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España ya no es país para periquitos

Cualquier estampa costumbrista del hogar español promedio en los noventa incluye una jaula con pájaros. Eran unas mascotas muy populares a finales del siglo XX, pero cada vez lo son menos.

Mientras que perros y gatos han ido ganando cada vez más popularidad, los últimos lustros nos han dejado una caída notable en la presencia de periquitos, canarios y compañía en nuestros hogares, según el estudio de la AIMC (Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación) de 2023, que incluye datos sobre el equipamiento de los hogares.

Un país, cero pájaros

En 2007, justo antes de que estallara la crisis inmobiliaria, gatos y pájaros tenían la misma presencia como mascotas: estaban en el 9% de los domicilios españoles. Tres lustros después, su suerte ha evolucionado de forma muy distinta. Los gatos han crecido hasta el 13%, los pájaros apenas están por encima del 4%.

Los perros, por supuesto, han reafirmado la que ya era una presencia muy elevada y forman parte de uno de cuatro hogares. Es su época y muchas parejas ya no tienen hijos, solo perros.

Pero estábamos hablando de los pájaros. ¿Por qué se ha perdido tanto el interés por ellos? Algunas de las personas que han visto esta evolución a pie de mostrador, en su continua relación con el cliente que acude a por material para sus mascotas, nos dan algunas pistas.

Tamara, de Petuso Mascotas, una tienda sevillana, cuenta que su percepción tiene que ver con una sensibilidad creciente hacia el bienestar animal. «Influye la conciencia de la gente, que no quiere tanto tener un animal metido en una jaula, sino que viva en unas buenas condiciones». Algo que ha cambiado hasta el equipamiento vendido. «Cada vez más gente viene a por jaulas más grandes. O si llega un pájaro más, antes quizás lo metían en la misma jaula, pero hay más preocupación por su espacio. Se les quieren dar mejores condiciones», añade.

Por supuesto, la interactuabilidad que ofrece un pájaro frente a gatos o perros también influye. «Cada vez hay menos tendencia en tener hijos y más en tener mascotas, quizás eso haga que se busque más un animal con el que interactuar. Incluso dentro de los pájaros cada vez se piden más especies que sean agapornis ‘papilleros’. Es decir, que son criados desde la papilla, y por tanto pueden ser acostumbrados a las manos de sus dueños.

«Eso hace que se puedan hacer a ti y puedes incluso tenerlos libres por la casa», añade Marta. Dos en uno: interactuabilidad y mejores condiciones para el ave. «Hemos notado ese bajón en los pájaros», remata.

Marta, de la tienda Bichos, de Valladolid, reafirma el auge del interés por los papilleros. «Se suelen tener sueltos en casa, al menos un rato al día», explica. En su caso ha notado que las ventas de jaulas han descendido, aunque lo achaca sobre todo al comercio electrónico. «La gente viene a por el pájaro y vuelve de vez en cuando a por comida, pero jaula y accesorios se suelen comprar por Internet».

También añade que el perfil de quien tiene pájaros en su casa suele ser el de gente más mayor, y que una de las ventajas del pájaro que hace que algunos opten por él es que es más fácil de cuidar, especialmente cuando hay que pasar tiempo fuera de casa.

«Eso ha aumentado también la venta de cobayas o conejos. Por ejemplo, para familias en los que un niño quiere un perro, pero sus padres no quieren tener preocupaciones cuando va a estar un tiempo fuera. Dejar un roedor o un pájaro a alguien es más sencillo que dejarle un perro», concluye Marta.

Ni con esa ventaja de cara a viajes y escapadas ha resistido el pájaro, tan habitual a finales del siglo pasado, el auge de perros y gatos.

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