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Francia lleva al extremo su impuesto de CO2: el Toyota GR Yaris costará más de 100.000 euros y un Porsche Cayenne estará exento

Francia ha declarado la guerra a los vehículos, en la teoría, más contaminantes. Lo está haciendo dificultando el acceso a los mismos o convirtiendo en un infierno su uso si, por ejemplo, se quiere acceder al centro de algunas ciudades. El problema es que, por el camino, se han llevado por delante coches totalmente inesperados.

Si hablamos de dificultar el acceso y el movimiento por el centro de la ciudad, París lleva años buscando la manera para reducir el volumen de automóviles.  Pero desde 2022 ha dado un gran paso: intentar limitar al mínimo los viajes de tránsito y obligando a desembolsar una cantidad exhorbitante de dinero por aparcar un SUV en las calles de la capital francesa.

El problema es que, con esa última norma, no sólo los SUV han salido mal parados. En la práctica, la mayor parte de los vehículos de combustión que superen el tamaño de un compacto se verán penalizados. Y también los eléctricos con una batería de mediano o gran tamaño. No digamos los PHEV, pese a que se ha puesto sobre la mesa la posibilidad de que éstos últimos solo funcionen con motor eléctrico en el interior de las ciudades.

En la norma, el castigo se aplica sobre todos los coches de combustión que registren más de 1,5 toneladas de peso y los eléctricos de más de dos toneladas. Como sucede con el carné de conducir que la Unión Europea debate si implantar o no, la mayor parte de los coches modernos ya superan ambas fronteras.

Algo similar ha sucedido con la retirada de las ayudas a los vehículos cuya huella medioambiental no cumpla con unos requisitos pensados para dejar fuera de las mismas a los automóviles producidos en países como China.

Aunque la medida tenga sus motivos medioambientales (más allá del claro tinte político proteccionista), los vehículos eléctricos que más afectados se han visto han sido, precisamente, los más comprados por los franceses. El Tesla Model 3 es uno de los casos evidentes pero son los Dacia Spring y los MG4 Electric, los más asequibles, los que han sufrido un duro castigo.

El impuesto al CO2 y su duro impacto

Algo parecido ha sucedido con el duro impuesto que Francia impone a la venta de vehículos que homologan altas emisiones de CO2.

En medios como Caradisiac se hacen una pregunta: ¿Se ha convertido Francia en el peor país del mundo para comprar un coche nuevo potente? La reflexión llega con motivo del precio del nuevo Toyota GR Yaris, un pequeño deportivo de los que ya no quedan. Heredero de la versión del WRC, ofrecía 261 CV en su primera versión y es una bomba de diversión.

El problema es que el impuesto al CO2 francés no entiende de herencias, de diversiones ni de excepciones por rara avis. Con su actualización, el deportivo ha aumentado su potencia hasta los 280 CV. Con esta nueva especificación, en su versión manual homologa 190 mg/km de CO2, mientras que el automático se va hasta los 210 mg/km de CO2. El resultado: el Toyota GR Yaris se venderá por 100.000 euros.

Arrinconados por el malus CO2, como se denomina en Francia a este impuesto, la compañía da por perdido en Francia un coche que ha recibido una buenísima acogida de la prensa y el público. Con ese precio, obligados por la administración, han decidido que sólo venderán 300 unidades en Francia, como edición limitada, con el objetivo de levantar el interés en un coche donde, fuera de las fronteras galas, se podrá comprar por menos la mitad de dinero. En España, las unidades en stock del modelo de 260 CV se sitúan ahora en 38.000 euros.

Pero, ¿cómo ha llegado el Toyota GR Yaris a este punto? Como decíamos, Francia impone un impuesto al CO2. En 2024 se ha revisado (y endurecido) esta tasa, que se aplica a todos los vehículos que superen los 118 gr/km de CO2. A partir de esa cifra, se abren tres tramos:

  • De 118 gr/km de CO2 a 141 gr/km de CO2: 50 euros de inicio y 25 por cada gr/km de CO2 superado.
  • De 142 gr/km de CO2 a 193 gr/km de CO2: subida progresiva de más de 100 euros por cada gr/km de CO2 superado.
  • A partir de 193 gr/km de CO2: 60.000 euros.

Esto quiere decir que, con caja de cambios manual, el Toyota GR Yaris tendrá que desembolsar 45.990 euros y 60.000 euros en su versión automática, según las tablas aportadas por el propio gobierno francés. Esto lleva a que, al cliente final, Toyota venda el nuevo Gr Yaris a 92.290 euros y 108.800 euros.

Eso sí, hay que tener en cuenta que el impuesto se aplica desde este 2024 a todos los coches con más de 1,6 toneladas de peso (hasta ahora 1,8 toneladas) pero quedan exentos los eléctricos (por motivos evidentes) y los híbridos enchufables.

Lo de estos últimos puede ser una decisión más cuestionable pero hay que recordar que por la propia homologación que se hace en Europa, este tipo de automóviles registra emisiones muy inferiores a los de combustión pura, pese a que puedan utilizarse exclusivamente en modo gasolina.

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Foto | Toyota