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‘Inside No. 9’: así es el ‘Black Mirror’ con menos neoludismo y con mucho más terror

No siempre es sencillo detectar el humor de ‘Black Mirror’, pero está ahí, porque no puede ser de otra manera: ¿una crítica de la sociedad de consumo actual y la deshumanización a la que nos aboca la tecnología… de procedencia británica? Lleva la palabra “comedia” grabada a fuego. Pero como pasa con tantas otras muestras del género, a menudo el sarcasmo y la ironía son tan subterráneos que resultan difíciles de detectar. O, sencillamente, hay humores tan negros que no son para todos los públicos.

Es el caso de otra serie de episodios independientes, menos centrada en la tecnología, pero igualmente crítica con las convenciones sociales y nuestra siempre lamentable forma de comunicarnos entre seres humanos. Se llama ‘Inside No. 9’ y aunque lleva un tiempo emitiéndose en la BBC, acaba de llegar a nuestras pantallas de la mano de Filmin, que ha estrenado progresivamente sus cuatro temporadas, a la espera de que llegue una quinta que ya está en preparación.

Su naturaleza sardónica hasta el extremo, hiriente casi en lo que respecta al ensañamiento con los blancos que escoge, se comprende si se conocen los antecedentes de sus responsables: Reece Shearsmith y Steve Pemberton, codirectores, coguionistas y coprotagonistas de todos los episodios, que ya fueron responsables de dos sensacionales series de culto británicas, en las que interpretaban varios papeles. Se trata de ‘The League of Gentlemen’ y ‘Psychoville’, una sobre la vida cotidiana en una aldea inglesa, y otra sobre un grupo de excéntricos personajes que reciben todos un mismo anónimo.

Sin embargo, la naturaleza episódica de la serie hace que se invoquen inevitablemente referentes mucho más clásicos en esto de contar historias breves y de impacto en televisión: por supuesto, las inevitables ‘La dimensión desconocida’, ‘Galería nocturna’ y ‘Alfred Hitchcock Presenta’. Pero sobre todo y por encima de todo ‘Tales of the Unexpected’, una serie que adaptaba con precisión quirúrgica las magistrales historias cortas para adultas del maestro Roald Dahl, y cuyo humor, tono y atmósfera es un referente clarísimo en esta ‘Inside No. 9’

Malabarismos narrativos y humor negro británico

Shearsmith y Pemberton manejan con pulso clásico las no siempre suficientemente valoradas artes del giro argumental, el final sorpresa y el humor negro, y embuten estos tres preciadísimos elementos en entornos que el espectador conoce porque los ha visto en muchísimas ocasiones. Un programa de cámara oculta, unos ladrones intentando robar un valioso cuadro, un juicio por brujería o un especial televisivo navideño son solo algunos de los escenarios que los dos creadores y protagonistas de la serie ponen sobre la mesa para después dinamitarlos de forma concienzuda.

El resultado son pequeñas joyas de humor extraño (en algunos casos casi imperceptible, vibrando a frecuencias bajísimas, como ‘Los 12 días de Christine’, un desolador episodio que recorre la vida de una mujer en intervalos de trece meses) que juegan con las expectativas del espectador y que a menudo entremezclan géneros. Uno de los ejercicios más sofisticados, por ejemplo, es ‘El diablo de la Navidad’, en la tercera temporada, una metanarración navideña que empieza como un telefilm especial de los años setenta ambientado en esa época. De repente, rompe lo que esperamos de él introduciendo la voz en off del director del episodio como si fueran comentarios de un DVD, que empieza a manipular la imagen y a reformular lo que hemos visto. Aún habrá un tercer nivel de lectura inesperado que linda, como muchos otros, con el género de terror.

El resultado camufla sus mecanismos, altamente sofisticados, bajo una lluvia de sorpresas constantes que hacen olvidar la complejidad de su construcción o las filigranas de sus guiones (los aficionados a los puzles y los juegos de palabras delirarán de placer con ‘El enigma de la Esfinge’, un cruelísimo episodio de la tercera temporada que pisa a fondo desde su punto de partida de “guerra de ingenios entre aficionados a los crucigramas imposibles”). Las sorpresas también maquillan mensajes teñidos de vitriolo, reivindicativos y muy críticos, donde no hay institución que quede sin descabezar: de los políticos a la clase media-alta, pasando por los bufones de moda, aunque tienen una fijación especial con descuartizar el núcleo familiar.

No es de extrañar que con su reciente aterrizaje en Filmin se esté hablando tanto de ‘Inside No. 9’: el cuidado con el que están definidos sus personajes (con los que la serie establece una peculiar y muy británica relación de amor-odio), las cabriolas que efectúa con las mecánicas narrativas, el coqueteo con el terror y el implacable humor con el que se baña cada trama conforman una serie altamente adictiva. Ya avisamos: nunca llegará a masificarse como ‘Black Mirror’ porque ‘Inside No. 9’ nunca da una palmadita en la espalda. Shearsmith y Pemberton son más, como ese Dahl al que claramente veneran, de dejarte meditando a solas cómo tienes la desvergüenza de reirte de eso.