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La buena noticia es que julio nos ha dado un respiro. La mala noticia es que agosto pinta realmente mal

Julio acaba con algo que hacía semanas que no veíamos: un día en que no se alcanzaron los 40 grados en ninguna capital de provincia. Finalmente el respiro ha llegado y la materialización del final de la ola de calor ha aliviado los termómetros de todo el país. Y más vale que lo aprovechemos porque, en fin, los modelos meteorológicos apuntan a que agosto va a arrancar con otra ola de calor. No por nada, el 6 de agosto se le conoce como «el día más caluroso del año».


¿Una nueva ola de calor? A partir del fin de semana, sobre todo en el suroeste, se va a empezar a notar cómo este respiro que nos ha dado la meteorología se va acabando. Ya habrá zonas del país rozando los 40 grados y, a partir de ahí, el calor se irá expandiendo como una mancha de aceite poniendo a casi toda la península por encima de los 35 (la cornisa cantábrica y algunas zonas de la costa mediterránea, quizás un poco por debajo).

Es decir, las temperaturas irán subiendo progresivamente hasta alcanzar los 44 grados en gran parte del país a mitad de semana y ahí permanecerán hasta, al menos, el domingo. No está claro si será una ola de calor (ya sabemos que los requisitos para considerarla tal son bastante estrictos), pero todo apunta a que sí.

Noches tropicales. Pero si esta más que probable ‘ola de calor’ no parece que vaya a alcanzar las máximas de la última ola, lo que sí va a subir (y mucho) son las temperaturas mínimas. Eso se traduce en un término que últimamente hemos escuchado mucho: «noches tropicales». Es decir, noches con una temperatura tan alta que impiden que durmamos cómodamente.

Lo que nosotros interpretamos como incomodidad e imposibilidad para conciliar el sueño, tiene unas raíces más profundas en la estrecha relación que tiene la temperatura corporal (central) y el sueño. La regulación de la temperatura corporal y los ritmos circadianos están íntimamente vinculados. En condiciones normales, nuestra temperatura baja a la hora de despertarnos y sube a la hora de dormir.

No obstante, cuando las temperaturas son muy altas de forma continua, los mecanismos hormonales que regulan los ritmos circadianos se acaban descoordinando y las señales químicas que recibimos son, a menudo, contradictorias. El resultado es claro: nos cuesta mucho dormir. Eso es lo que hemos sufrido y lo que vamos a seguir sufriendo.

Porque sí, las mínimas subirán mucho. A nivel climatológico, esa temperatura límite son los 20 grados y, la verdad, la situación pinta mal. A partir del martes, ciudades como Santander, Valladolid o Badajoz no bajarán de los 20 grados; y ciudades como Madrid, Jaén o Barcelona no bajarán de los 25. Dormir se va a convertir, de nuevo y durante toda la semana, en un deporte de riesgo.

El día más caluroso del año. Sobre todo, porque este nuevo episodio de calor coincide con el que estadísticamente es el día más caluroso del año: el 6 de agosto. Como nos explicaban en eltiempo.es, «este día tiene la temperatura media más elevada a nivel nacional, con 24,3ºC» y «la temperatura media de las máximas también es la más alta, con 30,7ºC». No sabemos si este 2022 volveremos a tener un infernal día 6 de agosto, pero no está de más ir preparados,

Seguimos siendo optimistas con respecto a agosto. No obstante, esto no es una sorpresa. Ya esperábamos que la primera parte del mes iba a seguir con temperaturas por encima de lo normal. Hasta un grado y medio por encima de la media en la Península y Baleares. Solo Canarias, la costa de Galicia y la cornisa cantábrica se iban a salvar de la subida de temperaturas. Ahora queda esperar que el mes siga su guion y después de esta más que probable ola de calor, se imponga una temperatura más suave. Crucemos los dedos.

Imagen | ECMWF

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