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La NASA ha intentado arreglar la Voyager 1 de varias formas, sin éxito. ¿Qué está pasando con la mítica sonda?

La NASA está teniendo problemas para arreglar la sonda espacial Voyager 1, que empezó a enviar datos sin sentido en diciembre. Una de las dificultades de este «servicio técnico a distancia» es que la nave está a 24.300 millones de kilómetros de la Tierra, por lo que cada mensaje tarda un día en llegar y otro en volver.

«Podemos hablar con la nave y ella puede oírnos, pero es un proceso lento debido a la increíble distancia a la Tierra», escribieron los ingenieros del JPL de la NASA .

«El espacio es difícil. El espacio interestelar es aún más difícil. Resolver problemas como este lleva tiempo porque se necesitan más de 22 horas para que un mensaje viaje desde la Tierra a la Voyager 1 y otras 22 horas para que la respuesta regrese», señaló el equipo Voyager.

Esta vieja nave espacial chochea

Posiciones de Voyager 1 y Voyager 2 en el espacio interestelar

Lanzadas en 1977, las prodigiosas sondas Voyager 1 y Voyager 2 son los objetos creados por humanos que más lejos han llegado. Viajan en direcciones distintas, pero las dos se encuentran desde hace años en la región más exterior del sistema solar, un lugar de interés para los científicos porque escapa de la influencia del viento solar y entra en los dominios del plasma interestelar.

La Voyager 1 es la que se encuentra más lejos. Un fallo en el sistema de datos de vuelo (FDS), una de sus tres computadoras de a bordo, provocó que la nave empezara a mandar un patrón de unos y ceros como si estuviera atascada. Lo primero que intentaron los controladores del JPL de la NASA fue reiniciar el FDS, pero la señal seguía llegando corrupta, incluidos los datos de telemetría.

Espiando los esfuerzos de la NASA

La sonda Voyager 1 siendo ensamblada

Aunque ya no pueden rastrear los mensajes con antenas amateur como antaño debido a la distancia de la sonda, los radioaficionados siguen estando muy atentos a las comunicaciones de la NASA con la Voyager 1 para enterarse antes que nadie de si hay avances en el operativo de salvamento.

A mediados de diciembre, la Red del Espacio Profundo de la NASA envió cuatro comandos a máxima potencia para intentar arreglar la sonda espacial, pero no tuvo éxito. El 4 de enero probó otras soluciones, de nuevo sin resultados.

Los controladores de la Voyager no tiraron la toalla. El viernes 12 de enero, enviaron tres nuevas instrucciones para cambiar los modos y velocidades de envío de datos del FDS. Sin embargo, no hicieron efecto. Una semana después, intentaron realizar cambios en un subsistema diferente, la computadora de comunicaciones, pero la respuesta, que llegó el domingo 21, fue otro fracaso.

La distancia no es el único problema

No es la primera vez que la Voyager 1 empieza a mandar datos sin sentido. En mayo de 2022, el sistema de actitud comenzó a fallar. Resultó que los datos estaban siendo transmitidos por una computadora defectuosa.

En aquella ocasión, los ingenieros de la NASA resolvieron el problema desviando los datos a través de una computadora distinta, pero la solución al nuevo fallo no puede ser un parche de software porque ya no quedan componentes que degradar.

A esto hay que sumar las dificultades que entraña consultar documentación escrita hace décadas por ingenieros que no anticiparon los problemas que tendría la sonda 50 años después.

Pase lo que pase, las misiones Voyager cumplieron su propósito original hace décadas, por lo que cada dato adicional que recibimos de ellas es un regalo y, a estas alturas, prácticamente un milagro.

Imágenes | NASA

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