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La norma Euro 7 va a acabar con otro de los coches más populares de nuestra historia: el Volkswagen Polo

Después de 46 años en el mercado, una esquela apareció en los diarios especializados en motor: Ford Fiesta, DEP. Con casi cinco décadas a sus espaldas, el utilitario estadounidense ya tiene fecha para el fin de su comercialización: verano de 2023. Un camino que están por seguir otros modelos del mercado, como el Volkswagen Polo.


El movimiento de Ford, que tenía planeado decir adiós al Ford Fiesta en 2024, es la confirmación de cómo las últimas decisiones de la Unión Europea y los gustos de los consumidores están terminando de matar a los vehículos de menor tamaño. Aquellos utilitarios de antaño polivalentes, de precio contenido, muy útiles en ciudad y con las capacidades suficientes para viajar más o menos cómodos en largos trayectos por carretera.

Unas decisiones que ponen en la cuerda floja a otro modelo que ya es historia del automóvil desde su lanzamiento en 1975 y seis generaciones a sus espaldas. Así lo ha confirmado Thomas Schäfer, CEO de Volkswagen, en unas declaraciones recogidas por Auto Motor und Sport, sobre la viabilidad del Volkswagen Polo con la aprobación de la futura norma Euro 7 de emisiones:

«Todavía necesitamos unas dos semanas para valorarlo. si se confirman las expectativas, definitivamente no invertiremos más»

Así de contundente ha sonado el CEO de la marca sobre el futuro del utilitario germano. Un camino que no tomará el Volkswagen Golf, tal y como también apunta Schäfer en el mismo artículo. En él deja claro que el compacto alemán en lo suficientemente icónico para seguir invirtiendo en él y electrificarlo.

Adiós al coche barato de combustión

Que el Volkswagen Polo tenga la cabeza ya metida en la guillotina es el mejor ejemplo de a dónde estamos caminando en el automóvil europeo. Los coches son cada día de mayor tamaño, más caros y, además, le estamos poniendo las cosas muy complicadas al automóvil más contenido y barato.

En primer lugar, la Unión Europea ya ha decidido que a partir de 2035 quede prohibida la venta de coches nuevos con motores de combustión. Pero antes, Euro 7 pondrá las cosas complicadísimas a los fabricantes. Se prevén reducciones de más de un 55% en las emisiones contaminantes de los coches y hasta se analizará el volumen de las sustancias contaminantes que se expulsen por los frenos.

El problema es que el límite actual de 95 gr/km de CO2 ya es muy complicado de cumplir si el coche no está electrificado, por pequeño que sea. Una reducción drástica de hasta el 55% en el volumen de emisiones (en las que también se cuentan el NOx, muy perjudicial para los pulmones) es imposible sin una electrificación muy profusa en la mecánica. Tanto que no será posible si el coche no es un híbrido enchufable.

Esto complica mucho el futuro a los vehículos de menor tamaño, de motores de combustión pequeños, de consumo escueto pero que, simplemente, nunca podrán alcanzar los objetivos deseados sin una alta electrificación. Luca de Meo, CEO de Renault, lo explicaba así:

“El Euro 7 es algo cercano a desafiar la física. Piden que un coche de combustión se comporte como un coche eléctrico a partir de los 50 metros después de arrancar el motor. Es imposible, es muy complicado y nos va a costar mucho dinero para un efecto marginal sobre el medioambiente»

Thomas Schäfer se suma a esta teoría y asegura que actualizar el Volkswagen Polo a una plataforma nueva y unas tecnologías que les permitan cumplir el volumen de emisiones esperado encarecería el utilitario en 5.000 euros, lo que le situaría en casi 27.000 euros de partida.

Y es que el Volkswagen Polo ya suma 118 gr/km de CO2 según los datos ofrecidos en el configurador. Unas cifras que arroja un propulsor de apenas 95 CV. Los objetivos de la Unión Europea es que esta cifra sea incluso inferior a los 44,5 gr/km de CO2. Motivos suficientes ahora que fabricantes como Audi renunciaran a seguir evolucionando el desarrollo de motores de combustión.

Y a esto hay que sumar las exigencias en materia de seguridad que la Unión Europea está poniendo en marcha con los sistemas ADAS y que también está afectando a la viabilidad de los vehículos más pequeños y baratos, como advierten desde Dacia.

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