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La «redada» a las Big Four no ha sido casual: Trabajo lleva un año utilizando un algoritmo para sus inspecciones

Hace unos días, llegaba a los medios la noticia de que el Ministerio de Trabajo había realizado una macroinspección coordinada en las oficinas de cuatro consultoras importantes en Madrid, las Big Four (Deloitte, PwC, KPMG e EY), con el objetivo de encontrar irregularidades en sus jornadas laborales y las horas extras no retribuidas que llevan a cabo los empleados en dichas empresas. 

Aunque la operación no tuvo su origen por ninguna denuncia en concreto, los inspectores estuvieron recopilando datos acerca del funcionamiento de estas compañías durante meses antes de llevar a cabo una «redada» en sus oficinas, según han informado algunas fuentes a CincoDías. «Ninguna empresa, por muy grande que sea, va a quedar al margen de la legalidad», avisaba la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz

Es parte del control de irregularidades en los horarios y horas extra que lleva a cabo Inspección de Trabajo anualmente, una práctica que no sólo afecta a los empleados, sino también a la Seguridad Social por cotizaciones que las empresas dejan de ingresar. Recordemos que el 49% de ellas no se remuneran. Es decir, en total, hasta 13 millones de horas que se trabajan al mes en España no son pagadas por las empresas, lo que constituye uno de los fraudes laborales más grandes del país.

Para combatirlo, el Ministerio de Trabajo y la Seguridad Social pusieron en marcha el año pasado un algoritmo informático para cuantificar el tiempo trabajado de los empleados. Tal y como comentamos en Xataka entonces, se trataba de un software que automatiza las inspecciones de trabajo mediante inteligencia artificial y el análisis masivo de datos.

Esta herramienta es capaz de abrir actas sancionadoras a las empresas tras analizar la información sin que intervenga ningún inspector y detecta irregularidades comunes, como fallos en el alta o la baja de empleados, en los registros de contratos o en el cumplimiento de los límites de horas de trabajo, permitiendo acelerar el ritmo de las inspecciones.

Según apuntaba el Ministerio en 2021, sería comparable a lo que lleva haciendo años la DGT: «Hay robots que miden la velocidad y mandan automáticamente la sanción cuando se detecta que un usuario ha excedido el límite de velocidad permitido, pero son actuaciones puntuales». Aunque no se especificó entonces qué actuaciones iban a ser susceptibles de este «robot inspector», ahora conocemos más detalles del asunto.

¿Cómo funciona?

Sabemos que una de las herramientas de este nuevo sistema de Inspección de Trabajo es el conocido como «Algoritmo Max». Este se encarga de vigilar el cumplimiento por parte de las empresas en lo que se refiere a las horas extra, así como el impago a los empleados. Una herramienta pionera a nivel internacional que proteje los horarios establecidos.

El sistema incorpora un algoritmo para obtener indicios en función de distintas variables como el tamaño de la plantilla o el volumen de negocio. Es decir, es capaz de cruzar datos con la Agencia Tributaria para analizar los datos de facturación y contratación de personal. Un indicio claro puede ser si un mismo local está facturando mucho más que el año anterior y tiene el mismo personal.

empresas

No está claro aún si se analizarán otras variables que podrían aportar información importante a los casos como pueden ser documentación relacionada con consumos eléctricos, comparativas con negocios similares de la zona, ratio de pagos con tarjeta y en efectivo, etc. Todos esto permitiría que el algoritmo compruebe si existen indicios de posible fraude.

En el caso de que una empresa sobrepase el límite de horas extra de sus trabajadores, se utilizará la información recopilada por el algoritmo para extender actas automatizadas, que deberán ser evaluadas por inspectores. A partir de aquí, sería Inspección de Trabajo quien envíe una carta a las empresas indicando que hay indicios de fraude en las horas y se proceda a una corrección de ello.

«El problema es que el sistema sí puede saber que hay descuadres pero no determinar con exactitud cuántas horas extra han sido realizadas y no remuneradas y declaradas. Supondrá más información para la inspección pero, a partir de ahí, la liquidación de las horas dependerá de la actuación de los inspectores, si se detectan mensajes, registros de jornada o cualquier descuadre que nos indique que hay parte de la jornada de trabajo que no se ha declarado ni pagado», explicaba Ana Ercoreca, inspectora de trabajo y presidenta del Sindicato de Inspectores de Trabajo y Seguridad Social.

Esto puede traducirse en visitas a las oficinas para comprobar in situ el registro de jornada laboral (sea en aplicaciones o programas informáticos), ver las horas de conexión y recepción de mails por parte de empleados, etc, que es lo que ha pasado con las Big Four. Con el nuevo algoritmo, la el objetivo es detectar más infracciones que, en muchos casos, eran difíciles de rastrear al no haber denuncias puestas.

Las consecuencias

Tal y como explicamos en Magnet hace unos días, el número máximo de horas extra que puede realizar un empleado al año es 80 y sobrepasar este límite supone una sanción que conllevaría multas de hasta 7.500 euros, tal y como establece el artículo 7.5 de la Ley de Infracciones y Sanciones en el Orden Social.

En el año 2022 se realizaron 32.644 inspecciones para controlar el tiempo de trabajo y se detectaron 11.070 infracciones, más del doble que en 2019, que supusieron 13,7 millones de euros en sanciones. Pero la realidad es que la mitad de las empresas no pasan inspecciones. Y, según un estudio de la empresa de recursos humanos Kenjo, tres de cada 10 empresas en España carece de registro horario pese a ser obligatorio. Es ahí donde el algoritmo cobra aún más importancia.

Y es que no sólo sirve para controlar las horas extra. La Inspección de Trabajo ha usado a su «robot inspector» para luchar contra el fraude en la contratación temporal y ha estado dando resultados en lo que se refiere a la conversión de contratos eventuales en fijos. Básicamente, lo que se hizo en esta campaña fue enviar miles de cartas a empresas sospechosas de abusar de la contratación temporal tras analizarlas con el algoritmo.

El «robot inspector» advertía a las compañías de potenciales irregularidades y les avisa de que si no transforman en indefinidos los contratos, serían objeto de una inspección. De ahí en adelante, es ya un misterio como el Ministerio de Trabajo concluye las pesquisas previas del algoritmo.

Imágenes: Flickr (Luis Hueso San Juan) / Unsplash

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