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La tecnología del ARNm nos libró del COVID: ahora se ha propuesto salvarnos de la gripe definitivamente

Según la Organización Mundial de la Salud, cada año, hasta 650.000 personas mueren por enfermedades respiratorias relacionadas con la gripe estacional. 650.000 personas. Cada año. Y, pese a ello, seguimos sin ser capaces de crear una vacuna realmente universal contra la gripe. Al menos hasta hoy: cuando una vacuna basada en ARN mensajero puede cambiarlo todo.


¿Qué nos pasa con la gripe? Que es una enfermedad difícil. Todas las enfermedades erradicadas (la viruela y la peste bovina) o «candidatas a la desaparición» (malaria, dracunculiasis, pian y, sobre todo, la polio) tienen ciertas cosas en común, pero hay una que es capital: su reservorio natural es única y exclusivamente el ser humano (o, en caso de enfermedades como la peste bovina, el reservorio animal es una sola especie fácilmente identificable).

Es decir, con nuestro desarrollo tecnológico, sanitario y social actual, solo podemos enfrentarnos de tú a tú con enfermedades que tienen dificultades para saltar las barreras interespecies y que no son difíciles de seguir en ecosistemas abiertos. La gripe es todo lo contrario.

Se trata de una enfermedad con una capacidad sorprendente para saltar entre aves, caballos, cerdos, humanos y vuelta a empezar. Y no solo eso, se trata de una enfermedad con una capacidad sorprendente para generar nuevos subtipos. Y es precisamente esto lo que hace que hacer una vacuna eficiente universal haya sido un infierno biotecnológico.

Pero tenemos vacuna. Sí, es cierto. Tenemos vacunas para la gripe. Y diseñarlas, producirlas y ponerlas es uno de los programas sanitarios más ambiciosos que se han realizado en la historia de la humanidad. Pero lo inaudito no es eso; lo inaudito es que lo hacemos todos los años.

Cada año, la red de centros vigías que tiene la Organización Mundial de la Salud por todo el mundo intenta determinar qué cepas están circulando en las distintas sociedades y cuáles tienen un mayor potencial de convertirse en epidémicas. Con esa predicción, cientos de laboratorios de todo el mundo se lanzan a la fabricación de una vacuna que, normalmente, tiene una efectividad de entre el 40 y el 60% (aunque hay años, como 2018, que no llega al 25%). De ahí que la búsqueda de la vacuna universal haya sido una constante.

¿Una vacuna universal? Mientras escribo, docenas de grupos de investigación en todo el mundo buscan lo que se conoce como la vacuna universal de la gripe. Es decir, la identificación de algún factor del virus que sea lo suficientemente estable en todos los subtipos como para usarlo con él: dar con él sería sencillamente cambiar por completo el terreno de juego.

La idea suena tan bien y es tan atractiva que hasta magnates como Larry Page, cofundador de Google, se han sumado a la búsqueda. Pero ha sido imposible. La prodigiosa capacidad de mutar del virus siempre encuentra una forma de burlar nuestros intentos. Justo aquí es donde entra el ARN mensajero.

ARNm vs Gripe. Según explican hoy en ‘Science’, Claudia Arévalo y su equipo ha conseguido desarrollar una vacuna de nanopartículas lipídicas de ARNm que contiene antígenos de los 20 subtipos conocidos de virus de influenza A y B. Es decir, todos los posibles subtipos y variantes del virus de la gripe. Y cuando digo todos, son todos. Como explicaba en SMC Víctor Jiménez Cid, catedrático de parasitología en la UCM, «este tipo de vacuna prevendría, además de la gripe estacional, de contagios de gripe aviar en humanos, que tiene una mortalidad próxima al 30 % y de posibles nuevos virus pandémicos emergentes».

Los estudios preclínicos (en modelos experimentales) son muy prometedores. Aunque como apuntaba Adolfo García-Sastre, director del Instituto de Salud Global y Patógenos Emergentes del Hospital Monte Sinaí de Nueva York, «aunque sugieren capacidad de protección contra todos los subtipos de virus de la gripe, no podemos estar seguros de ello hasta que se hagan ensayos clínicos en voluntarios».

Qué impacto tiene esto. Si se confirma, revolucionario. Porque, como señalaba Estanislao Nistal, virólogo y de la Universidad CEU San Pablo, no solo «implica que potencialmente se puede tener una vacuna universal de fácil y rápida construcción» sino que «esta vacuna podría tener también gran utilidad en prevenir la gripe en animales que pueden sufrirla, y reducir el riesgo de zoonosis entre animales en un contexto de salud global». La gripe aviar, como hemos visto recientemente, es un problema económico mayúsculo para el sector agropecuario.

Imagen | Ed Us

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