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La última idea de la UE para reducir el impacto ambiental de los centros de datos es… instalarlos en órbita

Avanzamos hacia un mundo cada vez más digitalizado e interconectado al tiempo que hacemos esfuerzos por impulsar una economía baja en carbono, pero los desafíos que se presentan en el horizonte son, sin dudas, enormes. Las estimaciones sugieren que los centros de datos representan entre el 2 y el 5% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, panorama que no escapa a las preocupaciones de la Comisión Europea sobre el cambio climático.

La institución de la Unión Europea presentó en 2015 el Pacto Verde Europeo. Se trata de una iniciativa que estableció el objetivo de alcanzar la neutralidad de carbono para 2050. Lo cierto es que los años han ido pasando y, a nivel de Internet, el uso de datos se ha disparado impulsando la expansión de los centros de datos. La pregunta es, entonces, ¿qué hacemos con estos edificios tan complejos? La Comisión Europea se ha plantado ponerlos en órbita.

Centros de datos ‘in the space’

La idea de sacar los centros de datos de la faz de la Tierra no es nueva. Hay quienes ya se han planteado llevarlos a la Luna. La propuesta de la Comisión Europea no es tan ambiciosa como esta, pero busca abordar el impacto ambiental llevándolos a la órbita terrestre. Es decir, los centros de datos orbitarían nuestro planeta como lo hacen los satélites de Starlink, la Estación Espacial Internacional o la nueva Estación Espacial de China y se conectarían por conexiones de alta velocidad.

Estas instalaciones requieren de energía eléctrica y agua. En la Unión Europea son los responsables de consumir el 2,7% de la electricidad producida y se espera que el consumo crezca hasta el 3,1% en 2030. Cerca del 40% de la energía es destinada a hacer funcionar los sistemas de refrigeración, lo que convierte al agua en un factor crítico de funcionamiento. No obstante, los centros de datos ubicados en el espacio funcionarán con energía solar y no necesitarán agua.

Lo cierto es que el proyecto se encuentra en las primeras etapas y para avanzar la Comisión Europea quiere saber si realmente tiene sentido poner centros de datos en órbita. Para ello ha puesto en marcha un programa denominado ASCEND para estudiar la viabilidad de esta idea. Thales Alenia Space junto a empresas como Carbone 4, Orange, Hewlett Packard y Airbus serán los encargados de desarrollar el estudio de viabilidad que será decisivo para el proyecto.

Cuando el trabajo de este consorcio finalice, la Comisión Europea sabrá hasta qué punto los centros de datos espaciales limitarían el impacto energético y ambiental en relación a los terrestres. Para ello no solo se contemplarán las emisiones correspondientes a la producción y lanzamiento de las instalaciones, sino que también se analizará su rendimiento, despliegue y operatividad a largo plazo. Toca esperar para saber si esta alternativa se convertirá en una realidad.

Imágenes: Thales Group

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