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Las “emergencias sanitarias internacionales” ya no son cosa de otros: Europa frente a la viruela del mono

La OMS declaró el sábado a la epidemia causada por la viruela del mono o viruela símica como emergencia de salud pública de importancia internacional. Esto implica que el organismo internacional eleva al máximo la alerta por esta enfermedad.


La decisión de la OMS.
La decisión no se tomó por unanimidad, pero desde este sábado, la epidemia causada por este virus ha alcanzado el nivel de alerta máxima entre los que maneja la OMS. A pesar de lo contundente de esta clasificación, el riesgo que implica esta enfermedad es, según el propio organismo, “moderado” a nivel global, con Europa como la única región de riesgo “alto”.

La situación de la enfermedad.
Europa es, precisamente donde se concentran un 80% de los 16.000 casos detectados de esta enfermedad. Esto a pesar de que no es endémica en este continente.

Hasta el sábado se habían registrado casos en 72 países que habían causado cinco muertes (tres en Nigeria y dos en República Centroafricana). Por número de casos, de los cinco países con mayor número de casos, cuatro son europeos (España, Alemania, Reino Unido y Francia).

Recomendaciones.
En su comunicado, la OMS ha agrupado a los países en cuatro grupos para emitir sus recomendaciones. Las dos primeras hacen referencia a la situación epidemiológica en el país, el grupo uno a los países donde no ha habido casos recientes y el segundo a aquellos donde los ha habido. El tercer grupo alude a países donde la enfermedad es endémica y el cuarto a aquellos con capacidad manufacturera para la creación de productos médicos contra la enfermedad.

Para países como España, donde hay brotes activos es la protección de grupos vulnerables como es el caso de las personas inmunodeprimidas, fortalecer las capacidades de los laboratorios, trazar los contactos de las personas contagiadas o crear protocolos para la gestión clínica y prevención de la enfermedad entre otras muchas.

Segunda reunión al respecto.
Esta decisión se produce al segundo intento. La primera reunión para decidir si se declaraba la alarma fue exactamente un mes antes, el 23 de junio, y entonces la OMS decidió en contra de esta clasificación. El comité encargado consideró entonces que era pronto para decidir en favor de la medida.

La situación de la viruela del mono en España.
España encabeza el número de casos de viruela del mono registrados. Según el último dato del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, a 19 de julio se habían identificado 3.125 casos.

1.378 de los casos en España han sido identificados en la Comunidad de Madrid, lo que equivale a una incidencia de 204,1 casos por millón de habitantes en la región. La mayoría de los casos están vinculados a “antecedentes de relaciones en contexto sexuales de riesgo” según el propio informe.

El virus de la viruela del mono.
La enfermedad está causada por un virus del género orthopoxvirus, que también engloba al causante de la viruela común o humana (Variola virus). Se cree que los altos niveles de vacunación que permitieron erradicar la viruela han evitado la expansión de su variante símica. Sin embargo, tras la desaparición de la variante humana la vacunación se detuvo (en 1980) y los niveles de protección se han ido reduciendo desde entonces.

La viruela del mono es una enfermedad generalmente leve, cuyos síntomas duran entre dos y cuatro semanas, si bien es posible que derive en cuadros graves. Su mortalidad ha sido de alrededor del 3% al 6%, aunque esta cifra es menor en este último brote debido a que este afecta también a países desarrollados con mayores capacidades sanitarias.

Transmisión.
Se trata de un virus que puede transmitirse de animales a personas o entre personas. Esta última vía de transmisión puede producirse en casos de “contacto estrecho con secreciones de las vías respiratorias o lesiones cutáneas de una persona infectada”, explica la OMS. También puede darse a través de objetos contaminados o incluso en casos de contacto prolongado, a través de gotículas respiratorias

Los síntomas.
La enfermedad tiene un periodo de incubación de entre seis y 13 días, aunque puede variar en algunos casos tanto en el límite superior como en el inferior. Los síntomas pueden clasificarse según la etapa de desarrollo de la enfermedad.

En una primera etapa, estos son fiebre, dolor de cabeza, inflamación de los ganglios linfáticos, dolores musculares y falta de energía. En una segunda etapa, la enfermedad se caracteriza por la aparición de una erupción cutánea. Ésta suele concentrarse principalmente en el rostro y en las extremidades.

Aunque la presencia de esta enfermedad se haya visto eclipsada en la actualidad informativa de los últimos meses, las autoridades sanitarias internacionales siguen alerta. Resulta difícil prever cómo evolucionará la enfermedad, pero las lecciones que se aprendan serán seguro útiles para el futuro.

Imagen | NIH/NAID, Flickr

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