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Los creadores de Dogecoin reniegan de las criptomonedas: «están controladas por un poderoso cártel de gente adinerada»

Las amas o las odias. Las criptodivisas han creado una polarización clara entre quienes las apoyan y confían en que pueden convertirse en el futuro de las finanzas y entre quienes las aborrecen y arremeten contra ellas con todo tipo de acusaciones.

Ahora es curioso ver cómo entre quienes están en ese segundo grupo destacan Jackson Palmer y Billy Markus, que crearon Dogecoin en 2013 como una memecoin, una criptomoneda de broma que ahora es algo muy serio. Para ellos las criptomonedas solo sirven para una cosa: hacer más ricos a los ricos. Hay quien no opina lo mismo.

Las criptomonedas «son una tecnología hipercapitalista»

Hace poco le preguntaban a Palmer si volvería a meterse en el mundo de las criptodivisas, y en un hilo en Twitter dejó claro que «mi respuesta es un ‘no’ rotundo«.

A partir de ahí explicó sus impresiones sobre un segmento que ha crecido de forma espectacular desde su nacimiento a pesar de una volatilidad que ha generado también ciclos de pérdida de valor asombrosos.

En 2021 por ejemplo vimos cómo bitcoin, Ether y otras criptodivisas alcanzaban máximos históricos y el auge de la inversión institucional. De un tiempo a esta parte esas valoraciones han caído más de la mitad y actualmente el segmento parece estar en horas bajas tras la presión ejercida por ejemplo por China, que está persiguiendo ahora la minería de criptomonedas.

Cuando en 2013 Jackson Palmer y Billy Markus crearon Dogecoin, lo hicieron como una broma a un mercado del que se salían en 2015 y que ahora critican de forma realmente contundente. En ese hilo de Twitter Palmer —que no permitió respuestas a sus tuits— explicaba lo que opinaba de todo este segmento:

«Después de años estudiándola, creo que la de las criptomonedas es una  tecnología inherentemente derechista e hipercapitalista construida  principalmente para amplificar la riqueza de sus defensores a través de  una combinación de evasión fiscal, reducción de la supervisión regulatoria e imposición de la escasez artificial«.

«La industria de las criptomonedas se aprovecha de una red de  conexiones comerciales turbias, y de influencers y medios comprados para  perpetuar un esquema de ‘Hazte rico rápido’ no muy distinto de una  secta, y diseñado para extraer nuevo dinero de aquellos financieramente  desesperados e ingenuos».

«La explotación financiera existía, sin duda, antes de las criptomonedas, pero ésta se ha construido casi a propósito para que el embudo de la especulación sea más eficiente para los de arriba y menos seguro para los vulnerables. Las criptomonedas son como tomar las peores partes del sistema capitalista actual (por ejemplo, la corrupción, el fraude, la desigualdad) y utilizar el software para limitar técnicamente el uso de las intervenciones (por ejemplo, las auditorías, la regulación, los impuestos) que sirven como protecciones o redes de seguridad para la persona promedio».

Los argumentos son desde luego compartidos por muchos de los que desde hace tiempo arretemeten contra todo el sector, pero también por Billy Markus, que respondió al hilo con un GIF bastante representativo y un comentario posterior en el que indicaba que «creo que estos argumentos son generalmente válidos».

Quienes aman las criptodivisas afirman que «ofrecen más libertad»

Quienes apoyan el segmento de las criptomonedas siguen defendiendo la validez de una tecnología que para ellos sigue teniendo mucho sentido. El CEO de Coinbase, Brian Armstrong —parte interesada, por supuesto— respondía a ese hilo de Palmer con un hilo propio en el que aseguraba que todo era cuestión de perspectiva.

«Si crees que el gobierno debería ser la solución a los problemas de la gente, entonces en sistema de dinero fiat con sus «controles» tiene mucho que ofrecer», señalaba Armstrong, que destacaba que «los mercados libres son confusos pero acaban dando buenos resultados, incluso para los más pobres». Para él «las criptos simplemente ofrecen una alternativa para quienes quieren más libertad. Todos pueden tomar su decisión, y eso es probablemente algo bueno».

De hecho argumentaba en contra de eso de que las criptomonedas ‘sólo hacían más ricos a los ricos’ y explicaba cómo las leyes de inversión que teóricamente protegen a la gente de fraudes acaban haciendo ilegal que uno se haga rico con inversiones en los mercados financieros… a menos que uno ya sea rico. 

Para el CEO de Coinbase «las criptomonedas no van a resolver el problema de la desigualdad de la riqueza, pero creará movilidad de riqueza y más igualdad de oportunidades para todos. Permite competir en igualdad de condiciones, al menos hasta cierto punto». 

Las dos perspectivas son desde luego llamativas y son un buen resumen de las posiciones de quienes odian y aman las criptomonedas hoy en día. Queda por ver, obviamente, quién acaba teniendo razón. 

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