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Los discos duros y SSD están más baratos que nunca, pero en Google, Microsoft y Dropbox no se han enterado

En mayo de 2018, Google anunciaba su nuevo servicio de suscripción, llamado Google One. Con él la empresa planteaba un Google Drive supervitaminado en el que además del almacenamiento en la nube los usuarios obtenían ventajas como acceso a la VPN de Google, soporte 24/7 y opciones de edición de fotos como el Borrador Mágico de Google Photos.

El coste variaba según la capacidad de almacenamiento elegida, y por ejemplo para el plan de 2 TB los clientes debían pagar 9,99 dólares al mes (9,99 euros al mes en España). Ese era el precio en 2018, pero casi seis años después, ha pasado algo singular.

En todo este tiempo los precios de los discos duros y unidades SSD ha caído a la mitad, pero en Google —ni en Amazon, Dropbox o Microsoft— los precios del almacenamiento en la nube no han cambiado. 

Nos centraremos en Google, pero la situación es análoga entre sus competidores y preocupante por dos razones. Veámoslas.

Los discos duros han bajado de precio y Google (y Amazon, y Microsoft, y Dropbox) no se han enterado

Puede que en 2018 contar con 2 TB de almacenamiento en la nube por 10 euros no pareciera mal del todo teniendo en cuenta los extras que ofrecía Google, pero desde entonces el servicio no ha cambiado (hasta hace unos días, como veremos más adelante) y en ese tiempo los precios del almacenamiento han caído en picado.

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De hecho, datos de Our World in Data revelan que en 2018 el precio por GB es más o menos el doble del que era en 2022. Ni siquiera incluye los precios actualizados a 2023, cuando la caída fue aún más pronunciada sobre todo en SSD, pero aún así la realidad es contundente:

  • Precio por GB en discos duros: 23,40 dólares (2018), 14,30 dólares (2022).
  • Precio por GB en SSD: 104 dólares (2018), 49,50 dólares (2022).

La diferencia es enorme, pero a pesar de ello la oferta de Google no cambió: ni bajó los precios a sus clientes en el plan de 2TB, ni tampoco aumentó la capacidad aun cuando cualquiera de ambas opciones hubieran sido esperables.

En otro tiempo, eso sí, Google sí bajó precios de estos planes de almacenamiento. Lo hizo en los primeros años de disponibilidad de Google Drive. Así, en 2014 rebajó de forma muy notable el precio del plan de 100GB (de 4,99 a 1,99 dólares al mes) y el de 1 TB (de 49,99 a 9,99 dólares al mes).

Google

En 2014 no existía en realidad plan de 2 TB, pero sí uno de 1 TB por 9,99 dólares al mes, de ahí la visión comparativa. Tampoco existía el de 200 GB, que se lanzó en 2018 pero que se incluye en años anteriores sumando el coste mensual de dos planes de 100 GB.

Introducían además el plan de 10 TB a 99,99 dólares al mes, y Google indicaba que esas rebajas se debían a «varias mejoras en infraestructura». Eran grandes noticias para los usuarios, que veían como los backups en la nube de sus datos y sobre todo de sus fotos y vídeos tenían sentido y compensaban.

En 2018 la llegada de Google One hizo que como se produjera un pequeño cambio. No cambiaba el precio de los planes, pero sí llegaba un nuevo plan de 200 GB a 2,99 dólares al mes.

Desde entonces solo ha había habido un cambio adicional: en 2021 se replantearon los planes. Aparecía un plan de 5 TB por 24,99 dólares al mes, mientras que el plan de 10 TB pasó de costar 99,99 dólares al mes a la mitad, 49,99 dólares al mes, otra buena noticia para quienes necesitaban más capacidad de almacenamiento en la nube. De hecho, si necesitabas aún más existía un plan de 20 TB por 99,99 dólares al mes y otro de 30 TB por 149,99 dólares al mes.

El resto de planes no cambiaban, lo que en esencia significaba que desde 2014, hace diez años, el coste por GB de la mayoría de planes —el de 2 TB sí vio una rebaja a la mitad en 2018, eso sí—no se han visto modificado.

El problema es que Google y sus competidoras parecen no haberse enterado de que el coste por GB sí ha cambiado. Y mucho, sobre todo para los SSD. Lo ha hecho como decíamos según los datos de Our World on Data, y aún así en estas plataformas no solo no han mejorado sus precios o servicios de forma notable desde 2014. Es cierto que con Google One se incluían nuevas opciones como la VPN, pero para los que simplemente querían más almacenamiento o el mismo más barato, las cosas no han mejorado.

La IA se convierte en un extra no necesariamente deseado

Estos días Sundar Pichai celebraba un hito singular: Google One ha superado los 100 millones de suscriptores, una cifra espectacular que parece demostrar que el servicio va viento en popa. Pero para quien va mejor es, sin duda, para Google.

Ese anuncio se sumaba a otro muy importante: el de la llegada de la familia de modelos de IA Gemini de forma definitiva al mundo de Google. De repente Bard desaparecía para convertirse en Gemini a secas, mientras que la empresa lanzaba el esperado Gemini Ultra como parte de su nuevo servicio de suscripción Gemini Advanced.

Lo curioso es la forma en la que Google ha decidido comercializar este servicio: en lugar de ofrecerlo de forma separada como hacen Microsoft con Copilot Pro o OpenAI con ChatGPT Plus, Gemini Advanced solo se puede utilizar si uno lo contrata como parte de Google One. En concreto, del plan con 2 TB de almacenamiento.

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Si como yo estáis probando la suscripción promocional de 2 TB a Google One y tenéis sesión iniciada no veréis la opción del plan de 2 TB sin IA, y tampoco los planes más modestos de 100 y 200 GB, por ejemplo, pero esas opciones siguen estando ahí.

Así, ese plan «normal» de 2 TB y que costaba 9,99 euros al mes ahora cuesta 21,99 euros al mes (más del doble) porque incluye Gemini Advanced. Se puede contratar la versión sin Gemini Advanced que mantiene el mismo precio que hasta ahora (9,99 euros al mes), pero si estáis suscritos por ejemplo a Google One y al plan de 2 TB con Gemini no veréis esa opción. A mí me ha pasado, y para ver el resto de planes es necesario no tener la sesión iniciada (o usar el modo incógnito o un navegador distinto al habitual).

Hasta cierto punto el planteamiento de Google es interesante: los precios de ChatGPT Plus y de Microsoft Pro son de 20 dólares al mes y no incluyen almacenamiento extra, así que es como si Gemini Advanced nos costara 11,99 euros al mes. Es por tanto una oferta agresiva si aprovechamos ese modelo de IA y le sacamos partido, aunque aún es pronto para valorar su capacidad frente a GPT-4.

Lamentablemente, esta hubiera sido una excelente oportunidad para que los precios del resto de planes cambiasen y fuesen más competitivos. Sin embargo, no hay aquí novedades y en Google siguen sin tener en cuenta que los precios por GB ha caído de forma sostenida en estos diez años.

Espera, que no es solo Google: ni Amazon, ni Microsoft ni Dropbox se han enterado

No ha habido un revuelo especialmente notable en redes sociales y en foros de discusión tras estos cambios, aunque en Reddit sí que hay comentarios al respecto que no ven ventajas en esta decisión de Google.

Allí un usuario afirmaba que en realidad el coste del servicio del almacenamiento en la nube tiene que ver mucho menos con el precio de los discos que con los costes adicionales. Por ejemplo, electricidad que consumen los centros de datos —y que ciertamente ha ido al alza en costes—, refrigeración, reparaciones de máquinas que se estropean, mejoras en la infraestructura o personal que se encarga de todo ello.

Es cierto que esos costes están ahí, pero Google ya nos los cobraba antes y sí que realizó rebajas de precio en el pasado. ¿Tanto ha cambiado la situación? ¿Cómo es posible que el hecho de que los discos duros hayan bajado de precio a la mitad en los últimos seis años no tenga impacto en los precios? No parece tener mucho sentido desde la perspectiva del usuario, pero aquí hay más malas noticias: la estrategia de Google aquí es prácticamente idéntica a la del resto de competidores. 

Lo comentaba ya hace casi tres años Matt Rickard, un experto en IA que analizaba la evolución de precios en el servicio de Amazon S3. Según sus datos, el coste por GB por mes bajó de forma importante entre 2012 y 2015, pero a partir de ahí la rebaja fue mucho menor y en los últimos años se ha estancado.

Es cierto que ahí hablamos de una plataforma destinada a empresas y desarrolladores —Microsoft y Google tienen las suyas y la situación es equiparable en evolución de precios—, pero la conclusión es la misma: Amazon tampoco parece haberse querido enterar de que los discos duros y los SSD han bajado mucho de precio.

Los competidores directos de Google One tampoco parecen especialmente interesados en aprovechar la situación en favor del usuario. Dropbox, por ejemplo, ofrece 2 TB de almacenamiento en la nube por 9,99 euros al mes, y si queremos 5 TB solo podemos contratarlos como parte de un equipo de al menos 3 usuarios y pagando 12 euros al mes por usuario… ¡para compartir los 5 TB!

Mientras, Microsoft también apuesta por los planes combinados: Microsoft 365 personal cuesta 69 euros al año con 1 TB de almacenamiento, y si quieres 1TB adicional podrás contratarlos a posteriori a partir de la tarifa base, pero tendrás que pagar otros 9,99 euros al mes: no sale nada a cuenta.

Estamos pues ante una situación preocupante para los usuarios, que deberían verse beneficiados por las bajadas de precio en los dispositivos de almacenamiento también en la nube, pero que no lo hacen.

La alternativa, por supuesto, es abandonar esos servicios en la nube o reducir su dependencia al mínimo y pasar a soluciones locales como un NAS y backups 3-2-1. El problema es que eso requiere una inversión inicial fuerte y seremos nosotros los encargados de mantener y proteger nuestros datos. Ahí entra la reflexión: ¿compensa entonces la comodidad de usar estos servicios, o vale la pena intentar «escapar» de la nube? La decisión es muy personal, pero la alternativa está desde luego ahí.

Imagen | Javier Pastor con Runway ML

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