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Musk trabaja «mañanas y noches, siete días a la semana». Sus empleados en Twitter pueden esperar lo mismo

«Hay demasiado trabajo en mi plato, eso seguro», ha dicho Elon Musk hace unas horas en el turno de preguntas de una conferencia de negocios en Indonesia. “Estoy trabajando lo máximo que puedo, mañanas y noches, los siete días de la semana”. Los comentarios se producen justo cuando el autonombrado Chief Twit impone su marca personal a la plataforma, eliminando el teletrabajo y despidiendo a casi 3.700 empleados de Twitter. «La cantidad con la que me torturo roza el siguiente nivel, francamente», ha dicho también la persona más rica del mundo.

La oposición por parte del empresario a la baja productividad, el trabajo en remoto o las jornadas de menos de 50 horas está bien documentada. Ya le comunicó a su plantilla de Tesla Inc. que «fingieran trabajar en otro lugar» si querían quedarse en casa. También se sabe que duerme en el trabajo, o incluso en algunas de sus fábricas.

Para muchos, esa dedicación es admirable y un motivo de su éxito. No hay que olvidar que Musk gestiona Twitter, Tesla y SpaceX. También fundó la empresa de túneles The Boring Co. y la tecnológica Neuralink Corp. Pero para otros, es una línea roja de su adicción al trabajo. Y claro, esa adicción le puede salir cara a los empleados.

En 2018 aseguró que había estado trabajando 120 horas semanales, y ese mismo año, al ser criticado por la alta carga laboral a la que estaban sometidos los empleados de sus empresas, dijo en Twitter que había lugares más fáciles, pero que nadie había cambiado el mundo trabajando 40 horas a la semana. Al ser preguntado sobre el número de horas óptimo para realizar semejante hazaña respondió que variaba por personas, pero aproximadamente 80, con picos que podían alcanzar las 100.

Más adelante, ante la polémica que originaron sus palabras tuvo que dar marcha atrás y añadió que dedicar esa cantidad de tiempo es fácil cuando amas lo que haces, porque no lo consideras trabajo. Incluso él mismo admitió en otra ocasión que ese no era un ritmo saludable de trabajo, y que si alguien está sometido a esa carga durante mucho tiempo se acaba por volver loco. Por eso, dijo que su intención era reducir sus horas de trabajo semanal a 80 o 90. Un gran cambio, vaya.

El problema viene cuando ese ritmo caótico y sin descanso se convierte en el modelo y estilo de negocio de sus empresas, como está sucediendo en Tesla y ahora en Twitter. Y claro, al tratar de imponer ese sistema a sus empleados se está encontrando con una oposición esperada.

El modelo Musk

Tal y como hemos contado en Xataka, en 2019 un tribunal de Estados Unidos sentenció que Tesla había violado los derechos laborales al oponerse a la formación de un sindicato. Y en otras ocasiones el fabricante de automóviles ha sido acusado de imponer una política de asistencia que quitaba puntos a los empleados que se retrasaban o se ausentaban de sus puestos aunque fueran sólo unos minutos.

En 2017, The Guardian publicó un reportaje sobre las condiciones de trabajo de la fábrica de Tesla de Fremont, California (EEUU), en el que se indicaba que las llamadas al servicio de ambulancias habían superado la centena debido a los síntomas de fatiga, desmayos y dolores de pecho experimentados por los empleados. De hecho, entre 2013 y 2016, los incidentes por salud superaron la media nacional.

Ahora, nada más comprar Twitter otro de los cambios introducidos por el multimillonario ha sido la eliminación de la política ‘Days of rest’, establecida en 2020, que tenía el objetivo de reducir el estrés laboral, aconsejando no establecer reuniones algunos días de la semana e incluyendo un día libre adicional al mes para descansar.

Adiós al teletrabajo

Por otro lado, si algo tiene claro Elon Musk es que no quiere que sus empleados teletrabajen, y lo ha dejado bien claro en la reunión más reciente con los empleados de Twitter. En ella, según contaba The Verge, el magnate dijo literalmente: «Si puedes aparecer en la oficina y no apareces a la oficina: dimisión aceptada. Fin de la historia».

No olvidemos que ya lo hizo previamente en Tesla y que era cuestión de tiempo que lo hiciera en Twitter. Entonces señaló que el trabajo remoto no era aceptable, que los profesionales debían pasar al menos 40 horas a la semana en la oficina y que, de no estar de acuerdo con esta decisión, tendrían que abandonar la compañía. También les dijo en aquella ocasión que el camino por delante sería «arduo» y que requerirá «un trabajo intenso» en caso de querer «obtener éxito».

A contracorriente

El modelo Musk parece ir justo en sentido contrario a las ideas laborales planteadas por una gran cantidad de empresas recientemente. Tal y como contamos en Magnet, Timothy Ferriss y otros académicos han teorizado sobre las jornadas semanales de cuatro horas. Y hemos visto una tendencia en la que la generación millennial está sintiendo un desapego del trabajo, separándo de sus objetivos vitales. Con una clara priorioridad por el teletrabajo y una fuerte oposición a las horas extras.

De hecho, multitud de países como Reino Unido, Portugal, Islandia o España están experimentando con la semana laboral de cuatro días sin reducción de salario. Empresas como IG Metall han introducido semanas laborales de 28 horas y producen lo mismo. Suecia también ha introducido la jornada de 6 horas, con resultados mixtos.

Es decir, mientras Musk quiere que dediquemos nuestras vidas al trabajo y la profesión, los empleados de todo el mundo luchan por tener más flexibilidad para conciliar, poder seguir teletrabajando, reducir su jornada semanal a 32 horas o a cuatro días a la semana.

Y esto puede tener consecuencias negativas en sus empresas. Y lo que es más importante, en la motivación de sus trabajadores. En el foro Blind que muchos empleados de empresas usan para publicar opiniones sobre el trabajo o sus compañías de forma anónima, algunos han tardado bien poco en hacer comentarios negativos sobre Mark Zuckerberg o Elon Musk.

Tras el despido de aproximadamente la mitad de la plantilla, uno de los ingenieros explicaba: «Los ingenieros a los que estoy trayendo de vuelta son perezosos y pusilánimes, están desmotivados, y puede que hasta estén contra Elon Musk». Y no es de extrañar, porque, ¿quién quiere trabajar más de 12 horas al día?

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