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Netflix vende ‘1899’ como «la nueva serie de los creadores de Dark» y hace bien: este tipo de gancho le funciona

Las primeras críticas de ‘1899’ hablan de una serie excelente y que hace buen uso de su excelente pedigrí: Baran bo Odar y Jantje Friese, creadores de ‘Dark‘, parecen haber puesto en pie un nuevo misterio que, esta vez, nos lleva al cierre del siglo XIX. Un barco lleno de inmigrantes europeos que atraviesan el océano intentando llegar a Nueva York en busca de una nueva vida son los protagonistas, en modo coral, de este enigma que estalla cuando se topan con otra nave como la de ellos, pero completamente vacía.

Interrogantes traidos directamente desde el pasado, maquinaria estrambótica, y sobre todo, una atmósfera de intriga continua a bordo del barco son las claves de esta serie que tendrá que hacer frente a las inevitables comparativas. Por ejemplo, se dice que es menos enrevesada que ‘Dark’, pero que tiene una estructura similar. Y también que sus elementos de ciencia ficción son mucho más ligeros que la serie precedente, aunque en ese sentido lo más prudente parece ser esperar a futuras temporadas.

El uso de ‘Dark’ para promocionar ‘1899’ tiene todo el sentido del mundo: aquella laberíntica producción de viajes en el tiempo estuvo en el número 1 de lo más visto de Netflix durante semanas, cuando se estrenó su última temporada en 2020, en la categoría de series de habla no inglesa. En una encuesta de Rotten Tomatoes con votos de 2,5 millones de votos de usuarios, el 80% la eligieron como mejor producción internacional. Es la mejor tarjeta de presentación para ‘1899’, una serie de reparto internacional pero sin grandes estrellas que la vendan por sí solas.

Promociones al estilo clásico

Netflix ha intentado promocionar sus productos a la vieja usanza, es decir, tirando del poder de los grandes nombres de sus directores o, sobre todo, de sus estrellas. Para eso, a golpe de talonario, ha llevado a su redil a creadores e intérpretes directamente desde Hollywood. Lo hizo sobre todo en la época en la que Netflix parecía querer competir de tú a tú con los estudios.y estrenar superproducciones en salas de cine. Fue el tiempo de ‘El irlandés‘ de Scorsese y también de sus bandazos tirando de star-system y proponiendo películas como ‘Alerta roja‘, ‘El agente invisible‘ o ‘El proyecto Adam‘.

Es una política con la que aún continúa, pero con matices. Por ejemplo, la última película de Alejandro G. Iñárritu, ‘Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades‘, de estreno previsto a mediados de diciembre, sigue en esta línea pero ya se percibe como un producto aislado, como un capricho autoral que veremos de vez en cuando y que dará paso a políticas promocionales más agresivas

Una de esas maniobras promocionales más potentes es la que hemos vivido con ‘Puñales por la espalda’. Netflix ha comprado los derechos para un par de secuelas exclusivas dirigidas de nuevo por Rian Johnson, lo que sigue en parte la línea mencionada más arriba de aprovechar estrellas de Hollywood, pero un poco según el libro de estilo de la plataforma: disparando cheques para asegurarse exclusividad.

El universo compartido Netflix

Sin embargo, poco a poco Netflix va ganando tracción y, como es lógico, usa sus propias producciones de éxito para encadenarlas a las novedades. De ese modo, por ejemplo, la secuela de ‘La vieja guardia’ ya no se nos vende como «la película de Charlize Theron en Netflix», sino como «la continuación de ‘La vieja guardia‘. Netflix ya tiene catálogo suficiente como para aprovecharse de un star system propio.

Y a veces ese star system se multiplica en otras producciones sin necesidad de hacer referencia directa a éxitos pasados en Netflix (a veces sería contraproducente, pues daría que pensar a los espectadores que están ante una pseudo-secuela). El caso más claro es el de ‘Stranger Things‘, a cuyas jóvenes estrellas hemos visto en otras películas y series de Netflix: a Millie Bobby Brown en ‘Enola Holmes‘ o a Sadie Sink en ‘La calle del terror‘, entre otros. Y más recientemente, a Maya Hawke en ‘Revancha ya’, una comedia de aires juveniles que sin duda canaliza con el estilo de ‘Stranger Things’ sin necesidad de citarla directamente.

Y eso lo hacen a menudo: cuando Netflix estrenó la serie ‘¿Quién es Anna?‘ se aseguró de dejar bien claro que la producción venía de Shonda Rhimes, responsable también de ‘Los Bridgerton‘, una de las series más exitosas de la historia de Netflix. Con ‘La Casa de Papel‘ no ha tirado del atractivo del reparto, sino de lanzar remakes ambientados en otros países, como ‘La Casa de Papel: Corea‘. Y el éxito de ‘Vigilante‘ y de ‘DAHMER‘ se han retroalimentado entre sí con una jugada muy inteligente de Netflix: estrenarlas casi simultáneamente y subrayar que ambas estaban producidas por Ryan Murhy.

Aunque a Netflix en ocasiones puede dar la impresión de que le sobra el dinero, lo cierto es que no tiene la infraestructura y la experiencia de sus dos grandes competidoras: Warner y Disney, que llevan literalmente décadas afinando la promoción de sus productos. Ahora que Netflix tiene un catálogo del que presumir, ella también puede apuntar alto a golpe de autoreferencia.

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