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Qué fue de Clubhouse, la aplicación que redefinió el concepto de «hype» para lo bueno y (sobre todo) lo malo

«El audio social es una moda», decía Twitter Spaces mientras clavaba en nuestras pupilas su logotipo azul. ¿Qué es el audio social? ¿Y tú me lo preguntas? Una moda eres tú. Quién ya no es moda, ni tendencia, ni «nuevo paradigma de la comunicación que lo va a cambiar todo», como estos ojos llegaron a leer, es Clubhouse, la aplicación que aparecerá nombrada en la definición de ‘hype‘ en la enciclopedia, entre ‘hydra’ e ‘hypo’.

Clubhouse, aunque fue creada más de un año antes, estalló en enero de 2021, cuando no estar en la red social de las emisiones por voz en directo equivalía poco menos que a ser un pardillo. Repentinamente parecía que todo se cocía allí, sensación que se multiplicó cuando en febrero charlaban por allí pesos pesadísimos como Elon Musk, Mark Zuckerberg o Naval Ravikant.

Una presencia que atrajo a varios sectores profesionales siendo el marketiniano el más destacado. Una noche cualquiera husmeando en Clubhouse servía para encontrar decenas y decenas de salas hablando de marketing, del propio Clubhouse, o de una mezcla de ambas. Difícil competir así en la economía de la atención.

Unas pocas semanas después de su éxito viral, Clubhouse empezó a deshincharse.

En barrena

En un principio, Clubhouse no iba a ser exactamente lo que fue después. Sus fundadores, Paul Davison y Rohan Seth, cuando la desarrollaron en 2019, lo hicieron bajo el nombre de TalkShow y con una idea más similar a los podcasts tradicionales. Luego evolucionó a las salas de audio en directo.

El hype por Clubhouse fue explosivo en enero de 2021… pero no tardó en pincharse

Unos meses después de ser lanzada, en mayo de 2020 y en un contexto de confinamientos duros por la pandemia, Clubhouse logró levantar una ronda de financiación de 10 millones de dólares. Migajas en comparación a lo que logró para diciembre de ese mismo año: otros 100 millones de dólares.

Justo después de esa inyección, Clubhouse saltó a la fama. Su sistema cerrado con invitaciones contribuyó a su despegue. No olvidemos que hay quienes vendían invitaciones por cientos de dólares en eBay. La idea de charlar en directo, a menudo de forma casi improvisada, con personas afines a nuestros intereses e ideas, despertó el suficiente interés como para monopolizar conversaciones sobre tecnología y redes sociales.

clubhouse

El sistema de acceso exclusivo por invitación contribuyó a que el FOMO jugara a favor de Clubhouse.

El salto de ser una aplicación exclusiva de iOS a abrirse a Android llegó en mayo de 2021, cuando su popularidad ya había caído. Ese lanzamiento le hizo reverdecer laureles, pero su efecto no tardó en diluirse. Tampoco lo logró en verano, cuando la empresa puso fin al sistema de invitaciones y dejó que cualquiera pudiera registrarse en ella.

Clubhouse empezó el año superando los 10 millones de seguidores y logrando una valoración de 4.000 millones de dólares, pero su entrada en barrena le hizo acabarlo muy lejos de la cabeza en las listas de aplicaciones más descargadas.

Para los turrones, Clubhouse ya no estaba en boca de casi nadie. En menos de un año multiplicó por cuarenta su valoración, a finales de 2022 es una incógnita en cuánto se le valora.

Porque por si fuera poco con la pérdida de interés en el formato, el que queda ha sido capitalizado por Twitter, que no es la red social realmente masiva que sí son Instagram o TikTok, pero gana por goleada en cuanto a influencia: son los tuits de políticos y celebridades quienes aparecen en los informativos. Sus Spaces, si bien no han sido un gran triunfo viral, sí han acaparado adeptos al formato. Otros intentaron subirse al carro, como Spotify con GreenRoom, sin éxito.

Los Spaces de Twitter están ahí mientras usamos la aplicación y es fácil estar expuesto a ellos. En Clubhouse hay que entrar activamente a buscar las salas, determinar cuáles resultan interesantes, y acceder a ellas. Demasiado tiempo y esfuerzo en plena economía de la atención como para obtener una recompensa.

Para colmo, a menudo las salas perdían varios minutos iniciales en «hola, ¿se oye?», «venga, a ver si viene Joaquín, que me ha escrito y parece que tiene problemas de conexión», y demás conversaciones incómodas que sacudían la paciencia de quien no tenía tanta convicción en el canal.

La plataforma se hizo más y más grande, pero no supo mantener el interés de los usuarios que había logrado atraer, y tampoco tuvo un rápido camino hacia la monetización.

Pivotando hacia lo privado

En el tiempo que ha pasado desde que se empezó a deshinchar el hype de Clubhouse hasta hoy, algo ha cambiado en la masa de usuarios que continúan usando la aplicación: lo habitual en sus fieles ya no son las grandes salas de audio con unos pocos emisores y muchos oyentes, sino salas pequeñas y privadas, que no aparecen en la vista pública, donde grupos controlados charlan entre ellos de una forma más íntima.

Este cambio de tendencia interna ha motivado a la empresa para crear lo que llaman Houses, una función espec´ífica para este tipo de usos que fue anunciada en agosto, de momento en beta.

Esto, según revela la empresa a Xataka, hace que haya usuarios de la aplicación que pasan entre 70 y 80 minutos diarios dentro de Clubhouse. La compañía no ha querido revelar su cifra actual de usuarios activos mensuales, ni tampoco, tal y como le solicitamos en el caso de que no sea una cifra pública, una comparación con respecto a la de principios de 2021.

Sí señalan en cambio que la plantilla ha pasado de nueve personas a «casi 100», y que continúan haciendo contrataciones en puestos relacionados con ingeniería, producto y diseño. En julio, Engadget reveló que la empresa había acometido algunos despidos como parte de una reestructuración de su fuerza laboral, sin precisar la cantidad.

Una búsqueda por la hemeroteca nos permite hacernos una idea de la evolución de esta cifra:

Marzo 2020: Nueve empleados.

Febrero 2021: Doce empleados.

Octubre 2021: «Unos 80 empleados«.

Julio 2022: «Más de 70 empleados».

Noviembre 2022: «Casi 100 empleados».

En LinkedIn hay 210 personas que han indicado que trabajan allí actualmente, si bien un rápido vistazo a ciertos perfiles sugiere que lo popular de este nombre ha hecho que muchas de ellas trabajen o estén involucradas en proyectos con el mismo nombre, pero no con esta empresa.  Así que solo podremos quedarnos con ese «casi 100 empleados».

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