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Qué hace tan especial a ‘Soulstice’, el hack’n slash heredero de ‘Devil May Cry’ del que todo el mundo habla

El hack’n slash, después de años de gloria hace un par de generaciones, cuando todo el mundo quería tener en sus catálogos el próximo ‘Devil May Cry’ o el nuevo ‘God of War’, cayó en desuso. Los juegos recién llegados al género o bien cambiaban las reglas del mismo a base de sangre, sudor y lágrimas, como los ‘Souls’, o bien brillaban precisamente por su carácter único y de recuerdo de tiempos pasados, como ‘Bayonetta‘.

‘Soulstice’ pertenece a esta última estirpe: aunque no es ajeno a los códigos visuales de los juegos de moda, se siente y se juega como un buen hack’n slash tradicional, lleno de combos, jefes y fantasía fuera de todo sentido de la medida. Estas son algunas de sus claves en ocho puntos básicos.

1.- Nos gustan los clásicos…

Como hemos dicho, ‘Soulstice’ bebe de los juegos clásicos de acción y combos. ‘Devil May Cry’, ‘God of War‘, ‘Bayonetta’, ‘Ninja Gaiden’… todos son evocados en un título que los milaneses de Reply Game Studios han puesto en pie como homenaje a géneros por desgracia no tan de moda. Para ello han mantenido el conjunto sencillo y reconocible, pero le han añadido suficientes detalles nuevos como para que no se sienta como un mero clon.

2.- … y también lo nuevo

Estéticamente el juego tiene muy claro donde mirar. Está claro que el impacto de los títulos clásicos en cuanto a la mecánica está ahí, pero el manto de los ‘Souls‘ es innegable, sobre todo en la envergadura y diseño de los jefes. La idea de la ciudad siniestra y aterradora casi como un protagonista más del juego recuerda también a otro clásico de From Software, ‘Bloodborne’, aunque obviamente en una clave más desenfadada y colorista.

3.- Un argumento intrigante

El juego nos lleva, como decimos, a la ciudad de Ilden, destrozada por la corrupción en forma de espectros que llegan a la antiguamente próspera urbe a través de una grieta en el suelo. Las quimeras son las encargadas de poner orden: un humano acompañado de un espíritu, como sucede con las hermanas Briar y Lute, en su primera misión en equipo. Portamos un arma muy especial, el Vindicador Cinéreo, una espada que se complementa con otras seis armas que nos irán llegando según se desarrolla la macabra aventura.

4.- Mantenlo sencillo…

A diferencia de juegos como algunos de los arriba citados, ‘Soulstice’ no quiere que aprendas de memoria una lista interminable de combos demoledores, que se va incrementando según se avanza en el juego. Solo cuatro o cinco por arma son necesarios para ir avanzando, y se podrán mejorar con potenciadores, pero es más importante controlar los pocos recursos a nuestro alcance que dejarse llevar por un machacar botones sin sentido.

5.- … pero innova lo que puedas

Sin embargo, eso no quiere decir que ‘Soulstice’ sea un clon sin sal de unos cuantos éxitos de PS2. Sin duda hay mecánicas heredadas de otros juegos que conocemos, como el bloqueo que bien empleado nos da ventaja sobre los enemigos. Además de los ataques con armas principal y secundaria, tenemos un tercer botón para que Lute nos defienda, y podremos bloquear, desviar o ralentizar al enemigo. Es un recurso que hemos visto en innumerables títulos del género, donde dominar el bloqueo es importantísimo para ganar ventajas momentáneas, pero aquí es tremendamente satisfactorio, y se le da la importancia debida al realizarlo una de las protagonistas.

Pero la innovación en las mecánicas viene con los campos de energía, que llegan en dos colores: azul (evocación) y rojo (eliminación). Desvelan objetos ocultos, atajos y también sirven para atacar con potencia especial. Su abuso, sin embargo, sobrecargará a Lute. Es decir, los campos son imprescindibles para progresar, y hay que alternar uno y otro para que no se agrieten, pero su abuso hará que queden inservibles

Soulstice Launch Screenshot 01

6.- El inevitable toque rolero

Como no podía ser de otro modo, según progresemos en el juego iremos encontrando formas de mejorar a nuestras dos heroínas, solo que tendremos que hacerlo por separado pero de forma equilibrada. En Ilden hay cristales rojos y azules, lo que nos permitirá mejorar a Briar y Lute, respectivamente.

7.- Muchas horas que echar

‘Soulstice’ es más largo de lo habitual en los juegos de este tipo. Casi 20 horas y 25 capítulos, fácilmente el doble de lo habitual en los juegos del género. El motivo es, aparte de que las mecánicas son lo suficientemente ricas como para soportar un uso intensivo de las mismas durante varias horas, que el argumento tiene múltiples vericuetos y enigmas (el origen de las quimeras, la Orden del Filo Cinéreo y muchas otras cuestiones) que se desenvuelven con toda tranquilidad.

8.- No es perfecto, pero es lo que necesitábamos

‘Soulstice’ es un juego modesto, muy lejos de los excesos presupuestarios de los Triples A. No viene a hacerle la competencia al nuevo ‘God of War’, y se nota en algún problemilla técnico como alguna que otra caída en el frame rate que el juego no pretende (ni necesita) competir en las grandes ligas. Pero hasta que sus responsables entren en ellas, tenemos algo mucho mejor que otro juego de setenta mil horas repetitivas y llenas de misiones de relleno: un producto conciso, directo, muy afinado y divertidísimo.

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