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Soy fan absoluto de los ‘Battlefield’, pero el modo multijugador de ‘CoD: Modern Warfare II’ me ha conquistado

Frenético. Es lo primero que se me ocurre para definir el modo multijugador online de ‘Call of Duty: Modern Warfare II‘. La última entrega de una saga legendaria tuvo una acogida preocupante en su modo campaña, así que muchos esperaban (esperábamos) ver si el modo online cambiaba esas sensaciones.

Para mí, desde luego, lo hace. Como jugador frecuente de la saga rival de los ‘Battlefield’ tenía mucha curiosidad de ver qué podía ofrecer ‘CoD: MWII’, y lo cierto es que sus modos multijugador son una vertiginosa delicia. Veamos por qué.

Modos para todos los gustos

En ‘Call of Duty: Modern Warfare II’  —no confundir con el título de 2009— contamos con nada menos que doce modos multijugador. La gran mayoría de ellos son modos de seis contra seis (6c6, los llamados modos en mapas principales), mientras que «Guerra terrestre» y «Guerra terrestre (Invasión)» son los más ambiciosos en número de jugadores y llegan a los 20c20 y 32c32 jugadores respectivamente.

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Varios de ellos son viejos conocidos de la franquicia. Están «Contra todos» (quien consiga 30 eliminaciones gana), «Duelo por equipos» (conseguir 75 eliminaciones con tu grupo), «Dominio» (control de tres zonas marcadas), «Punto caliente» (capturar y defender puntos caliente), «Cuartel general» (tomarlo y defenderlo sin reapariciones), «Buscar y destruir» (turnos para defender o destruir un objetivo) y «Control» (turnos de ataque y defensa de objetivos con recompensas de tiempo).

Pero también tenemos novedades. La primera es «Rescate de prisioneros», un modo en el que tendremos que localizar y rescatar a los rehenes, o evitar justo eso, sin reapariciones pero con reanimaciones del equipo. La segunda, «Noqueo», en el que los equipos se disputan una bolsa de dinero, y en la que tampoco hay reapariciones pero sí reanimaciones.

Los modos en mapas de batalla (hasta 32c32) son dos. El primero, «Guerra terrestre», enfrenta a dos equipos para capturar un número impar de objetivos, y en esencia es una versiónsobredimensionada de «Dominio» que incluye vehículos.

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El segundo, «Invasión» enfrenta a los dos equipos para lograr cuantas más bajas mejor, pero aquí se mezclan jugadores humanos con jugadores controlados por la IA del juego. Eso puede ser un punto en contra para jugadores experimentados —los bots son flojos, la verdad— pero también puede ser una buena puerta de entrada para jugadores noveles, que así podrán no sentirse tan frustrados.

Aquí hay que hacer mención también del sistema de ‘matchmaking’ de ‘Modern Warfare II’, llamado Skill-Based MatchMaking (SBMM). Lo he encontrado curioso pero probablemente razonable: ese sistema suele hacer que cada partida sea distinta a la anterior: puedes sentirte Rambo o John Wick en una partida para luego parecer un absoluto desastre y no verlas venir a la siguiente.

Esas sensaciones van haciéndose menos pronunciadas con el tiempo, precisamente porque el sistema va afinando más poniéndote con jugadores con un nivel similar que puedan plantear un reto sin que acabes diciendo «mira, soy un paquete, lo dejo«. Te premian y te castigan a partes iguales, lo que es crucial para que en cuanto acabe la partida tengas muchas ganas de empezar una nueva (algo que el juego hace sin preguntar).

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Al jugar a los diversos ‘Battlefield’ normalmente entraba directamente a los grandes modos multijugador de Conquista en los que se enfrentan hasta 64c64, pero lo cierto es que los modos 6c6 de Call of Duty me han parecido fantásticos. Mucho más frenéticos y vertiginosos, me recordaban a aquellos viejos tiempos en los que Quake era el rey y en los que todo pasaba a una velocidad endiablada.

Con estos modos ocurre lo mismo. No hay casi tiempo para respirar y la tensión es constante: uno tiene la sensación de no poder tomarse un pequeño descanso en alguna esquina.

Aquí, como siempre, ver al enemigo primero es sinónimo de poder eliminarle, y la velocidad del juego y la dimensión de los mapas —de los que hablaremos más adelante— hace difícil que los polémicos camperos puedan tener éxito con esa estrategia, al menos en los mapas de los modos 6c6. La cosa cambia en los grandes mapas y modos como Invasión, donde este tipo de jugadores sí puede hacer más su particular agosto.

A mí me han gustado especialmente los dos nuevos modos de «Rescate de prisioneros» y «Noqueo». Aunque son dos variaciones de la misma idea, me gusta que una vez quedas eliminado no haya reapariciones (respawns) y solo puedas seguir jugando si un compañero del equipo te reanima. Si nadie lo hace no pasa nada, porque te lo aseguro: las partidas duran un suspiro y enseguida vuelves a la acción.

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El resto de modos 6c6 son también divertidos, y uno puede filtrar cuáles prefiere desde el menú inicial, pero ha habido también quejas por la ausencia de modos de anteriores entregas que eran muy apreciados y que eran también interesantes por enfrentamientos entre jugadores individuales (1c1), parejas de jugadores (2c2) o tríos (3×3). Por ejemplo Gunfight o el modo Champion Hill de ‘Call of Duty: Vanguard‘ de momento no están en MW II.

En los modos con más jugadores el juego guarda similitudes con los ‘Battlefield’ que siempre han presumido de esa «guerra total» que te ponía a los mandos de todo tipo de vehículos, por injusto que eso pudiera ser para el resto de jugadores. En ‘Modern Warfare II’ es fácil que te mate un dron, un helicóptero o un reactor al que difícilmente vas a poder hacer frente con tu subfusil.

En todos esos modos el protagonismo de los mapas es obvio, y aquí me he encontrado con esos mapas de tres líneas (three-lane maps) que llegaron con Black Ops y que contribuyen a una acción (de nuevo) vertiginosa en la que una vez tras otras no pares de cruzarte con enemigos. Controlarlo todo y no dejar puntos ciegos es virtualmente imposible, pero ahí está la gracia de un juego en el que instantes después de sonreir satisfecho por cargarte a un rival alguien que le cubría te cepille a ti. Es la vida. Al menos, la de ‘Call of Duty Modern Warfare II’.

Otro elemento muy relevante de esos mapas —cada uno tendrá sus preferidos, a mí me encantan ‘Taraq’, ‘Crown Raceway’ y ‘Santa Seña’— es que se adaptan a los modos de juego: se agrandan en los modos con más jugadores, y empequeñecen en los modos 6c6 por ejemplo. El objetivo, una vez más, es evitar largos paseos contemplativos: aquí se trata de pegar tiros, no de ponerse la banda sonora de ‘Memorias de África’ y un café en la mesa para gozar de los gráficos (que por otro lado son excepcionales).

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Otro de los modos de juegos que prometían es ‘Spec Ops’, un modo cooperativo en el que puedes jugar con un amigo en tres misiones distintas. Esta especie de «campaña» no me ha convencido del todo, y aunque las misiones tienen su gracia, la linealidad de las mismas y su limitada dificultad hace que sean casi un aperitivo del verdadero juego que son sin duda (al menos, en mi opinión) los citados modos online.

Un juego dentro de otro: ‘Modern Warfare II’ es también un alucinante simulador de armas

Lo decía mi compañero Rubén Márquez en Vidaextra: el gunplay de los CoD es sublime, y diría que ciertamente es superior al de los ‘Battlefield’. La respuesta y sensaciones que transmiten las armas es fantástica, pero es que este ‘Call of Duty: Modern Warfare II’ es un prodigio (o una maldición, según se mire) para quienes aman el mundo de las armas y su personalización.

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De hecho esto de la gestión de las armas es como tener un juego dentro de otro juego en ‘MW II’. Es un apartado fascinante por el nivel de personalización y de detalles que es posible configurar en cada arma disponible.

El sistema de progreso, eso sí, es bastante latoso, y si uno no está bien informado será difícil saber cómo se consigue la legendaria y codiciada MP5 o el letal FTAC Recon. Al final todo se basa en ir ganando experiencia con armas inferiores que van dando acceso a nuevas opciones y a armas superiores. Aquí los responsables de Infinity Ward lo dejan claro: si quieres buenas armas, vas a tener que currártelo jugando (y matando) mucho.

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Si lo haces, eso sí, habrá recompensas, sobre todo si eres de los que quiere tener lo mejor de lo mejor. El nivel de personalización y de mejora al que podemos llegar es, como digo, digno casi de un simulador de armas en sí mismo, y en la zona de la armería, donde podremos configurar todos los elementos, dispondremos incluso de un campo de tiro para «coger sensaciones» y probar qué tal responde el arma con las mejoras que vamos añadiendo y quitando.

Es interesante además la limitación de cinco complementos por arma. De lo contrario podríamos volvernos locos con creaciones exageradas, y creo que es un buen equilibrio para un apartado que da muchísimo juego —nunca mejor dicho— y que es parte fundamental del desarrollo del juego.

Un frenesí hecho FPS (que también se puede jugar en tercera persona)

‘Call of Duty: Modern Warfare II’ es, como decía, un juego absolutamente vertiginoso. Uno que aprovecha todas las mecánicas del pasado, pero a las que además añade algunas nuevas.Es fantástico contar con esas nuevas opciones para poder disparar (con arma secundaria) mientras estamos medio descolgados de una cornisa (viva el parkour), y la posibilidad de aprovechar el llamado «combate cuático» que permite disparar bajo el agua (también con arma secundaria o con ciertos equipos).

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Hay además una sorpresa de lo más agradable con este ‘Modern Warfare II’: la solidez del modo en primera persona es absoluta, pero por si eso no es suficiente para ti el juego puede convertirse en un shooter en tercera persona al estilo de los mejores ‘Gears of War’.

Esa opción está disponible solo en algunos modos de juego en los que podremos cambiar entre una y otra. La cámara, que está en una posición algo más elevada, tiene la ventaja de ofrecer una mejor visión periférica, y es en ese modo en el que también podremos «asomarnos» a esquinas o muros para emboscar al enemigo. Eso sí: no plantea una ventaja frente a los rivales, porque en estas partidas todo el mundo que juegue lo hará también en ese formato.

Para muchos probablemente la vista en tercera persona sea una curiosidad, y está claro que el modo FPS tradicional será el más popular. Aquí ‘Call of Duty: Modern Warfare II’ muestra todas sus virtudes y se convierte en un verdadero frenesí. Un juego vertiginoso que es imposible no disfrutar.

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