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Suenan tambores de recesión y las fintech lo notan: las que te endeudan están en caída, las que te ayudan a ahorrar se disparan

La pandemia de forma temporal y la suma de la invasión de Ucrania y la inflación de forma quizás no-tan-temporal han cambiado el signo económico: la recesión ya parece inevitable y a ella nos tendremos que enfrentar.

Con ese cambio de ciclo, la actividad empresarial también se modula para adaptarse a él. En el caso de las fintech hay dos grandes grupos muy definidos: las que ayudan a consumir, aunque sea endeudándose; y las que ayudan a ahorrar o al menos a planificar las finanzas personales. Las primeras encajan mejor en ciclos de expansión. Las segundas, en los de crisis. Incluso aunque las segundas orienten el ahorro a la compra de bienes, lo hacen mediante una práctica menos arriesgada que las primeras.

Del «paga después» al «ahorra ahora»

En los últimos tiempos, las reyes de las fintech han sido las empresas del sector BNPL (Buy Now Pay Later, «compra ahora, paga después») que permiten fraccionar compras de importes no muy elevados, por lo general hasta 1.000 euros o dólares. Klarna es la principal, pero hay bastantes más y hasta Apple ha sucumbido a esta tendencia.

El peligro subyacente de estas aplicaciones, estar fomentando el endeudamiento sistemático para acceder al consumo, algo que a su vez tiene más adeptos entre personas que viven al día, sin ahorros. Algo que, en ciclos de expansión, puede no ser demasiado problemático mientras los ingresos permanezcan (esto es, uno mantenga su puesto de trabajo).

Si llega la crisis, aumenta el desempleo y encima la inflación sigue desbocada, haciéndonos perder poder adquisitivo, tenemos la tormenta perfecta para quienes construyeron su estilo de vida gracias al «compra ahora, paga después». Nada nuevo para cualquier ciudadano español que tuviera uso de razón en 2007, pero ahora vía app, en lugar de vía anuncios en televisión y un teléfono al que llamar.

No es una cábala gratuita, es algo que empieza a mostrar señales evidentes. En Estados Unidos, que va por delante en el uso de este tipo de «soluciones», hay gente usando Klarna para fraccionar la compra de productos de primera necesidad, como alimentos con los que llenar la nevera. Un síntoma de estar al borde del precipicio.

Esto podría no ser una mala noticia para Klarna más allá de una amenaza para sus índices de morosidad, pero la subida de tipos de interés tanto por parte del BCE europeo como del FED estadounidense constriñe su margen de maniobra: su modelo de negocio es ofrecer financiación gratuita al consumidor cobrando una pequeña comisión al comercio y aplicando intereses al comprador si requiere un plazo mayor del establecido por defecto para devolver el dinero. La valoración de Klarna ha caído en la misma medida que ha subido la incertidumbre sobre la economía y las medidas antiinflación. De telón de fondo, los ojos de los reguladores inyectándose en estas compañías.

Klarna no está sola en esta caída: Affirm, otra financiera similar con sede en San Francisco, ha perdido un 85% de su valor desde noviembre. Apple, que entró recientemente en este juego, presumiblemente no tendrá un problema como el de Klarna porque no requiere financiación, es ella misma quien adelanta el dinero a los usuarios de Apple Pay Later, pero la amenaza de una morosidad en aumento sí le afectaría de la misma forma.

Son las empresas que pueden salir con la reputación erosionada de un contexto de crisis, de la misma manera que en la España post-crisis-2008 hubo empresas que quedaron asociadas permanentemente a la imagen de un acreedor cruel.

En el otro lado de la balanza, las empresas que se enfocan en ayudarnos a ahorrar. Desde comparadores de seguros, suministros para el hogar o tarifas de fibra y móvil hasta plataformas de gestión financiera en conexión con nuestras cuentas bancarias.

«La gente está como loca buscando precios más bajos y estabilidad»

En la línea de estos últimos está Fintonic, una fintech española que lleva años ofreciendo presupuestación y análisis de gasto, así como propuestas de servicios con mejores tarifas que los que sus usuarios tienen contratados, y hasta ha lanzado un programa de finanzas personales enfatizando las bondades del ahorro tras advertir que los españoles solo ahorramos el 7% de nuestros ingresos, y casi la mitad de la ciudadanía no ahorra nada directamente.

Goin

Goin, otra made in Spain con el fin específico de ayudarnos a ahorrar de forma automatizada y ofrecer pequeños rendimientos a ese capital, lleva cuatro años en el mercado, pero en el último año ha triplicado su base de usuarios. Aunque el cambio que han notado comenzó al inicio de la pandemia. «Desde el primer mes de confinamiento hemos visto un incremento en la cantidad de gente que se preocupa por ahorrar más. Mucha gente se quedó sin trabajo o estuvo en ERTE mucho tiempo, entendió a las malas lo importante que es prepararse para el futuro», nos cuenta su CEO, David Riudor.

Pese a que no ha notado un gran cambio reciente, sí cree que es inminente. Concretamente, a partir de septiembre. «Será el peor mes de la historia en España. Se tendrán que devolver los créditos ICO y hay muchas startups a las que les está costando muchísimo encontrar financiación. Muchas empresas no han despedido aún por ser verano, tendrían que haber pagado igualmente las vacaciones, así que esperan a septiembre. Ahí veremos los efectos acumulados de la pandemia, los precios de las materias primas… Va a ser de vital importancia tener una mejor educación financiera, vienen momentos difíciles, de apretarse».

Roams

En una línea similar está la palentina Roams, un comparador de tarifas de móvil y fibra que se ha extendido a smartphones, televisión, finanzas, seguro, energías, alarmas… para ayudar a encontrar las mejores opciones por precio. «Este mes de junio hemos tenido nuestro récord de tráfico y leads [ventas]. Y junio siempre ha sido de los peores meses, porque la gente está pensando en las vacaciones, no en cambiar de tarifa. Este año es al revés: la gente está buscando como loca tarifas que le den precios más bajos y sobre todo, estabilidad. Que no le lleguen gastos inesperados en su seguro, en su factura de la luz…», cuenta Eduardo Delgado, CEO de una empresa que suele tener sus picos en septiembre, noviembre y diciembre por las campañas de inicio de curso, Black Friday y Navidad.

«Es un momento pre-crisis. Mucha gente decide no comprar objetos caros y minimizar los costes de los servicios a los que no quiere o no puede renunciar, como Internet o la luz. También buscan muchos ‘chollos’, como una tarjeta que te abona 40 euros en tu cuenta si haces unos pocos gastos. Las marcas están viendo que es un buen momento para captar a clientes a los que les está costando llegar a fin de mes. Neobancos, energéticas, telecos… Incluso grandes empresas a través de sus submarcas, como Telefónica y O2, abaratando precios«, comenta.

Tras un paréntesis singular, el de los dos años de pandemia, con impresión masiva de dinero y medidas de contención, es posible que se cambie el ciclo económico. Y con él, el de las fintech, menos populares para financiaciones rápidas, y tal vez más amadas en los casos en que ayuden a ahorrar, no a consumir a crédito.

Ilustración destacada: Vectorpocket / Freepik.

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