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The Wall of Wind es un simulador de huracanes capaz de crear vientos de categoría 5 y poner a prueba construcciones enteras

A muchos nos contaban la fábula de los tres cerditos de pequeños; el potente soplo del lobo siempre podía con las casas de estructura menos resistente al viento y quedaba la del cerdito más espabilado (o más puesto en arquitectura). En el mundo real no tenemos lobos, tenemos huracanes y cada vez más fuertes, y para que no nos pase como a los cerditos perdedores se inventó The Wall of Wind.

Se trata de un gigantesco dispositivo pensado para poner a prueba de tormentas grandes estructuras, como puede ser una vivienda. Cabe decir que por sus siglas se le conoce como WoW, y que la verdad es que impresiona bastante y le vienen como anillo al dedo.

Una instalación única para unas pruebas cada vez más necesarias

Explican en la Universidad Estatal de Florida (FIU) que el WoW fue un proyecto conjunto de la Facultad de Ingeniería y Computación (College of Engineering and Computing, CEC) de dicha universidad y un equipo del Centro Internacional de Investigación de Huracanes (International Hurricane Research Center, IHRC). La idea: poder anticiparse a los vientos huracanados en cuanto a la seguridad de las construcciones.

Para ello se emuló lo que se hace en un túnel de viento para probar la aerodinámica de los coches pero a nivel de estructuras tan grandes como una casa. Y la exigencia de construir algo a esta escala hizo que finalizar el Wall of Wind costase 15 años.

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El WoW puede replicar vientos huracanados, ayudando a estudiar los efectos de huracanes de hasta categoría 5 según la escala de Saffir-Simpson, lo que se traduce en vientos de 250 kilómetros/hora. En el vídeo que vemos a continuación, el Dr. Richard S. Olson (director del Departamento de Eventos Extremos de la FIU explica que surgió la necesidad de construirlo para poner a prueba superficies y estructuras ante vientos así, recordando que los estudios apuntan a que será un fenómeno en aumento debido al cambio climático.

El Wall of Wind tiene un total de 12 grandes ventiladores, dispuestos en dos hileras. Cada ventilador puede controlarse de manera independiente y tiene un diámetro de unos 1,85 metros (6 pies) y pesa unos 6.804 kilogramos (15.000 libras).

Detrás de ese muro de hélices se encuentra la zona de contracción, donde se genera la presión necesaria para que el viento salga con la velocidad que se busca. Además, cuenta con bocas de salida de agua, de modo que también puede generarse de manera artificial una lluvia que imite a la que de manera Habitual acompaña a los huracanes.

La plataforma donde se colocan los ítems a probar es giratoria, de modo que puede verse cómo influye el viento en cada parte y con distintas direcciones. Además, tras la zona de contracción el viento pasa por la zona de fricción, la cual trata de replicar un ambiente urbano de edificios y árboles a la hora de amortiguar la fuerza en las zonas bajas e incrementarla en las altas, como pasa con las ciudades en la realidad.

Se someten al test viviendas, casetas, placas solares, semáforos y una gran variedad de elementos

Se someten al test viviendas, casetas, placas solares, semáforos y una gran variedad de elementos. De estas pruebas se obtienen datos matemáticos de la presión y fuerza que ejercen los vientos, de modo que pueda saberse si un producto o material puede ser o no resistente a un huracán.

Wall Of Wind Boquillas

Según lo que interese, los ventiladores se ajustan a una velocidad u otra, de modo que al final se obtiene información de cómo un determinado material, diseño y/o estructura funciona ante uno de estos vientos. No en vano, ya se han registrado huracanes que deberían ser de categoría 6, algo que la escala Saffir-Simpson inicial no había planteado.

Los proyectos de prueba del WoW se financian tanto de manera pública como privada y al ser una instalación de la universidad se hacen varios programas de educación tanto para universitarios como para estudiantes de institutos. Desde luego, se trata de una estructura muy llamativa y las pruebas llegan a ser bastante espectaculares, aunque sobre todo esperamos que resulte tan útil como explican para que las construcciones sean cada vez más seguras (sobre todo en las zonas azotadas de manera más frecuente por estos fenómenos).

Imagen | InHabitat