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Un agujero de 8.000 millones de euros para las familias: el precio de la jornada intensiva en los colegios

En los últimos meses el debate sobre la jornada continua o intensiva en los centros educativos se ha reavivado. La compresión del horario escolar, que lleva avanzando por los colegios de España desde los años 90, ha experimentado un nuevo impulso con la pandemia de coronavirus, ya que muchas escuelas han argumentado que se trataba de una buena solución para reducir el riesgo de contagio entre los menores. Ahora, los profesores quieren implantarla permanentemente.

Sin embargo, un estudio realizado por el Centro de Políticas Económicas de la Escuela de Negocios Esade señala que esta compresión del horario de las escuelas perjudicaría a los menores y a sus familias, que perderían, en conjunto, unos 8.000 millones de euros al año al no poder seguir trabajando uno de sus miembros, en general las mujeres, después de las 14 horas, momento en el que los niños salen del colegio con este horario.

No hay razones educativas. Los expertos ya venían advirtiendo en los últimos meses que no hay razones educativas para implantar una jornada continua en los colegios, y que tan sólo se trataría de una mejora laboral para el profesorado. El informe recién publicado señala que no hay pruebas definitivas sobre la influencia del horario en el rendimiento académico, pero subraya que existen algunos estudios correlacionales en los que se sugiere que la jornada partida está asociada a mejores resultados.

De lo que sí hay evidencias sólidas, prosiguen, es de los beneficios que tiene en los niños pasar más tiempo en la escuela, tanto lectivo como no lectivo, en términos académico y socioemocionales, y que la jornada partida, con un almuerzo temprano y una pausa posterior, se adapta mejor a los biorritmos de los menores, lo que contribuye positivamente a su salud, su bienestar y sus ciclos de sueño.

Reducción de los ingresos. La jornada intensiva, además, supone que los progenitores tengan que encargarse de sus hijos tres horas antes, a las 14 horas, de lo que lo harían con un horario partido, a las 17 horas, lo que perjudica los ingresos familiares en el caso de que los dos padres trabajen: o bien contratan a alguien para que los cuide, o bien uno de los dos (mayoritariamente las mujeres, según el estudio) debe reducir su jornada, y con ella su salario, para encargarse de ellos.

Los datos de la investigación señalan que las mujeres que no contratan a alguien para que cuide a sus hijos ni pide a un allegado que se encargue de ellos hasta la tarde perciben 1.850 euros menos al año. Los hombres en las mismas circunstancias pierden mucho menos, unos 970 euros anuales. Así, el informe apunta que la jornada intensiva en los colegios agrava la brecha de género tanto dentro de los hogares como entre ellos.

Ahonda en la desigualdad. El estudio también señala que estas circunstancias podrían ahondar en las desigualdades sociales, ya que las familias con más recursos pueden apuntar a sus hijos a actividades extraescolares para completar ese tiempo de escolarización beneficioso para su desarrollo educativo y socioemocional, mientras que las más pobres no tienen esa posibilidad.

Asimismo, las familias con más recursos pueden optar por inscribir a sus hijos en colegios concertados o privados, donde la jornada mayoritaria es la completa. En los públicos cada vez más se tiende a la intensiva, e incluso en algunas comunidades autónomas, como Andalucía, es la oficial.

Imagen | Taylor Wilcox

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