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Un ‘monstruo’ en las entrañas de Girona: bienvenidos a la búsqueda del «lago Ness español»

El 8 de octubre de 1998, un pequeño buque de recreo zarpó de la orilla del lago de Banyoles a las diez de la mañana. En él viajaban 141 pasajeros, jubilados franceses de vacaciones en España. Pocos minutos después de partir, la popa de «L’Oca«, que así se llamaba el bote, empezó a hundirse y, en un abrir y cerrar de ojos, la nave desapareció en el fondo del lago como si nunca hubiera existido.

Murieron 21 personas y 38 más resultaron heridos. Los propietarios del buque fueron condenados a tres años de prisión por imprudencia grave y el ayuntamiento de Banyoles fue declarado como responsable civil de la tragedia. Fue un cúmulo de irregularidades lo que llevó a todo ello. Ningún misterio. No obstante, no faltaron voces que recordaban que algo raro pasaba en el lago desde… siempre. Bienvenidos al lago Ness español.

Lo que esconde el agua

En su libro «Catalunya Misteriosa«, Sebastián d’Arbó contaba que, a finales del XIX, una diligencia que hacía el recorrido que va de Olot a Banyoles fue atacada por un monstruo justo cuando pasaba por la orilla del lago. No obstante, la historia de la diligencia es, sobre todo, una historia popular. Si vamos a los registros, encontramos pocas evidencias de este encuentro.

No pasa lo mismo con otro naufragio: el del 26 de mayo de 1913. En aquella ocasión, una lancha turística volcó sin razón aparente y 10 de los 12 pasajeros desaparecieron. Nadie pudo recuperar los cadáveres y, de hecho, «meses después aparecieron algunos pedazos de cuerpos humanos en avanzado estado de descomposición flotando en el agua».

El dragón de Banyoles

La historia, no obstante, viene de lejos. Según se dice, ya en el siglo VIII, vivía en el lago «una bestia feroz, escalofriante e indestructible […] tenía todo el cuerpo cubierto de afiladas púas de hueso y, a pesar de que tenía alas, no podía volar debido a sus proporciones descomunales». De sus ojos «salían chispas» y que tenía un aliento «tan pestilente que secaba las plantas y hacía enfermar las personas y animales».

Los estragos que causaban en las inmediaciones del lago eran tales que la existencia del monstruo llegó a oídos de Carlomagno. El emperador, que estaba en Cataluña combatiendo a los musulmanes, envió a varios centenares de soldados a poner orden. La leyenda cuenta que todos fueron aniquilados. O, mejor dicho, una de las leyendas.

En otra, los vecinos de Banyoles buscaron consejo en Mero (o Emeri), un conocido monje de Narbona con fama de santidad. Mero viajó al lago, buscó al monstruo y lo llevó al centro de la ciudad para demostrar que solo comía plantas, algas y cosas así. Como si fuera de un capítulo de Scooby-doo, los malos eran al final los soldados de Carlomagno (que violaban, robaban y mataban a voluntad haciéndose pasar por el monstruo).

¿Puede haber un monstruo en el lago de Banyoles?

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El lago en sí es curioso. Tiene un origen tectónico, pero sobre todo cárstico. Es decir, cuando se formó hace unos 250.000 años, lo hizo por los movimientos tectónicos producidos por la aparición de los Pirineos, pero el elemento clave para su formación (como si se tratara de una enorme cueva) ha sido la erosión y otros fenómenos geológicos de ese tipo.

De hecho, más del 90% del agua proviene de la comarca cercana, la Alta Garrocha, donde se filtra y discurre a través de una serie de canales subterráneos hasta el lago. El 10% restante se debe a aguas superficiales que llegan a Banyoles a través de riachuelos. Más allá de eso, las diferencias con el lago Ness no hacen sino agrandarse a cada paso que damos.

El lago Ness es una mole de agua alargada de casi 60 kilómetros cuadrados de superficie y más de 200 metros de profundidad en sus zonas más profundas. Banyoles tiene poca más de un kilómetro cuadrado de superficie y unos 40 metros de profundidad máxima. Incluso en el caso hipotético de que de verdad hubiera un monstruo, este por sentido común debería ser mucho más pequeño que Nessie.

Si ya era poco probable que nada de esto tuviera sentido, los datos lo hacen mucho menos probable. No obstante, ni el principal encanto de Banyoles no es su verosimilitud, ni nos hemos vuelto locos en Xataka con lo ‘cripto’ y hemos acabado abonados a la criptozoología: el ‘lago Ness’ español es interesante por lo que nos dice de la forma en la que las personas conceptualizan el espacio físico y la historia humana. Las historias que nos contamos, dicen todo sobre nosotros y, por eso, en la sociología de estas cosas hay más información que mil programas de misterio.

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