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Una «fábrica de medicamentos» implantada: la nueva estrategia teórica para combatir al cáncer

El éxito de algunos medicamentos depende en buena medida de su capacidad para alcanzar el lugar donde se encuentre el problema. Un equipo de investigadores estadounidenses ha desarrollado un mecanismo para llevar una medicación contra el cáncer, la Interleucina-2 (IL-2), directamente a su objetivo, implantando unas minúsculas cuentas esféricas que liberan la sustancia.


El mesotelioma.
El tratamiento está dirigido a acabar con los mesoteliomas pleurales. Los mesoteliomas son tumores que afectan al mesotelio, un tejido que recubre la mayoría de nuestros órganos. El mesotelio pulmonar recibe también el nombre de pleura. Se trata de un cáncer muy agresivo para el que aún no contamos con una cura, aunque puede ser tratado.

Una de las dificultades a las que se enfrentan los médicos al tratar este cáncer es que su extracción completa es imposible. Los tratamientos por tanto están destinados a que los restos que deja el tumor tras de sí no se extiendan.

La posibilidad de tratar estos restos a través de inmunoterapia local, un proceso que se basa en administrar dosis “relativamente altas” de inmunoterapia en el espacio pleural, supone una interesante perspectiva para Bryan Burt, uno de los investigadores involucrados en este desarrollo, tal y como explica en una nota de prensa.

Buena puntería.
Estas “fábricas” implantadas son en realidad pequeñas cuentas esféricas de poco más de un milímetro de diámetro compuestas de alginato, un tipo de sales derivadas de algas. Estas pequeñas perlas van liberando progresivamente el compuesto activo, la Interleucina IL-2.

La IL-2 es una medicación utilizada en inmunoterapia, una estrategia en la lucha contra el cáncer que trata de mejorar el sistema inmunitario para dotarlo de herramientas con las que luchar contra los tumores. Funciona en otros dos frentes adicionales, primero interfiriendo en la capacidad de las células cancerosas para crecer y multiplicarse, y segundo haciendo que éstas desprendan sustancias químicas que “atraen” a las células del sistema inmune.

La IL-2 genera, eso sí, efectos secundarios, como un mayor riesgo de padecer infecciones o dificultades respiratorias. Según señala el equipo de investigadores, poder administrar la medicación localmente puede ayudar a minimizar estos efectos indeseados.

Trabajo conjunto.
Comienza a ser habitual que las terapias contra el cáncer se combinen. Los investigadores probaron también la posibilidad de combinar esta técnica con inhibidores de punto de control, en este caso un inhibidor de la proteína PD-1. El uso conjunto mejoró los resultados de IL-2. Los tests fueron realizados en ratones.

Los resultados fueron publicados en un artículo en la revista Clinical Cancer Research. En él se detalla que el tratamiento con IL-2 por sí solo fue capaz de eliminar los tumores en más de la mitad de los ratones tratados, logrando una efectividad plena en este sentido al combinarse con el inhibidor de PD-1.

El largo recorrido de los tratamientos.
Por ahora el experimento solo atañe a estos modelos animales, por lo que el recorrido que le espera aún a este tratamiento es largo e incierto. Una vez terminan los ensayos preclínicos los tratamientos deben someterse a un mínimo de tres fases de ensayos clínicos en los que se evalúa que éste es seguro, efectivo y eficiente en la lucha contra la enfermedad.

Tras ello deberá someterse al escrutinio de las agencias del medicamento, que son quienes tienen la última palabra en su aprobación. Esto se traduce en años de pruebas y la posibilidad de que el tratamiento no las supere.

Más allá del mesotelioma.
La utilización de estos implantes se basa en un tratamiento diseñado contra el cáncer de ovarios y que se encuentra también en etapas tempranas de desarrollo, a la espera de comenzar con los ensayos clínicos este mismo año. En ambos casos, equipos de investigadores de la Universidad Rice de Texas han estado involucrados.

Según la asociación Española contra el Cáncer, el mesotelioma tiene en nuestro entorno una incidencia de unos 0,35 casos por 100.000 habitantes, y una tasa de fallecimiento de cinco personas por millón. La inmunoterapia por su parte va convirtiéndose en una de nuestras mejores armas contra cánceres de distintos tipos, ya sea a solas ya sea en combinación con quimio o radioterapia.

Imagen | Jeff Fitlow / Rice University

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