Inicio Noticiero Digital Vivimos en la edad de oro del cosplay gracias al mundo maker

Vivimos en la edad de oro del cosplay gracias al mundo maker

Cuando hablamos del movimiento maker o el DIY, lo primero que nos viene a la mente está asociado con placas programables, impresión 3D y hacking electrónico.

Sin embargo, una de las expresiones más potentes y de actualidad de este movimiento la encontramos en el mundo del cosplay, disciplina que vive una edad de oro gracias precisamente a los diseños y posibilidades que todo lo relacionado con el mundo maker proporciona al cosplay.

Un cosplayer es un maker

“En un mundo donde prima el consumo inmediato de productos prefabricados, parar un momento a estudiar cómo funcionan las cosas y trabajar con las manos es muy enriquecedor” Esta perfecta definición de un maker no es mia. Me la regaló durante la entrevista la cosplayer Laura Sánchez. En el mundo cosplay es conocida como Nebulaluben.

Soy jugadora de videojuegos desde muy pequeña y el cosplay para mí es una forma de manifestar mi pasión por ellos y sentirme realizada artísticamente

Laura, de 31 años, es terapeuta ocupacional y su entrada en el mundo del cosplay tuvo lugar justo al acabar la carrera.

“Como ya no tenía que dedicarme a estudiar en casa y siempre había tenido inquietudes artísticas, decidí emplear mi tiempo libre en hacer cosplay”

Y ese momento, Laura pasó a ser una maker de manual, incluyendo el aspecto de invención y comunidad.

“Yo creo que el cosplay forma parte inherentemente de la cultura del DIY y en él se pueden aplicar todo tipo de artesanías y tecnologías. Luego ya cada cual elige por dónde tirar: si prefiere modelar a mano y con arcillas o por ordenador, si se hace una armadura móvil de forma mecánica o mediante electrónica”

Como otras disciplinas maker, el tiempo empleado en cada diseño no es medible de manera sencilla. Laura confiesa que los trajes más complicados le han podido llevar cerca de 300 horas. Buena parte de ese tiempo lo emplea en tratar de que el diseño sea lo más fiel posible al original. Y se nota.

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Entre sus diseños más completos encontramos los cosplay de Shae Vizla, Tali o Bayonetta 2. En ellos podemos encontrar mucho trabajo maker, desde el patronaje a la costura, moldeado o pintura. No falta por supuesto el modelado 3D o Arduino, disciplinas que más que suponer una barrera de entrada, a ella le parecen imprescindibles.

“Me encanta aprender y, además, me apasiona la tecnología. Poder aplicar técnicas de modelado 3D, mecanizado, electrónica y robótica a los cosplays me parece fascinante”

Ese esfuerzo en el detalle no es solo en tiempo. Hay un coste que también depende del diseño. En el caso de Laura, el más caro que ha realizado le costó unos 800 euros. Pero poder honrar a esos videojuegos que le apasionan bien lo merecen. Aunque curiosamente es una afición que le roba mucho tiempo precisamente para jugar a ellos.

“Es que me enamoro de los diseños. Hay algo en mi interior que me impulsa a hacerlos y, cuando un personaje me gusta mucho, no lo puedo evitar. Ya sea por el guión, por la ambientación del juego (tengo fuertes tendencias hacia la ciencia ficción) o, directamente, porque el diseño me entra por los ojos, mi cabeza empieza a dar vueltas y me pongo a planificar. ¡Los patrones de hexágonos me vuelven loca!“

Diego Fonteriz, aka Fonteart, lleva ya cuatro años dentro del mundo del cosplay. Su inicio cuando apenas contaba con 19 años fue gracias a una amiga que lo llevó a su primer salón. Ahora es capaz de emplear entre 3 y 5 meses en acabar un personaje, pero siempre con calma y primando un acabado de calidad.

“El traje que más tiempo me ha llevado ha sido mi último, el de Odogaron de Monster Hunter World, pues tiene gran variedad de materiales y mucho trabajo de pintura, aunque predigo que mi cosplay en construcción actual, de Marín Espacial de Warhammer 40k, me va a llevar mucho más tiempo, pues es una armadura muy grande”

Diego tampoco duda en el espíritu maker de lo que hace, por mucho que en su caso la impresión 3D o la electrónica programable no haya entrado todavía en sus creaciones.

“Para mi la cultura cosmaker y la cosplayer son prácticamente la misma, por supuesto hay cosplayers que no se hacen sus propios trajes, pero la gran mayoría sí que los hacemos nosotros mismos, así que por supuesto no habríamos llegado tan lejos sin todo el empeño que ponemos en la realización de los trajes. Desde mi punto de vista no existe el límite a la hora de la calidad y espectacularidad de un cosplay, siempre hay margen de mejora de un modo u otro”

Un grupo que sí que dejó entrar la impresión 3D por doquier fue el que se juntó en una de las mayores concentraciones de cosplay sobre Warhammer 40k, celebrada hace tres años. Entre ellos encontramos ejemplos muy potentes de cosplays con partes móviles mecanizadas, algo que impresiona a Diego.

Los mejores cosplay están para inspirar

Wayne berendhuysen, cosplayer alemán, es el responsable de uno de los cosplay más aplaudidos en redes sociales. Su Iron Man es uno de los más reales que podemos encontrar en el mundo del cosplay. En su canal de Youtube comparte buena parte de los trucos que le ha permitido alcanzar este nivel.

Esa comunidad que comparte sin miedo es inherente al mundo maker, y las redes sociales han facilitado esa conexión entre cosplayers.

“Me encanta ver cómo otros cosplayers dan forma a sus trabajos y me gusta mucho compartir mi forma de hacerlos. Creo que lo mejor de la comunidad es que disfrutamos aprendiendo y que mejoramos juntos”

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Una de las últimas creaciones cosplay que más ha impresionado a Laura es obra de Zibartas. Se trata del brazo mecánico de DoomFist de Ovewartch y aquí no encontramos ya a un maker haciendo cosplay sino prácticamente un trabajo de ingeniería en toda regla y en el que el cuidado por alcanzar no solo la apariencia sino el desarrollo técnico en el cosplay nos indica una continua búsqueda por ser lo más fieles posibles a los personajes.

Lo más curioso es que el propio Zibartas admite que hasta que inició su aventura con este diseño, su experiencia con la animatrónica, el trabajo con el metal o la programación era inexistente.

Polina Vishnevskaya, ganadora con su Saint Celestine (Warhammer 40000) en el evento cosplay ruso StarCon, es una de las cosplayer europeas que más integración de materiales y técnicas maker usa en sus diseños. Desde metal como el aluminio hasta bambú y por supuesto la reina del cosplay: foam.

En su diseño, que es el tercero tras los dedicados a Skyrim y Heroes of Might and Magic, también hay presencia de placas Arduino y luces, controladas a demanda o siguiendo un determinado patrón para garantizar el espectáculo. Este diseño le llevó más de seis meses de duro trabajo.

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Otro cosplayer que ha evolucionado a la par que el avance en los materiales usados y técnicas de trabajo es Dhareza Cosplayza. Cuatro años separan su primer #CaptainSpiderman de su más reciente mashup de cosplay, #SamuraiWolverine.

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El cosplay también admite récord Guinness. El de Leo Simon se lo otorgaron por el diseño con las alas de Kayle (League of Legends). Su creación impresiona por la envergadura de más de 4 metros y 20 kg de peso.

Una de las categorías de cosplay más divertidas y que causan furor en Asia son las relacionadas con los Transformers. Si le unimos el factor “niños” el éxito está garantizado. Menos espectaculares que los cosplay clásicos pero igual de impresionantes.

Ferias, libros y fotografía: el punto de partida para tratar de ir más allá de la afición

“El cosplay es una afición muy gratificante: primero por el placer de hacer algo de forma casera, de hacerlo una misma y, luego, ves la respuesta de la gente en los eventos y en internet y te da un subidón. Para muchos de nosotros, el cosplay es una fuente de autoestima y autorrealización muy potente”

Aunque como cuenta Laura, para la inmensa mayoría de los cosplayers todo gira alrededor de una afición, hay quien sin llegar a poder vivir de ello usa sus diseños para conseguir algo de dinero con los que mejorar a nivel técnico o al menos compensar gastos.

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Aquí también las redes sociales son clave. A Laura le han permitido algo que no veía a su alcance: llegar a las grandes empresas. Me cuenta con alivio que sin ellas seguramente jamás habría llegado a ponerse en contacto con compañías como Electronic Arts, Activision o Blizzard para trabajar para ellos. Para algunas de ellas ha colaborado puntualmente cuando se lo ofrecen.

“Como cosplayer trabajo de forma puntual cuando una compañía me llama y me ofrece un proyecto que me pueda interesar. También hago sesiones de fotos y hago encargos cuando puedo”

Su faceta de cosplayer también tiene algo de compensación en forma de un libro sobre cómo hacer armaduras y réplicas de armas, así como con la venta de fotografías firmadas. Incluso cuenta con un patrocinador que le ayuda con parte de los materiales que usa para sus creaciones.

En los últimos años el cibermecenazgo por medio de plataformas como Patreon sirve de apoyo a algunos cosplayer, los cuales también asisten a bodas o ceremonias, ofrecen merchandising/sesiones de fotos privadas o consiguen beneficios con contenidos para Youtube.

Foto de portada | Pugoffka-sama.