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Ya sabemos cual es la mejor leche de España. Lo que no está tan claro es qué significa eso

La mejor leche de España es gallega y la vende Mercadona. Al menos, esas son las conclusiones de un estudio de consumo que publicaba la OCU hace unos días y en el que se analizaban las leches de marca blanca de los principales supermercados españoles. Un total de 38 etiquetas distintas han sido sometidas a análisis de calidad y precio, pero solo siete pudieron calificarse como muy buenas y, entre ellas, la leche de Naturleite (la fábrica gallega propiedad de COVAP que está detrás de la leche de Hacendado ) puede considerarse la mejor.


Pero ¿qué significa realmente eso? Vivimos tiempos raros en lo que respecta a los rankings y concursos de producto. El ejemplo del queso es paradigmático: aunque los "International Cheese Awards" se llevan celebrando en Nantwich (Inglaterra) desde 1897, únicamente en los últimos años hemos visto decenas de quesos en los supermercados reivindicándose como el mejor queso del mundo. Eso se debe en parte a la mejora de la calidad y la internacionalización de los productos españoles, pero también a cierta espectacularización del mundillo de los productos gastronómicos (y a la aparición de decenas de concursos de este tipo).

Por eso, hablar de "la mejor leche de España" no suena a algo demasiado espectacular. ¿Realmente significa algo? ¿Es marketing o hay razones para hacer caso a este tipo de análisis? Es decir, ¿cómo se mide la calidad de la leche?

Hay cosas que solo se pueden saber en un laboratorio.... La respuesta es sí. Hay criterios objetivos para saber que una leche es mejor que otra. El problema es que, en general, hay muchas cosas que se pueden saber únicamente conociendo el procesado industrial de la leche (o con un laboratorio). Por ejemplo, el estudio de la OCU se ha fijado en el sobrecalentamiento durante el proceso de esterilización (algo que implica una pérdida de aminoácidos esenciales y vitaminas y provoca cambios en el color y sabor). Sin embargo, este tipo de información no suele estar al alcance de los consumidores. Al menos, si no tienen un laboratorio a mano.

Pero hay muchas cosas que están al alcance de todos. Con un poco de práctica, eso sí.PROLAC, la Asociación Española de Productores de Leche tiene algunos consejos muy interesantes para saber si la leche es de calidad. Por ejemplo, a nivel visual, hay muchas cosas que se pueden examinar solo con mirar un poco de leche en una copa:

  • el color (¿Es siempre blanca o adquiere un color amarillento? Eso ocurre cuando el contenido en grasa es alto o hay problemas en el proceso térmico),
  • la densidad (¿es densa o líquida? Por normal general, a más líquida peor calidad),
  • la homogeneidad (¿deja una lágrima blanca o quedan grumos en las paredes? Es posible que no se haya homogeneizado bien o incluso que se haya utilizado leche en polvo)

El olor, la textura y el sabor también son buenos predictores de la calidad del producto. No obstante, no es sencillo identificar las claves correctas porque la leche UHT (la más consumida en España) es sometida a procesos térmicos que alteran las cualidades organolépticas de la leche. Si nos guiamos por el sabor a leche (a lo que sabe la leche fresca, por ejemplo), estaremos errando el tiro. Por eso, es mejor no obsesionarse: si algo deja claro el informe de la OCU es que, la calidad óptima es difícil de encontrar, pero las leches que están en el mercado son seguras y merecen la pena.

Imagen | Angelina Litvin

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