‘A salvar los muebles… que no es moco de pavo’, por Manuel Trallero

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El cierre de campaña del Partido Popular​ ha tomado forma en cena tipo bodorrio. La concurrencia estaba forma por señoras estupendas de la muerte, que para la ocasión habían ido a la peluquería y se alzaban sobre unos zapatos con tacones inverosímiles, junto a unos abuelitos que lucían gorra con visera y audífono a juego. A los periodistas nos han concedido la gracia de un mega bocadillo envuelto en papel de plata, y unos polvorones con las iniciales PP. La llegada del señor Rajoy en compañía del candidato García Abiol, Xavi para los conocidos y saludados, ha sido recibida con muestras de entusiasmo al son del himno pachanguero de la formación en el que figuran un redoble de batería de mucho cuidado y un clamor de trompetas que parecen anunciar la felicidad eterna. El presidente de Gobierno se ha dado, más que un baño de multitudes, un modesto estrujamiento entre señoras de mediana edad que pretendían besarlo a toda costa y hacerse la consabida fotito del móvil. Rajoy, que lucía un envidiable color blancuzco fluorescente, se ha prestado al posado con el garbo que le caracteriza. La plana mayor de los populares catalanes ocupaba las mesas próximas al estrado. A los miembros de las juventudes los han colocado por las alas, y al pueblo llano en el centro. A medida que uno se alejaba del escenario hacia la puerta de entrada descendía en categoría.

Ha hecho uso de la palabra un García Albiol desatado y enardecido, dispuesto a dar el resto. Por lo visto, el chico este se ha “partido la cara” –no se sabe con quién– tras lo cual ha agradecido al Gobierno de España que pusiera a Puigdemont “los puntos sobre las íes”, y ha acabado asegurando que, como pasa siempre con el Partido Popular, las encuestas se equivocan y que el próximo jueves “se trata de sumar, no de ganar”. Dicho todo lo cual han pasado unas filminas a base de mucho AVE –ahora para arriba, ahora para abajo, ahora sobre un acueducto– y también han sacado mucha playa y a Las Meninas.

El presidente del Gobierno ha dado una corta carrerilla para alcanzar el micrófono. “Hemos sido, somos y continuaremos siendo importantes en Cataluña“, mientras algunos comensales mordisqueaban el pan. Acto seguido declamaba: “Pusimos las urnas”; “[las elecciones] las he convocado yo”, “el jueves ganará la democracia”… mientras había quien probaba el vino, poniendo cara de poco entusiasmo con el resultado. Para acabar, se han hecho una foto los candidatos y el presidente Gobierno juntando las manos y levantando el dedo pulgar en señal de victoria. La señora Andrea Levy​ lucia un discreto traje color rojo granate que se debía poder ver desde la Moncloa.