Inicio Opinión El eterno retorno al 80%, por Astrid Barrio

El eterno retorno al 80%, por Astrid Barrio

Desde que a partir del 2012 diversas encuestas revelasen que entre el 70% y el 80% de la población catalana era partidaria de un referéndum de autodeterminación, la cifra mágica del 80% ha sido uno los principales argumentos con los que se ha tratado de legitimar el proceso soberanista. Sus líderes se han apoyado en ella para justificar los distintos pasos que se han ido dando, desde la celebración del proceso participativo del 9-N hasta el referéndum del 1-O. Pero la incierta cifra y el significado que se le ha atribuido han sepultado otros datos procedentes de encuestas de organismos públicos como el CEO o el ICPS que aportan otra visión del conflicto, que podrían haber permitido otro desarrollo y que han sido desdeñados.

El problema político no es, tal y como interesadamente se ha querido hacer creer en los últimos años, el referéndum. En todo caso, el referéndum es uno de los posibles instrumentos para resolver el problema, que no otro que el tipo de relación política entre Catalunya y España. Si, en realidad, de lo que se trata es de buscar amplios consensos que guíen los pasos de los líderes políticos, asumiendo que los procesos políticos surgen de abajo arriba y no de arriba abajo, estos mismos líderes podrían haber atendido a otros datos.

Por ejemplo, los barómetros del CEO revelan una y otra vez que entre el 60% y el 70% de los catalanes consideran que el nivel de autonomía es insuficiente y que la suma de los que optan por ser una región de España, una comunidad autónoma o un Estado dentro de un España federal siempre son claramente superiores a los que prefieren que Catalunya sea independiente. De ello se deduce que una reforma del Estatuto y quizá de la Constitución podría satisfacer las aspiraciones del mayor número de catalanes posible, obviamente no las de todos.

Pero a algunos líderes políticos no les interesa según qué definiciones del problema ni las soluciones que cuentan con más apoyo de los de abajo, sino más bien hacer creer que su definición del problema desde arriba y su respuesta es la que genera consenso. De ahí el mantra del 80% que ahora Òmnium Cultural, uno de los principales instigadores y protagonistas del proceso vuelve a recuperar.

Vuelta a la casilla de salida

La iniciativa Som el 80% considera que los consensos se articulan en torno a la defensa de los derechos y libertades, al rechazo a la represión y a la judicialización y a la defensa de una solución política que “siempre ha de pasar por que los ciudadanos de Catalunya puedan decidir y ejercer democráticamente su futuro”. Otra vez el referéndum. Vuelta a la casilla de salida sin un ápice de autocrítica. Ciertamente, el último barómetro del GESOP publicado por este diario revela que el 81% de catalanes están en contra de la prisión provisional de los líderes soberanistas y que el 64% cree que ha de suavizarse la petición de penas, pero más del 30% cree que no y el 44% considera que las acciones de las que se les acusa son muy graves.

Por ello ni se puede pretender que no ha pasado nada ni se puede seguir sosteniendo que las posiciones que defienden, por muy legítimas que sean, representan al 80%. No nos engañemos.