La justicia de los injustos

Solía decirse que los ricos eran los que no cumplían con la justicia. Posiblemente fuera cierto. Pero los cuchipandas emergidos del 15-M no sólo no acatan las sentencias sino que propalan y animan a los demás al desacato. Joder con los impolutos demócratas que hieden y tiran para atrás con tanto gesto fétido. La desobediencia, según la RAE, es la resistencia pacífica a las exigencias o mandatos del poder establecido.

Resulta sorprendente que los gestores salidos del Estado renieguen de la Ley y, en consecuencia, de la Justicia con mayúsculas. E incluso amenazan. Es toda esa caterva que se ha creado en Cataluña, presuntamente inculpados, que atacan y amedrentan al Gobierno Central, a los Tribunales, a sus pompas y a sus obras.

– ¡Y algunos son de profesión juristas…!

Las veces que tendremos que escuchar que el art. 155 es injusto y represivo. Aquí todo es represivo y dictatorial menos las dictaduras de izquierdas. Y sacan a Franco bajo palio, sale más que en el NO-DO, y venga a desenterrar tumbas pero ninguna del bando rojo, que asesinó por cientos de miles, incluido en aquel frente el capitán Lozano, abuelo del creador de la memoria histérica.

Por si fuera poco, un grupo autodenominado “intelectuales” (aquí hasta los cortos de entendederas razonan pero el mal) pide que se sea benévolo con la anulación de competencias en Cataluña para que los independentistas se sigan ciscando en nuestros muertos con la cantinela de que España nos roba pero no la sagrada familia de Pujol que son santos varones. La mayoría de estos “manifestantes” de papel de estraza jamás han izado sus plumas (algunos también lo hacen a pelo) porque lo que toca ahora es meterse con un gobierno de derechas; entre ellos, Caballero Bonald, el poeta que no sólo fue un desagradecido de C. J. Cela, que le aupó en la rima, sino que en su etapa de secretario del escritor le puso los cuernos con su mujer Rosa.

Menos mal que, de pronto, sale “Le Monde” y canta las verdades del barquero en Cataluña y denuncia la vergonzosa actitud de TV 3, o sea, la televisión del régimen, que desde 1984 hace gala de su sectarismo, y por no decir España su información meteorológica vaticina (sic) que “habrá lluvias en el norte del Estado español”. Merluzos, en el norte del Estado español no llueve, es un ente jurídico, el de la nación. Y esa televisión, más cinco canales autonómicos, la sufragamos todos los españoles. Vamos, ni Goebbels. Hispanofobia en grado sumo.

PD.- Pedro Sánchez y sus cuates están reculando ante el 155. Se veía venir. Viven en la más absoluta ambigüedad.

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