Inicio Opinión Manuel Valls y las élites, por Joaquim Coll

Manuel Valls y las élites, por Joaquim Coll

Frente a la insidiosa acusación de ser “el candidato de las élites”, Manuel Valls se soltó hace unos días diciendo “pues sí, pero de todas las élites: económicas, políticas, sociales y culturales”, y añadió, “de las élites de ayer pero sobre todo de mañana, porque una ciudad como Barcelona las necesita”. El contrataque del exprimer ministro francés revela que estamos ante un político que no se esconde. En su respuesta queda claro que las élites son necesarias, pero que no pueden circunscribirse al ámbito económico ni caer en la endogamia. Una sociedad dinámica requiere de élites en todos los campos, seleccionadas por su mérito y esfuerzo, personas con nombres y apellidos que lideren el progreso general. Demasiadas veces tendemos a reducirlo todo a la voluntad de la gran burguesía como clase rectora. Pero en Catalunya, si algo ha mostrado el ‘procés’, es su actitud timorata y pusilánime, incapaz de liderar nada. Hace unos meses, Valls se encaró en una cena con un grupo de empresarios y gente distinguida de la sociedad catalana por sus muchos miedos. Les dijo que si no cumplen su función son solo un “club de petulantes y ricos” y que todo lo que había pasado con la absurda deriva secesionista es porque, aparte de llorar por las esquinas, no habían hecho nada. Para ser el político de las élites no está mal el rapapolvo.

Entretodos

Desde que hace algo más de un mes anunció su candidatura, Valls se ha convertido en el rival a batir. Ada Colau quiere convertirlo en “el candidato de los poderosos”. Ernest Maragall lo acusa de ser “el hombre de Madrid”. En realidad, comunes y republicanos confían en gobernar juntos con la ayuda de un tercero. Ahora ya sabemos que la figura de Valls polarizará la campaña municipal. Tanto es así que Xavier Trias, influyente todavía en el PDECat, les dice a sus interlocutores que si el exprimer ministro francés queda primero en mayo, los posconvergentes deberían votar a Colau para frenar su llegada a la alcaldía. Populistas y separatistas temen a Valls porque es de los pocos políticos catalanes con sentido de Estado. Su victoria en Barcelona lo cambiaría todo.