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Márquez: “Triunfo más con el corazón que con la cabeza”, por Emilio Pérez de Rozas

No podía estar más eufórico. No podía ser más feliz. Ha conseguido el tipo de victoria que más le gusta, el triunfo con el corazón, más que con la cabeza. No tenía, claro, la presión de conquistar el cetro, pues ya se había coronado más rey, en Motegi (Japón), delante de sus jefes, y ha podido correr suelto, forzando, al límite. “Ha sido la novena victoria, pero ha sido un triunfo de corazón, como más me gusta, más que con la cabeza. Podía permitirme el lujo de hacer una carrera a tumba abierta y, aunque los japoneses de Honda me hubiesen matado si me hubiera caído, pues estaba el juego el título de constructores, que ya es nuestro, he querido correr suelto y, al final, forzar el error de Valentino (Rossi), que se ha ido al suelo”.

Márquez ha hablado de que había “demasiadas motivaciones extras” en juego, en carrera, este domingo, como para no intentarlo. Y las explica: “Bueno, salía desde la tercera fila, desde donde jamás he conseguido la victoria. Estábamos en Sepang, Malasia, donde no ganaba desde el 2014. Debía conseguir el título de fabricantes, que, junto al de escuderías, me hace mucha ilusión. Y, por qué negarlo, delante estaba Valentino (Rossi), que siempre es un aliciente pelear con él”.

La arrancada de Rossi

Márquez explicó que, en las primeras vueltas, ha sufrido mucho. “La salida ha sido buena, pero arrancaba desde la tercera fila. Por suerte, he podido salvar la primera curva y, en las tres primeras vueltas, apretar de lo lindo para que no se escapase Rossi. Y es que ‘Vale’, sabedor de que yo y Maverick (Viñales), que éramos los más peligrosos, salíamos desde muy atrás, ha decidido imprimir un gran ritmo desde la arrancada y eso ha hecho que maltratase mis ruedas”.

El catalán asegura que, a mitad de carrera, ha creído que debía bajar el ritmo, de lo contrario no iba a tener opción al podio. “Luego, cuando he visto que iba restándole décimas a ‘Vale’, es cuando he pensado, venga, Marc, debes intentarlo, por todas esas extramotivaciones que he comentado”. Cuando ha visto caerse a Rossi, a cuatro vueltas del final, ha sabido que la victoria sería suya.

Preguntado si la caída de Valentino era salvable, como suele salvarlas él (“bueno, hoy, he salvado dos increíbles, en la curva 15 y 9”) y si ha sido forzada por su acoso, Márquez lo ha explicado muy clarito: “Veamos, si sacas cuatro segundos al segundo, tranquilo que no te caes, pero si tenías casi dos segundos y, faltando cuatro vueltas, esa ventaja se ha reducido a medio segundo, entonces vas con el gancho…como iba yo, es decir, que cualquier de los dos nos podíamos caer, pero se ha caído él”. ¿Cómo?, “pues se ha ido largo en una curva de derechas y ha querido volver demasiado rápido o demasiado forzado, brusco, y se le ha ido la rueda delantera”.

Todo el mundo y millones de fans de los dos ídolos mundiales estaban deseando que se produjese, de nuevo, el encuentro. Y todos, sí, todos, “también yo, por supuesto”, pensó en el choque de Malasia-2015. ¿Cómo hubiese sido la última vuelta con Valentino? “Pues igual que las últimas vueltas que hemos protagonizado Andrea (Dovizioso) y yo este año, a muerte, durísima, hasta la última curva, haber quien frenaba más bestia ¿no?, seguro, sí. Y eso que hoy no me sentía muy cómodo sobre la moto, pues ha sido una carrera muy física y los dos hubiéramos llegado a la última vuelta con los neumáticos rotos. Y, sí, la Yamaha hoy aceleraba muchísimo”.

“Tener ya el título me ha permitido arriesgar, claro que si me hubiese caído mis japoneses me matan, pues debíamos conquistar el título de constructores, que ya es nuestro”

Marc Márquez

Pentacampeón del mundo de MotoGP con el equipo Repsol Honda

Cuando le comentamos que este año ha forzado ya las caídas de ‘Dovi’ y de Rossi, lo que significa que les tiene comida la moral, Márquez cortó el tema de sopetón: “Ni hablar, hoy también me hubiese podido caer yo, pero creo que correr con el corazón, correr suelto, haber ganado ya el título en Japón, me da un puntito más de serenidad y de saber que no pasaba nada si fallaba aunque, insisto, mis japoneses me hubiesen matado, pues el cetro de constructores es tremendamente importante, como fábrica, me refiero, para ellos”.

Cuando repasamos sus números de este año con él (campeón, tres carreras antes del final, con tres ceros, con nueve victorias y con más de 100 puntos de ventaja sobre el segundo, Andrea Dovizioso), Márquez se pone serio y dice: “Los que me seguís por todo el mundo sabéis que esos números engañan, que no ha sido nada fácil. Esas cifras parecen indicar que hemos ganado sobrados y ¡ni mucho menos!, pues cuantas caídas he tenido (21 por 28 del pasado año), cuantas ‘salvadas’ he protagoniza, cuantas vueltas al límite he rodado…y, además, con cuatro fábricas (Honda, Ducati, Yamaha y Suzuki) con motos para ganar pues, tras el GP de Tailandia, todas esas motos ya vuelan y eso que la Yamaha estaba en crisis ¿no? No, no, no ha sido fácil y por eso le he pedido a Honda que no bajemos los brazos, que empecemos, ya en el test de Valencia, tras el GP, a preparar el Mundial-2019 con coraje”.

Márquez no quiso concluir su encuentro con los enviados especiales de los medios españoles presentes en Malasia sin señalar que “los protagonistas de hoy son, sin duda, Jorge Martín y ‘Peco’ Bagnaia, que han conquistado dos títulos mundiales muy difíciles. El de Martín, que yo mismo pronostique, no solo porque es de los nuestros sino porque ha sido, con diferencia el más rápido durante todo el año, ha sido espectacular y el de ‘Peco’, redondo, pues ha gestionado con suma madurez toda la temporada. Es más, así se lo diré a Àlex cuando lleguemos a Cervera: si quieres ganar el título el año que viene, copia a Bagnaia, que lo ha hecho perfecto”.

Un secreto a voces. Márquez le contó a Izaskun Ruiz, en Movistar MotoGP TV, que, en el ‘corralito’, cuando los miembros de su equipo, su segunda familia, celebraban la victoria con él, le produjeron un dolor tremendo, pues le pellizcaron sus partes con el mono. “Lo puedo contar, sí. Me han querido subir a hombros o mantear, no sé, en el parque cerrado. Y, cuando me han subido a hombros, no tenía mis partes bien puestas, bien colocadas, pues aún las tenía en posición de carrera, y he sentido un pequeño pero doloroso pellizco”. Y risas enormes.