El New York Times considera el Referéndum de Cataluña un “Game of Chicken”

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Pilar Jáuregui

El artículo del Times sitúa a los líderes catalanes y españoles en un escenario de “game of chicken”. Es decir, como chulos fanáticos incapaces de ceder un milímetro en sus reclamaciones so pena de pasar a los ojos de los demás como gallinas. Con este punto de partida no es difícil imaginar que el periódico internacional no haya acertado en la descripción de los hechos que narra, ni tampoco en sus soluciones.

El editorial del periódico menciona que la Cataluña rica aporta un 20 por ciento del PIB y recibe un 9.5 por ciento del presupuesto de España. Son resultados polémicos pero previsibles: las regiones prósperas aportan más de lo que ingresan, algo que ocurre en casi todos los países. Ante esta situación, lo que el NYTimes recomienda es cambiar la balanza y otorgar a las elites catalanas un trato privilegiado. “Business as usual” en un tipo de prensa auspiciada por las mismas. Sorprende, sin embargo, encontrar esta propuesta en un periódico que por sistema ha reclamado el voto para el electorado demócrata y progresista y que, por el contrario, sugiere soluciones insolidarias para ciudadanos de otros países, en este caso, España.

Otra de las propuestas del periódico neoyorquino es que el Gobierno de España negocie con los líderes políticos catalanes de “buena fe”. ¿De verdad el NYTimes negociaría con los beneficiarios políticos de Jordi Pujol, expresidente del Gobierno de Cataluña durante 23 años que ha reconocido tener dinero en paraísos fiscales durante décadas? Por si esto fuera poco, sus familiares y compañeros de partido se encuentran en los tribunales acusados de apropiarse del 3% en comisiones a los empresarios y por haber convertido el tráfico de influencias en la manera habitual de comprar voluntades y de adoctrinar a los catalanes en el odio hacia todo lo español. Algo que sus sucesores políticos nunca han condenado.

Entre el resto de soluciones del prestigioso editorial se encuentra una que es la que más contestación ha creado: permitir un referéndum de autodeterminación en Cataluña. Esta propuesta es inviable porque sencillamente es ilegal. Según nuestra Carta Magna, solo el pueblo español es soberano y ningún gobierno puede decidir sobre esta cuestión por su cuenta. Pero, atención, a continuación, el NYTimes tropieza de nuevo y aventura que los votantes en ese referéndum, cuya celebración impulsa, debieran votar “en contra” de la separación del resto de España. Algo parecido a convocarnos a una demanda de divorcio para que manifestemos nuestra total oposición al mismo. Lamentablemente, lo que insinúa el editorial solo enconaría la cuestión ya que dificultaría llegar a acuerdos basados en el ideal de igualdad de un pueblo que ha permanecido unido durante más de 5 siglos.

En cualquier caso, lo más desconcertante del NYTimes es la forma en la que confunde los escenarios. Cataluña no es el caso de Quebec o el de Escocia. Es lo más parecido a los independentistas de Tejas deseosos de evadir sus compromisos con el resto de estados a los que contaminan con sus refinerías sin compensación alguna. En Europa, las emisiones dañinas son las de los nacionalistas identitarios que han costados millones de muertos en el pasado. Hacerles frente requieren soluciones serias que no son las que las que el editorial neoyorkino nos ha hecho llegar.

Por Pilar G Jáuregui. Socióloga