Pedro Sánchez: El Submarino Morado

No se si España, a menudo cateta, cortoplacista e infantil, merece un personaje como Pedro Sánchez, pero el PSOE se lo ha ganado a pulso (Twitter ‘cambia’ a Will Smith por Pedro Sánchez en una nueva versión del rap de ‘El Príncipe de Bel Air’).

El tipo encaja como anillo al dedo con esa militancia desaforada que este fin de semana insultaba a Felipe González, abjurando en Dos Hermanas de su propio y glorioso pasado (Sánchez irrita al ‘susanismo’ y así le atacan: “¡Ya está bien de falacia y demagogia!”).

Cuadra con decenas de miles de papanatas convencidos de que las partes son más que el todo, que el dinero público no es de nadie, los independentistas y filoetarras son de izquierdas y que a la hora de pactar vale cualquiera menos el PP de Rajoy, que es una organización demoniaca (Pedro Sánchez se decidió a echarse a la carretera tras recibir una llamada de teléfono cruel).

Tiene Sánchez buena planta, correcta oratoria y sonrisa de anuncio dentífrico, lo que en política suele ser un plus, pero se escarba un poco y debajo no hay nada, aunque él intente colar a la opinión pública, a fuerza de subir fotos a Instagram, que se quema las pestañas leyendo libros como “Convulsiones de España” de Indalecio Prieto y los “Discursos políticos” de Manuel Azaña.

A efectos prácticos y por mucho que cacaree que su objetivo es un PSOE ‘autónomo’, el ambicioso Sánchez es un mero submarino de Podemos.

Lo dejó claro cuando siendo secretario general se postuló para presidir un Gobierno de coalición con el Coletas y los zarrapastrosos periféricos, lo certificó hace tres meses en aquella abochornante entrevista con Evole, donde soltó que la Gestora se había equivocado permitiendo que se formara Gobierno en España, defendió la condición nacional de Cataluña y País Vasco y aseguró que los podemitas no son populistas sino sus aliados naturales y lo reafirma con rencor ahora, volviendo para sabotear la recomposición de su atribulado partido.

Sostengo que el PP es una fuerza sin sustancia ideológica, de la que ignoramos lo que propone en temas cruciales como Educación, Defensa e incluso Economía, pero al menos tiene cierta coherencia y un líder serio y fiable.

El PSOE y de forma destacada el demagógico sector que encarna Sánchez, además de transmitir inseguridad, incoherencia y cainismo, sólo propone el vasallaje a Podemos y a lo que los morados representan.

Los gritos de ‘traidor’ contra el líder más importante que ha tenido el socialismo español, que se escucharon en el mitin donde Sánchez anunció su candidatura, revelan hasta qué punto se ha envenenado el PSOE desde que la etapa del nefasto Zapatero y lo negro que se le presenta el futuro.

Los problemas de los socialistas españoles, como los de los franceses y otros de nuestro entorno, no se solucionan con primarias, sino con ideas sensatas y menos gilipolleces.

ALFONSO ROJO

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