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«Espero que ayuden a compensar las pérdidas de los ahorros de las numerosas familias que habían confiado en los gestores del Banco Popular»

No me equivoco si afirmo que cualquier lector que supere una cierta edad recordará con placer y cierta nostalgia de juventud este palabro inmensamente largo y que tanto nos costaba pronunciar. Era más fácil aprenderla de carrerilla cuando veíamos con atención cómo la interpretaba la maravillosa Julie Andrews en la película Mary Poppins estrenada en 1964 y que en tantas ocasiones hemos podido revisar en la televisión. Mary Poppins encarna el papel de criada mágica que todos hubiéramos deseado tener en nuestras casas. En cuanto a este palabro a veces impronunciable, es una de las canciones que se interpretan en la banda sonora de la película, compuesta por los hermanos Robert y Richard Sherman. Algunos se estarán preguntando el porqué de jugar con esta canción, y recuerdo que en la película ocurre algo mágico cuando acosan unos periodistas a la protagonista Mary Poppins tras haber sido afortunada ganando una carrera de caballos, y al preguntarle uno de aquellos periodistas qué se siente o si tiene palabras para describir dicho suceso afortunado, la Poppins les contesta cantando la canción con esta palabra tan larga y que todavía no reconoce la Real Academia de la Lengua. Como conclusión, reparamos que es una expresión que sirve para expresar lo que sentimos cuando nos quedamos sin palabras.

Como en esta ocasión sí tengo palabras para expresar lo que siento cuando me entero que nos hemos quedado sin el Banco Popular y que además los accionistas han perdido completamente toda su inversión en acciones del banco, debería mostrar mi enfado y preocupación por el interminable derrumbe del sistema financiero español: Bancaja, Caja de Ahorros del Mediterráneo, Banco de Valencia y ahora Banco Popular.

Recuerdo que dicho Banco Popular fundado en 1926 y presidido primero por Gabriel Gancedo Rodríguez y que, al fallecer en 1933, fue sustituido por un hombre de banca que procedía del Banco de Cartagena y después en el Banco Internacional de Comercio. Estoy hablando del lorquino Antonio Ferrer Jaén, quien tuvo la responsabilidad de presidir el Banco Popular y los Previsores de Porvenir durante la Segunda República (1933-1939), y que fue conminado a dimitir y desaparecer del mapa bancario durante algún tiempo. Pero años después y trabajando sobre la historia del Banco de Elda (1933-1963), y disponiendo de las memorias del banco durante los años de la posguerra, los años de plomo allá por 1946, resulta que habiendo sido vendido el paquete mayoritario de acciones a un grupo inversor de Madrid, capitaneado por el mismísimo Antonio Ferrer Jaén, como flamante presidente del Banco de Elda. Tampoco duró mucho esta presidencia pues dicho paquete accionarial fue nuevamente vendido Crédito Hispánico Territorial, también establecido en la capital.

Quizá los más jóvenes lectores se hayan fijado en la coletilla del Banco Popular, los Previsores del Porvenir. Cuánto hubiéramos deseado que durante los últimos años se hubiera podido respetar la tradición previsora del futuro de sus clientes y accionistas practicando políticas más conservadoras en la gestión del patrimonio y del activo de la entidad madrileña. Estoy convencido que el estilo de gestión infunde carácter a las empresas y emulando a los hermanos Valls Taberner, banqueros de raza, este derrumbe no se habría producido. Dado que la película Mary Poppins nos marcó a toda una generación, recuerdo algunas secuencias que no tienen desperdicio y son aquellas referidas al momento bancario más sorprendente e hilarante de la historia del cine y del pánico bancario en la vida financiera del capitalismo. Podemos recordar el momento bancario de la película, cuando el niño Michael Banks acude con su hermanita al Fidelity Fiduciary Bank con la intención de acompañar a su padre, empleado en dicho banco, y con sus ahorros en el bolsillo decide comprar alimento para las palomas de la plaza cercana al edificio bancario, pero hete aquí que la ambición del presidente banquero consigue que el niño rehúya los consejos de colaborar en emprender una campaña de ahorro infantil. Ante la insistencia del banquero, el niño Banks conseguirá arruinar de manera involuntaria a los banqueros Dawes. El banco se encontraba repleto de clientes y ahorradores que al oír el griterío del niño, cunde el pánico general y se organiza lo que denominamos el pánico bancario o como dirían los británicos run on the bank. Es elogiable la imaginación del genio de Walt Disney, cómo plasma con tanto realismo y veracidad lo que años más tarde hemos podido comprobar en algunos países de Europa o en Argentina con el famoso corralito. Cuando se quiebra la confianza en la gestión de las entidades financieras ocurren estas situaciones de desamparo y desprotección que son protestadas masivamente por los depositantes, ahorradores e inversionistas. Considero que se pudo evitar con actuaciones más elegantes y responsables tanto del sistema financiero como por el BCE, el Banco de España o la CNMV. Me cuesta creer que no se pudo hacer nada mejor por salvar la marca centenaria del Banco Popular. ¿Alguien puede explicarme la finalidad de tanto organismo supervisor y regulador tanto en Madrid como en Frankfurt? De modo que, y resumiendo, ni previsores ni porvenir. Ahora corresponde al Banco Santander administrar la absorción y cuidar con mucho tacto y sensibilidad a los empleados del Popular y a los perjudicados por este nuevo síndrome de Mary Poppins.

Espero y deseo que impere el sentido común en el tratamiento de los efectos colaterales en la búsqueda de soluciones y acuerdos entre las partes que ayuden a compensar las pérdidas de los ahorros de numerosas familias que confiaban en la buena fe de los gestores del Banco Popular. Como ha dicho algún medio, nuestro país tiene el dudoso honor de estrenar el Mecanismo Único de Resolución (MUR) europeo, uno de los pilares básicos de la Unión Bancaria y creado para, precisamente, abordar las sucesivas crisis bancarias que azotaban la eurozona. Confiamos en que el gobernador del Banco de España Luís Linde y el ministro de Economía Luís de Guindos sean capaces de ofrecer un diagnóstico transparente sobre este lamentable suceso y no solo quede para la intimidad y confidencialidad de los miembros del elitista Club Bilderberg como así ocurrió el día de autos. Coincidiendo la señora Ana Botín y el ministro Guindos.

No me gustaría dejarme en el tintero algo también muy importante para el futuro de la economía española. Celebramos la presentación del último informe de la Fundación Cotec en Madrid. Nueva etapa y nuevos objetivos relacionados con el necesario y urgente cambio de mentalidad en cuanto a la necesidad de incrementar de verdad el presupuesto para actividades de I+d+i. Mientras no cambie la mentalidad empresarial y la Administración Pública en dicha urgencia nos costará volver a coger el tren de la modernización tecnológica y volver a ser protagonistas ante los desafíos y oportunidades para la transformación de la sociedad y la generación de más empleo cualificado. Es un placer concluir estas reflexiones felicitando al economista y profesor del MIT Daron Acemoglu, prestigioso conocedor de las singularidades económicas de cada uno de los países que acostumbra a conocer y estudiar en profundidad. Recientemente ha sido galardonado con el Premio BBVA Fronteras del Conocimiento de Economía. Recomienda también iniciar una profunda reforma institucional que contribuya a sanear y limpiar la gestión política de la corrupción rampante de este país. Dice otras cosas muy importantes para una economía bien organizada. Lo veremos en próximas entregas.

Vicente Vera Estevees econosmista

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