Inicio Opinión Una amiga llamada choco, por Josep Maria Espinàs

Una amiga llamada choco, por Josep Maria Espinàs

Hace unos días, EL PERIÓDICO publicó un artículo que me interesó mucho. No me refiero a ningún artículo realmente importante. No hablaba de la situación política actual y su posible evolución. Tampoco se refería a temas sociales, ni económicos. Y permítanme la ironía: ni se trataba de las posibilidades del Barça en el campeonato de fútbol.

El tema era, sencillamente, el chocolate. El señor Jaume Porta, de Amposta, ha publicado en este diario una información que a mí me ha parecido interesante recoger: el consumo de chocolate negro hace ver más clara la letra pequeña.

Es una información que me afecta, porque yo soy un chocolatófilo impenitente. Como cada día. A menudo por la mañana y por la noche. El señor Porta se refiere concretamente a chocolate negro. Hace saber que este chocolate hace ver más clara la letra pequeña “según unas pruebas de agudeza visual hechas en la Escuela Rosenberg de Optometría de Texas”.

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Solo me faltaba saber esto para justificar mi adicción. Ahora puedo defenderme hablando positivamente del flujo sanguíneo, los flavonoides…

No sabía nada de esto, por supuesto, cuando yo era un niño y mis padres me llevaron a un espectáculo infantil donde se cantaba: “Xocolata, xocolata, és la reina del paladar…”.

Ahora he buscado información y he encontrado que “chocolate” es una palabra de origen azteca que ha llegado a las lenguas modernas muy poco modificada y han aparecido las chocolatinas, que han tenido un gran éxito, y aparecen a menudo en algunas recepciones sociales.

Entre otras frases que aprendí cuando era pequeño, hay una que no he olvidado: “Choco con todos los trenes, late mi corazón, quien no adivine mi nombre es un triste borricón”.

¡Qué cosas tiene la vida! Más exactamente la memoria. Es posible que olvidemos lo que hicimos ayer y recordamos insignificantes detalles del tiempo pasado.