El pisco no es la única guerra gastronómica: ¿Qué hay del hummus, el ceviche y las arepas?

En el arte gastronómico no están en juego solo el apetito, o tal o cual receta. También están en juego la identidad y el orgullo de las naciones, y por qué no decirlo, también está en juega un gran negocio. Quizá por eso hoy en día genera tanta polémica, por ejemplo, el origen del pisco.

Aunque se produce en Chile y en el Perú (y en cada país se celebra en mayo y en julio, respectivamente), el año 2013 la Unión Europea reconoció en 2013 el pisco peruano como licor originario. Sin embargo, el conflicto sigue librándose apenas encuentra oportunidad.

El portal Verne conversó vía correo electrónico con el cineasta culinario Trevor Graham, quien explicó que “este tipo de conflictos gastronómicos nacen por motivos estrictamente culturales, a causa de la noción de patria”. Y luego agrega: “Lo económico es solo una forma de exacervar ese sentimiento nacional”.

Graham, quien ha filmado trabajos como Make Hummus not war (Haz el hummus y no la guerra) y Monsieur Mayonnaise (Señor Mayonesa), señaló que una guerra similar a la de Chile y Perú se vive en otros países.

Se trata de tres platos, entre los que cuenta uno peruano, y dos licores, uno de los cuales es el pisco.

Hummus

Este plato vegano es motivo de conflicto entre Líbano, Israel, Siria y Palestina. Cada uno lo reclama como plato nacional de invención propia. Según lo define el porta Verne, es un puré de garbanzos cocidos, limón, aceite de oliva, ajo, tahina y comino molido.

El asunto fue más allá de una simple rivalidad. En 2008, la Asociación de Industriales de Líbano demandó a Israel de haber robado su receta en campañas de márketing que falseaban el origen de la misma.

En 2013, en el documental ‘Make Hummus Not War’ la competencia entre ambos países llega a su máximo nivel con el intento de arrebatarse el récord Guiness al plato de hummus más grande, superando los 400 kilos.

Ceviche

Lo pelea con más fuerza Perú, donde es considerado plato de bandera, pero también lo preparan en México y en Ecuador. Chile, Colombia, Costa Rica y Nicaragua también tienen sus propias versiones.

Obviamente, no vamos a explicar en qué consiste el plato, pero en cada país se la agregan sus propios ingredientes o aliños. Además, existen variadas formas de escribirlo. La Real Academía acepta ceviche, cebiche, seviche y sebiche.

El portal Verne señala que, en 2015, El Comidista de El País informó que este plato se había puesto de moda en el mercado globalizado y que, por eso, ahora restaurantes de todo el mundo incluyen esta receta.

Arepas

Las famosas arepas que podemos saborear en el Jirón de La Unión, preparadas por los propios venezolanos, también libran su propia batalla con Colombia.

Según define Verne, son “círculos de masa aplanchada hechas de maíz que los españoles miraban de reojo (y con un poco de desprecio) a su llegada al continente, pero que pronto incluyeron en su dieta, son una herencia que disfrutan ambas naciones”.

A diferencia de los casos anteriores, aún no se puede definir realmente de dónde procede este plato. Aunque ambas son distintas (la venezolana, por ejemplo, está rellena), Ecuador y Colombia la reclaman como suya.

Queso feta

Grecia argumenta que 8,000 años de tradición le han servido al país para reclamar su derecho a que se considerara este producto lácteo como algo exclusivo de su país, pero lo pelea con Dinamarca y Alemania, que etiquetaba como feta parte de su queso de oveja.

El Tribunal Europeo de Justicia confirmó, en 2005, según consignó Verne, la denominación de origen protegida para el feta griego. No fue un asunto menor, ya que Dinamarca producía 30,000 toneladas de este queso. El asunto, por tanto, era sobre todo económico.

Vodka

En 2006 ocurrió la llamada Guerra del Vodka, consignó Verne. Polonia exigió que se estableciera por ley que solo se debe considerar como vodka aquellos que resulten de la destilación de patata o cereal fermentado (existen tipos de vodka creados a partir de uva). Con esta iniciativa, ningún país fuera de Europa podría reclamar el producto. De hecho, Estados Unidos quedó fuera de este negocio cuyo valor superaba en ese momento los 10,000 millones de euros en concepto de ventas anuales.

Estados Unidos amenazó con llegar a la Organización Mundial del Comercio si la Unión Europea aprobaba esta especificación del vodka. Pero el Parlamento Europeo votó ese mismo año por mantener una definición más amplia.

“Polonia —concluye Verne— se preguntó si hubiera ocurrido lo mismo con el champán francés”.

La comida debe unir a la gente

El cineasta australiano, Trevor Graham, lo ve desde su propio punto de vista.

“Ahora la comida es internacional, lo que es maravilloso. Si varios países, religiones o etnias reclaman la misma receta, significa que tienen un lazo común. La comida puede y debe unir a la gente”.


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