Dos compuestos antitumorales reducen la obesidad mórbida

La administración de los fármacos antitumorales metotrexato y ciclofosfamida en ratones obesos normalizó el peso de los roedores. [Wikimedia Commons]

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Científicos de la Clínica Mayo, en Arizona, han dado con un resultado inesperado. Mientras evaluaban la eficacia anticancerosa de varios fármacos en ratones obesos, descubrieron que el peso de los animales disminuía durante el tratamiento. Los resultados del estudio han sido publicados recientemente en la revista Oncotarget.

La obesidad afecta a un tercio de la población de Estados Unidos y constituye un grave problema de salud a escala mundial. El exceso de grasa corporal es un factor de riesgo en enfermedades cardiovasculares, diabetes de tipo 2 o cáncer. Además, a largo plazo, el metabolismo de muchos pacientes obesos que consiguen normalizar su peso se ralentiza. Ello provoca una obesidad recurrente, aún cuando la ingesta calórica sea moderada. Las causas de esta reaparición son poco conocidas. También lo es la dosis de quimioterapia adecuada para tratar a personas obesas con cáncer. En sus esfuerzos para definir la concentración eficaz de varios compuestos, los investigadores podrían haber descubierto cómo reducir el peso de estos pacientes.

Los resultados obtenidos mostraron que la obesidad no alteraba la acción antitumoral de los fármacos metotrexato y ciclofosfamida en ratones obesos con cáncer colorrectal. Sin embargo, el tratamiento normalizaba el peso de los animales, aún cuando su dieta era rica en grasas. En ausencia de tumores se observó el mismo efecto. Finalizada la quimioterapia, los roedores recuperaron gradualmente su peso original y volvieron a un estado de obesidad mórbida. «Nos sorprendió cómo los compuestos no solo reducían los tumores, sino que además resolvían la obesidad de los ratones de forma espontánea», señala Peter Cohen, autor del estudio. «Además, la dosis de metotrexato y ciclofosamida puede ajustarse para que no resulte tóxica, pero sin perder su efecto adelgazante».

Los científicos descartaron factores como la malabsorción, una menor ingesta calórica y un mayor gasto energético que pudieran explicar la reducción de masa corporal. En cambio, observaron una pérdida de volumen del tejido graso, pues el metotrexato y la ciclofosfamida disminuyen el número de progenitores de las células adiposas. Además, la cantidad de lípidos almacenados en el hígado también bajó debido a la acción de ambos fármacos. Estos datos muestran que dosis adecuadas de los compuestos facilitan la eliminación de la grasa hepática. Asimismo, el tratamiento también afectó la expresión de genes relacionados con la acumulación de grasas. «Los resultados indican que tanto el metotrexato como la ciclofosfamida inducen al hígado a quemar las grasas ingeridas en vez de acumularlas», explica Sandra Gendler, inmunóloga y autora de trabajo. «Ello da lugar a una pérdida de peso, aún cuando se ingiera una gran cantidad de grasas», concluye.

El estudio abre un nuevo camino en la investigación de los mecanismos metabólicos que podrían ayudar a los pacientes obesos a reducir su peso. Sin embargo, será necesario seguir investigando con el fin de descubrir si el éxito observado en ratones puede repetirse en humanos.

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Fuente: Clínica Mayo

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