La inmunoterapia T CAR también logra curar la leucemia linfática crónica en el 71% de los adultos

La ‘transferencia adoptiva de linfocitos T’ o terapia con T CAR se presenta como una alternativa muy prometedora para el tratamiento de adultos con LLC de alto riesgo

La ‘transferencia adoptiva de linfocitos T’, también denominada ‘terapia con células anticancerígenas T o T CAR’, es un tipo de inmunoterapia experimental para el cáncer en la que se extraen linfocitos T del propio paciente, se cultivan en el laboratorio y, una vez alcanzan un número considerable, se vuelven a introducir –o según la terminología científica, ‘transferir adoptivamente’– en el enfermo para que combatan el tumor. Un tratamiento que ya ha permitido la curación en un ensayo clínico de un grupo de pacientes con linfoma no Hodgkin y que se presenta, cuando menos en teoría, como una alternativa muy eficaz a los tratamientos disponibles frente al cáncer. De hecho, un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores del Centro de Investigación Oncológica Fred Hutchinson en Seattle (EE.UU.) ha demostrado que esta terapia con T CAR es capaz de reducir, e incluso eliminar, las células de la leucemia linfática crónica (LLC) en hasta un 71% pacientes adultos en los que el resto de tratamientos no resultan efectivos.

Como explica Cameron Turtle, director de esta investigación publicada en la revista «Journal of Clinical Oncology», «desconocíamos si la terapia con T CAR podría emplearse en el tratamiento de pacientes con LLC de alto riesgo. Nuestro trabajo muestra que los linfocitos T CAR CD19 constituyen un tratamiento ciertamente prometedor para los pacientes con LLC que han fracasado con el fármaco ‘ibrutinib’».

Curar la enfermedad

La LLC, esto es, el tipo de leucemia más común en adultos –afecta a 4 de cada 100.000 adultos españoles, para un total cercano a los 1.800 nuevos diagnósticos anuales–, es una enfermedad causada por una producción por la médula ósea de linfocitos anómalos, que acaban acumulándose en la sangre, médula ósea, ganglios linfáticos, hígado y bazo. Una enfermedad en la que los pacientes en fase avanzada –o de ‘alto riesgo’, en la que el número de linfocitos acumulados es muy elevado– cuentan con muy pocas opciones terapéuticas eficaces y, por ende, con una corta esperanza de vida corta.

En este contexto, y entre otras ventajas potenciales, la transferencia adoptiva de linfocitos T permite que los linfocitos extraídos para su cultivo sean manipulados genéticamente con objeto de potenciar su actividad anticancerígena. Así, y en el caso de los linfocitos T CAR CD19, los linfocitos T son extraídos del paciente y modificados en el laboratorio para que reconozcan la proteína ‘CD19’ que se encuentra en la superficie de las células de la LLC. Así, y una vez ‘re-introducidos’ en el paciente, estos linfocitos T se multiplicarán y darán caza a las células cancerígenas –o lo que es lo mismo, a los linfocitos ‘anómalos’.

Los linfocitos T CAR CD19 constituyen un tratamiento muy prometedor para los pacientes con LLC que han fracasado con ‘ibrutinib’Cameron Turtle

Pero, esta T CAR, ¿realmente funciona? Pues para averiguarlo, los autores contaron con la participación de 24 pacientes que, con edades comprendidas entre los 20 y los 73 años –la media de edad se estableció en 61 años–, habían fracasado con todos los tratamientos previos. De hecho, los pacientes habían recibido entre tres y nueve terapias –incluida la administración del fármaco ‘ibrutinib’– sin que se lograra frenar, y menos aún curar, la progresión de la enfermedad.

Los resultados de este ensayo clínico en fase I/II mostraron que hasta el 71% de los participantes –17 de 21– experimentó una reducción, cuando no una total eliminación, de sus tumores a las cuatro semanas de tratamiento. Además, y si bien los efectos secundarios de la terapia con T CAR fueron relativamente ‘graves’, resultaron reversibles en la gran mayoría de los casos –salvo en dos pacientes cuyos efectos adversos requirieron su ingreso en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

Más allá de la LLC

Es más; transcurridas cuatro semanas desde la re-infusión de los linfocitos T CAR, los autores tomaron muestras de las médulas óseas de 12 de los pacientes para ver si todavía presentaban células cancerígenas –o lo que es lo mismo, la acumulación de linfocitos ‘anómalos’–. Y lo que vieron mediante técnicas de secuenciación genética es que siete de los participantes no tenían ninguna copia maligna, estableciéndose el periodo medio de supervivencia libre de progresión de la enfermedad en 6,6 meses tras la administración de la terapia con T CAR.

Como concluyen los autores, «comparada frente a la medición del tamaño de los ganglios linfáticos mediante un escáner, la presencia de secuencias genéticas no malignas en la médula ósea tras la terapia con T CAR es un mejor predictor de la no progresión de la enfermedad. Así, nuestro trabajo es el primero en sugerir que la secuenciación genética puede ser una medida superior para la predicción pronóstica a las cuatro semanas de la administración de la terapia T CAR para la LLC».

En definitiva, y de manera similar a como sucede en los niños y adolescentes con leucemia linfoblástica aguda (LLA), la terapia con T CAR se presenta como una alternativa muy prometedora para la LLC en adultos. La semana pasada las autoridades sanitarias de EE.UU. (FDA) recibieron la recomendación de panel de expertos de EE.UU. para que se aprobara el primer tratamiento que modifica genéticamente el sistema inmunológico de un enfermo para combatir la leucemia.

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