Así es la mafia 70 años después de Al Capone

Al Capone entra en el salón con la sospecha de que dos de sus amigos, allí presentes, planean matarle para tomar el control del negocio. Aún así, comparte con ellos y con el resto del grupo una cena y unas copas como si nada extraño ocurriera. Pero poco antes de finalizar la reunión, se levanta sosteniendo un bate de béisbol y empieza a dar vueltas mientras advierte que “jefe solo hay uno”.

En ese preciso instante golpea con el bate a sus dos amigos hasta matarlos ante la estupefacción y las caras de pavor del resto de comensales. Sin duda, la temeridad y la falta de escrúpulos del capo más famoso de la historia están detrás de su figura, que el cine, la televisión y los medios de comunicación han contribuido a mitificar a lo largo de las décadas.

A diferencia de Capone, los mafiosos de hoy prefieren el anonimato

“Capone pertenecía al modelo de gángster que muchos años después encarnaría John Gotti: personajes arrogantes, exhibicionistas, siempre en el centro de la atención de los medios”, comenta el periodista y escritor Joan Queralt. Un estereotipo alejado de los mafiosos de hoy en día, según el especialista en crimen organizado, que prefieren pasar desapercibidos.

No Al Cara Cortada Capone, el sobrenombre con el que fue conocido el mafioso estadounidense. Según Queralt, los padrinos sicilianos lo veían como un actor dado antes al espectáculo que a las atribuciones de un empresario del amplio mercado de la industria criminal. Aún así, el capo llegó a la cima del imperio de la venta ilegal de alcohol con tan solo 24 años, al amparo de la prohibición de la venta y fabricación de alcohol en Estados Unidos, la ley seca, que duró 13 años.

El empresario Capone

Al Capone se definía a sí mismo como “un hombre de negocios”, aunque es evidente que fue mucho más que eso. De hecho, el pensador alemán Hans Magnus Enzensberger reconoce en su libro
La balada de Al Capone, mafia y capitalismo
su fascinación por el personaje. Según el autor, el capo era un hombre con un papel social relevante.

En este sentido el trabajo de Enzensberger recuerda que Capone y su banda eran idealistas, religiosos y ayudaban a los parados. Acciones que chocan con la cantidad de asesinatos que perpetraron. No obstante, el autor destaca su capacidad para los negocios. Por ejemplo, introdujo máquinas contabilizadoras punteras y métodos modernos de organización empresarial.

La matanza del día de San Valentín

Alphonse Capone (Nueva York, 1889; Miami Beach, 1947) tomó en 1925 el mando de la mafia de la ciudad de Chicago reuniendo a todas la bandas, excepto a dos, la de Aiello y la de Bugs Moran. Su modus operandi era el siguiente: acababa con la competencia matando. De hecho, el capo y sus hombres liquidaron a todos los miembros de la banda de Aiello en menos de un mes.

El turno de los Bugs Moran llegó el día de San Valentín de 1929, cuando los hombres de Capone acribillaron en un garaje de la ciudad a siete personas, entre ellas a cinco jefes de la banda rival. Un episodio que conmocionó a una ciudad atemorizada y acostumbrada a la impunidad de los crímenes de Al Cara Cortada, que consiguió comprar a policías, jueces y al mismo alcalde de la ciudad.

Recreación de la Policía de la masacre del día de San Valentín, también conocido como la Masacre de Gang Moran
Recreación de la Policía de la masacre del día de San Valentín, también conocido como la Masacre de Gang Moran
(Archivo)

Al igual que antaño, la influencia que los capos actuales tienen sobre “ciertos poderes políticos y económicos es enorme”, sostiene Joan Queralt, autor del libro La Gomorra Catalana. Pero matiza: hay que diferenciar la situación del crimen organizado en países como México, Nigeria, Rusia o la propia Italia con la de España. Poderes fácticos que se diluyen en la sociedad penetrando “por otros canales” muy diferente a los utilizados por Capone.

La matanza del día de San Valentín marcó un punto de inflexión en la vida del mafioso. Al menos esto es lo que sostiene el autor de Al Cara Cortada y las cruzadas contra el crimen, Dennis Hoffman. “Hoy nos resulta raro pensar en agencias privadas librando una batalla contra el crimen, pero en el Chicago de los años 20 pensaban que un problema importante no debía dejarse en manos de políticos”, explicó Hoffman en el documental Al Capone, su historia y su captura.


En el Chicago de los años 20 pensaban que un problema importante no debía dejarse en manos de políticos

Así es como seis empresarios de la ciudad –conocidos como “Los seis misteriosos”- crearon un grupo paramilitar para librarse de Capone e iniciaron una campaña para sumar apoyos. Además, contaban con la colaboración del presidente Herbert Hoover. Este fue el principio del fin para el mafioso, que se había ganado la enemistad de la opinión pública tras la matanza del día de San Valentín.

No obstante, tras deshacerse de sus rivales, Al Cara Cortada siguió enriqueciéndose gracias al tráfico ilegal de bebidas alcohólicas, la prostitución y su red clandestina de salas de juego. Se calcula que en 1927 la fortuna de Capone ascendía a 100 millones de dólares y que en siete años llegó a encargar el asesinato de 300 personas.


Las mafias han ido perdiendo su etiqueta criminal, limitando al máximo sus expresiones de violencia y los episodios de sangre
Joan Queralt

Periodista y escritor

Sin embargo , el capo subestimó las capacidades de “Los seis misteriosos”, cuyas indagaciones secretas contribuyeron a su detención y encarcelamiento. “Quizás Capone se acabó creyendo algunas de las historias que los periódicos de Chicago publicaron sobre él”, señala el profesor Hoffman, “quizás creyese que era omnipresente o que los federales no podían tocarle o que estaba por encima de la ley”.

“A pesar de su potencia militar en Chicago, Capone no fue nunca un estratega, un gestor criminal con visión de futuro, un padrino a la manera de los sicilianos de Cosa Nostra”, afirma Queralt. Si bien el autor reconoce que el mafioso contaba “con las mejores aptitudes” para el mundo de los delitos, sostiene que “nunca tuvo un papel prominente ni decisivo dentro de lo que ha sido la historia de Cosa Nostra en EE.UU.

La celda de Alcatraz donde estuvo preso Al Capone
La celda de Alcatraz donde estuvo preso Al Capone
(spinka / Getty Images/iStockphoto)

Para Queralt, mucho más importantes fueron Arnold Rothstein y Lucky Luciano o el judío Meyer Lansky. “El mito de Al Capone procede en buena parte del interés de la prensa de la época, de los abogados y funcionarios corruptos que controlaban la ciudad de Chicago”, sentencia. Ante la falta de pruebas, fue detenido finalmente por evasión de impuestos, por lo que en 1937 fue condenado a 11 años de prisión.

“Convencido de su impunidad, subestimó el peligro de las investigaciones fiscales y acabó en la cárcel por un simple delito de fraude fiscal”, explica el especialista en crimen organizado e historia de la mafia, y añade: “Un error impensable para un auténtico padrino”. Un delincuente que prefirió la etiqueta de gángster antes que la de capo de Cosa Nostra, con modelos de organización diferentes al empleado por Al Capone.

Los ‘Al Capones’ del siglo XXI

Alejadas de la imagen de gatillo fácil con la que a menudo se las relaciona en el inconsciente colectivo, las mafias “han ido perdiendo su etiqueta criminal, limitando al máximo sus expresiones de violencia y los episodios de sangre, siempre perjudiciales para el negocio”, comenta Queralt. A la par, han ido acentuado su protagonismo económico, según el experto, que desmiente aquel axioma que dice “si no mata, la mafia deja de existir”.

“Hoy el mafioso, antes que pistolero, es un emprendedor”, asegura el escritor. Un empresario que solo en caso de necesidad utilizará la violencia y el homicidio. Sus formas de intimidación también son distintas que en el pasado: “El crimen organizado de nuestros días actúa mediante la corrupción y el poder que le da su condición de agente de sistemas criminales mucho más complejos que el de las simples mafias, o a través de sus relaciones con la política, la masonería o las instituciones financieras”.


Hoy el mafioso, antes que pistolero, es un emprendedor
Joan Queralt

Periodista y escritor

Otra de las diferencias con épocas anteriores es que el crimen organizado se ha visto favorecido por la globalización, lo que le ha permitido diversificarse y traspasar fronteras. Además del tráfico de drogas, armas y productos de contrabando, los tentáculos de la criminalidad se ciernen también sobre otros negocios, como la compraventa de mujeres y niños, material nuclear, el tráfico de órganos y la industria de la falsificación.

Pero también los mafiosos continúan asesinando por encargo, robando, practicando la usura y la extorsión, comenta Queralt, que concluye que en el siglo XXI las terminales de los grandes intereses criminales no residen en Corleone, en las pizzerías de Caserta y Catanzano o en las cantinas de Sinaloa. Los despachos de los Al Capone actuales están, según el autor, en Singapur, Hong Kong, Moscú, la City de Londres o los distritos financieros de Montecarlo y la República de San Marino.

El penal de Alcatraz, en San Francisco
El penal de Alcatraz, en San Francisco
(iStockphoto)

El experto en crimen organizado enumera algunos de los grandes líderes de la mafia moderna, como Semion Mogilevich, conocido como el capo de los mil millones (the bilion dollar don), y a quien el FBI definió como “el más poderoso mafioso ruso y uno de los criminales más peligrosos del planeta”. Mogilevich es uno de los jefes de la mafia ruso-judía y dirige una multinacional del crimen que opera en varios continentes. Otro de los nombres más sonados es el de Vito Roberto Palazzolo, siciliano de Terrasini, actualmente detenido.

“Ambos son figuras que personifican la doble dirección de la colaboración entre economía criminal y economía legal. Criminales y financieros que invierten en los asuntos legales y canalizan recursos financieros hacia la economía criminal a través de la toma de control de bancos y empresas comerciales implicadas en el blanqueo de dinero sucio”, resalta Queralt.

Mafias sofisticadas y complejas

El caldo de cultivo de este tipo de delincuencia, según el autor, es el hecho de que este tipo de empresas opacas “ofrecen trabajo y beneficios que los estados y el sistema productivo ya no están en condiciones de crear”. Y la principal lacra: la falta de oportunidades de millones de ciudadanos de todo el mundo.

La sofisticación y la complejidad del crimen organizado actual ha hecho que padrinos tan recordados como Al Capone, de cuya muerte acaba de cumplirse 70 años, y otros líderes como Salvatore Maranzano, Calogero Vizzini, Kinosuke Ozu o el más reciente Salvatore Totò Riina, “reposen ya en el diván de la historia”, concluye el experto.


Padrinos como Salvatore Maranzano, Al Caponeo incluso el más reciente Salvatore Totò Riina, reposan ya en el desván de la historia
Joan Queralt

Periodista y escritor

Al Cara Cortada salió de la cárcel tras pasar ocho años en prisión –se le concedió la libertad condicional-, pero su deterioro mental y físico le impidió volver a manejar los hilos de los negocios ilegales en Chicago. A pesar de los numerosos crímenes con los que se le relaciona, la impunidad le acompañó hasta el final de sus días, en su mansión de Miami Beach.

Al Capone pasó ocho años en la cárcel y murió en su mansión de Miami Beach
Vista exterior de la antigua mansión del legendario gángster Al Capone en Miami Beach (EE.UU.)
Vista exterior de la antigua mansión del legendario gángster Al Capone en Miami Beach (EE.UU.)
(Efe)
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