Detenidos 15 miembros de una organización que obligaba a abortar a las mujeres que explotaba

Golpe policial a una organización que explotaba a mujeres a las que obligaba a abortar, incluso, cuando se encontraban en avanzado estado de gestación. La Policía Nacional ha detenido por estos hechos a 15 miembros de la banda, que se dedicaba a prestar 3.500 euros a ciudadanas nicaragüenses y, luego, las explotaba laboralmente hasta el punto que algunas de ellas decidían prostituirse para poder saldar la deuda.

La investigación del caso también ha puesto al descubierto que la organización forzaba a las víctimas a someterse a abortos falsificando recetas a nombre de las personas mayores que las chicas cuidaban. De este modo obtenían fármacos que pueden provocar interrupciones del embarazo en determinadas condiciones.

La banda conseguía medicamentos que interrumpen el embarazo falsificando recetas

Esta práctica se llevaba a cabo en domicilios privados, sin control facultativo. Además, en algunos casos, la banda obligaba a abortar a mujeres en un estado de gestación superior a los cuatro meses, enterrando después los fetos.

La organización la dirigían dos hermanas nicaragüenses que animaban a sus compatriotas a venir a España bajo la promesa de conseguirles un trabajo como empleadas de hogar . No obstante, las mujeres que captaban contraían un alto préstamo con la banda, del que una parte se destinaba a la compra del billete de avión y otra para acreditar medios de vida en la frontera.

La organización prometía trabajos como empleadas del hogar a sus víctimas

Como compromiso de pago de la deuda generada, a algunas de las víctimas se les hacía firmar un contrato de compraventa de determinadas propiedades en Nicaragua, con cesión de las mismas a la madre de las investigadas, de forma que si las mujeres trasladadas a España no devolvían el dinero comprometido, las investigadas se quedaban con el bien cedido mediante contrato. Además de las dos hermanas, han sido detenidos cuatro hombres y nueve mujeres de entre 28 y 56 años, naturales de Guinea, Marruecos, Bélgica, Bolivia y España.

Las jóvenes entraban en España a través del aeropuerto de Barcelona, desde donde eran trasladadas en autobús a Murcia y recibidas por sus captadoras o algún colaborador. Posteriormente, las desplazaban a un domicilio situado en la capital murciana y, tras quitarles el dinero prestado que les quedase, las alojaban temporalmente en la vivienda en condiciones de hacinamiento e insalubridad extremos, durmiendo incluso en el suelo, hasta que se les encontraba un trabajo doméstico donde vivían.

Las víctimas entraban a España a través del aeropuerto de Barcelona

Una vez “colocadas” laboralmente, bien como empleadas de hogar o cuidando a personas mayores y bajo un control estricto, recibían un salario precario del que debían entregar una parte para cubrir la deuda, que generaba unos altísimos intereses, y para pagar su alojamiento. De ese modo a las víctimas les era imposible devolver todo el dinero prestado y tenían que soportar jornadas laborales excesivas. Con el objeto de poder salir de esta situación, algunas de las chicas optaron por prostituirse y destinar a pagar el dinero que adeudaban a las responsables de su traslado a España.

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