El acusado de matar a su expareja a tiros en la Mariola quería matarla para “acabar con todo”

El acusado de matar a disparos a su expareja en el barrio de la Mariola de Lleida, hace un año y medio, ha reconocido este lunes que su intención era matar a la joven y también matarse él para “acabar con todo”.

Lo ha declarado así en el juicio que ha empezado este lunes en la Audiencia de Lleida. Pastor J. R., de 32 años, ha dicho que fue un impulso y que había discutido con la víctima porque él había vuelto a drogarse.

Precisamente a esta presunta drogadicción es a la que el abogado de la defensa se aferra para intentar pactar una rebaja en la pena que pide inicialmente tanto la fiscalía como las acusaciones particulares. El abogado de la familia de la víctima ha explicado que estarían dispuestos a aceptar la rebaja de 25 a 17 años de prisión, si el acuerdo incluye diez años de libertad vigilada para el acusado cuando salga de la prisión.

El juicio, con tribunal popular, está previsto que se alargue hasta miércoles. Este lunes ha declarado, además del acusado, el responsable de la investigación de los Mossos d’Esquadra, que ha dicho que, según su opinión, el hombre disparó primero a la víctima, mientras huía, y después a él mismo.

Los hechos tuvieron lugar el 30 de marzo de 2015. El escrito de fiscalía precisa que entre las tres y las tres y media de la tarde empezó la discusión a la puerta del domicilio familiar del acusado. Esta discusión se acabó cuando el hombre entró en la casa, cogió una pistola que guardaba en la habitación, salió a la calle y por sorpresa disparó a la chica dos veces por la espalda dejándola gravemente herida.

Una de las balas entró por la parte superior derecha de la espalda y salió por el cuello y la otra entró por la parte izquierda de la espalda. La joven, que entonces tenía 24 años, murió cuando pasaban cinco minutos de las cuatro y media de la tarde al hospital Arnau de Vilanova.

La fiscalía inicialmente pide para el acusado veinte años de prisión por un delito de asesinato, tres por un delito de maltrato continuado a su expareja y dos más por un delito de tenencia ilícita de armas puesto que el revólver con el cual supuestamente disparó la joven no disponía de licencia. Además de la pena de prisión, la fiscalía también pide una indemnización de 140.000 euros para los familiares de la víctima, que tenía dos hijos de uno y tres años.

Según el escrito de fiscalía, al menos desde finales de 2011 el acusado pegaba de forma continuada la chica, cogiéndola por el pelo y dándole bofetadas, puñetazos en la cara y en la espalda hasta el punto de llegarle a clavar un día una navaja en la espalds. Además, también la llamaba y le decía que era una ‘’puta’’ llegándole a decir que si se separaba de él le quitaría a los hijos y también que le haría daño a su madre.En el juicio, el acusado ha negado este extremo.

La chica decidió finalizar la relación con el acusado en octubre de 2014 y se fue a vivir, junto con sus hijos, con su madre. Según Fiscalía, debido a las ‘’presiones’’ del acusado y la familia de éste, el 8 de enero de 2015 la joven decidió volver a empezar la relación con el acusado que continuó maltratándola.

Entre finales de febrero y principios de marzo, la chica le explicó a su madre y a algunas amigas que tenía muy claro que quería dejar al acusado e incluso hizo una bolsa de tela para llevársela a casa de su madre. Según parece, el día de los hechos la joven estaba dispuesta a dejar al acusado y este le disparó por la espalda cuando ella salía de casa.

Intentan pactar una rebaja de la condena

El abogado de la defensa, Joan Argilés, intenta pactar una rebaja de pena: 16 años por asesinato y 1 por tenencia ilícita de armas. Pide que se le apliquen las medidas atenuantes de drogadicción y de reparación de daño puesto que el acusado ha aportado al juzgado 5.000 euros para que les sean entregados a la familia de la víctima, en concepto de indemnización.

El abogado de la familia considera que esta indemnización es insuficiente a pesar de que estaría dispuesto a aceptar el atenuante de drogadicción y rebajar la petición de pena a los diecisiete años de prisión, siempre que el acuerdo incluya diez años de libertad vigilada.

Momentos de tensión a la salida de los juzgados

Después de la primera jornada de juicio se han vivido ya en la calle momentos de tensión, cuando los Mossos d’Esquadra se llevaban el acusado nuevamente hacia la cárcel, donde está en prisión preventiva desde su detención.

Familiares y amigos de la víctima han increpado y golpeado el vehículo policial donde presuntamente iba el acusado y los Mossos han tenido que intervenir para evitarlo. Una mujer de edad avanzada, familiar de la víctima ha sufrido un desmayo debido a la situación.

La familia de la víctima no ha llegado a coincidir con familiares del acusado, que no han entrado a los juzgados para evitar enfrentamientos.

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