El chico que orinó sobre un policía y otras tres historias de los Sanfermines

37

Punto final. Los Sanfermines de 2017 acabarán esta medianoche con el Pobre de mí. Una cita que cierra “nueve días de fiesta ininterrumpida”, según afirma el Ayuntamiento, por la que pasan miles de personas —1,5 millones en 2016, según los datos municipales— y que se traduce, también, en una ingente cantidad de trabajo para los policías y magistrados. En su mayoría, historias de delitos menores que marcan el día a día y que, después, guardan las hemerotecas judiciales. Como estas cuatro, sucedidas en los últimos años.

El chico que orinó en un policía (2017). El reloj marcaba las diez de la noche del pasado 10 de julio, cuando L. C. L., de nacionalidad francesa, se bajó la cremallera y empezó a orinar en un coche de la Policía Nacional estacionado en la calle de General Chinchilla. Uno de los agentes se percató y, de inmediato, le llamó la atención. Pero el chico no se amilanó. En vez de parar, decidió continuar miccionando. Ahora, sobre el policía. “Además, hizo un gesto despectivo hacia el agente”, según consta en la sentencia, que narra cómo, a continuación, salió a la carrera y fue alcanzado. “se revolvió contra el policía y le agredió, fracturándole la falange distal del quinto dedo de la mano derecha durante el forcejeo”, añade el escrito del juez, que le ha impuesto una pena de diez meses de prisión por un delito de atentado a la autoridad y otro de lesiones.

Una vecina, mucho ruido y mucha basura (2016). El ajetreo en los bares de Pamplona y los alrededores se dispara durante los Sanfermines. Y esta mujer no pudo soportarlo más el 9 de julio de 2016. A la una y media de la madrugada, tras no poder conciliar el sueño, agarró una bolsa llena de basura y se fue directa al local que había junto a su vivienda. Entró dentro y empezó a esparcir los residuos por el suelo. Pero la escena no quedó ahí. La vecina comenzó a discutir con el gerente, que defendía que la música no estaba alta y que decidió subir más el volumen. Gesto que no gustó nada a la mujer, que cogió una botella de vino tinto y la rompió contra el suelo. Y el gerente volvió a subir la música más. Y ella rompió una segunda botella. A ella la condenaron a una multa por un delito leve de daños.

“Huele a pedo” y a bailar (2012). Eran las siete y media de la tarde del 8 de julio de 2012 y las tres chicas volvían a casa tras muchas horas de fiesta. Junto a las taquillas de la estación, aguardaban para coger un bus camino a San Sebastián. Entonces, pasó un agente. Y empezó el espectáculo: una de las jóvenes dijo “huele a pedo” y, de inmediato, las tres se pusieron a bailar y a cantar alrededor del policía. Él les pidió que parasen y que les mostrasen su documentación. Pero ellas no lo hicieron, por lo que dos de las jóvenes acabaron detenidas y multadas. Una de ellas fue, incluso, condenada en primera instancia a seis meses de cárcel por resistencia. Según consta en la sentencia, había mantenido una actitud “hostil” hacia los policías, mientras les gritaba: “¡Suéltame, que tú no eres nadie para ponerme la mano encima!”, “¡Se va a cagar el tío que me ha detenido cuando venga mi padre!” y “¡Cállate, que no tienes ni pies ni cabeza, ni sabes lo que dices!”.

El trabajador de baja que corre el encierro y lo pillan por la tele (2009). Llevaba 30 años trabajando para Hacienda. Y el 11 de mayo de 2009 le habían dado una baja por un pinzamiento en el nervio ciático provocado por dos hernias discales. Según decía, no podía ni desplazarse ni ir a trabajar. Pero el 14 de julio se plantó en Pamplona y se vistió de blanco —con pañuelo y cinturón rojo incluidos— para lanzarse al encierro de aquel día. Durante la carrera sufrió un resbalón y se cayó. Un reportero de España Directo (TVE) lo vio y decidió entrevistarlo in situ:

– ¿Qué tal estás?

– Bien. Bien. Muy bien. No me ha pasado nada.

– ¿Ha sido un resbalón? Te ha pasado el pitón muy cerca.

– Hemos resbalado y no sé qué ha pasado.

-¿Has visto el toro cuando te pasaba?

– Sí, joder, el búfalo…

Sus imágenes no pasaron desapercibidas. Le sancionaron con suspensión de empleo y suelo durante tres meses y un día. Y el vídeo fue usado como prueba en el juicio.