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El CSIC alerta del «grave atentado» a la biodiversidad que provoca la moda de apilar piedras en espacios naturales

   MADRID, 8 May. (EUROPA PRESS) –

   Un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha reclamado a las autoridades que actúen contra la moda de apilar piedras en espacios naturales porque suponen un «grave atentado» de la biodiversidad.

   En una investigación internacional en la que ha participado el CSIC, los científicos alertan de los daños que provoca a la biodiversidad, a las especies de flora y fauna, la moda de apilar piedras en espacios naturales que se extiende entre quienes practican turismo de naturaleza y que se están construyendo incluso en áreas protegidas como los Parques Nacionales del Teide y de Cabrera.

   Los montículos de piedra modifican el hábitat de varias especies que usan las rocas como refugio o que dependen de su microclima. La difusión de las fotografías de estos cúmulos de piedras en las redes sociales se ha convertido en una práctica extendida en todo el mundo.

   Ahora el CSIC alerta de sus perjudiciales consecuencias. Un equipo internacional en el que han participado investigadores del CSIC han denunciado que apilar piedras perjudica a varias especies de animales vegetales, algunas de las cuales en peligro de extinción.

   La investigación, publicada por la revista científica Human-Wildlife Interactions, los científicos advierten de que estos montículos se extienden por zonas protegidas de todo el mundo.

   En España se han encontrado en el Parque Nacional del Teide (Tenerife) y en el de Cabrera (Islas Baleares), además de en muchas otras áreas naturales, como el Parque Natural Sa Dragonera y el Parque Natural de Ses Salines (ambos en Baleares).

   Las piedras aisladas crean condiciones especiales de temperatura y

   humedad que son clave para especies como insectos, caracoles y arañas y la disposición de las piedras influye en la dinámica entre depredadores y presas o entre competidores.

   «Esta nefasta práctica tiene un impacto principalmente preocupante en áreas áridas, en las que dichas condiciones microclimáticas son primordiales para las especies que se refugian debajo de las piedras. Además, erosionan el suelo y provocan daños en la vegetación. Por esta razón, mover, quitar o romper estas piedras puede causar un desequilibrio en el ecosistema», ha afirmado la invetigadora del CSIC Anna Traveset, que trabaja en el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (centro mixto del CSIC y la Universidad de Islas Baleares.

   El artículo científico describe el impacto potencial de esta práctica y señalan algunas áreas en las que han confirmado efectos perjudiciales sobre la biota.

   Por ejemplo, en la isla de Madeira (Portugal), la alteración del hábitat asociada con la construcción de montículos de rocas es una «amenaza» para varias especies endémicas con distribuciones muy pequeñas, como la especie de musgo Riccia atlantica, «en peligro crítico» según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

   Las lagartijas endémicas de Madeira (Teira dugesii) o las de Baleares, Podarcis lilfordi y Podarcis pytiusensis, dependen de estas rocas para refugiarse, así como otras especies de invertebrados también endémicos.

   «Hay varias especies que dependen de estas piedras como refugio y, por lo tanto, le pedimos a cualquiera que visite áreas sensibles para la conservación de la naturaleza que no mueva estas piedras. Que siga las indicaciones e intente reducir su impacto al máximo. No es fácil anticipar las consecuencias que actividades aparentemente inocuas,

   como la construcción de estos montículos de piedras, pueden tener en áreas con especies sensibles y amenazadas», advierte Traveset.

   Los investigadores piden a las autoridades que impongan restricciones a la construcción de estas estructuras y a desmantelar las existentes, para no alentar nuevas.

   «Esta moda banal e importada de otras culturas constituye un grave atentado al medio ambiente y al paisaje de las áreas naturales», resalta la investigadora del CSIC.