El descuartizador de Majadahonda está enfermo y perdido en el tiempo y el espacio

Enfermo y perdido en el tiempo y en el espacio”. En esta única frase se cimenta toda la defensa del abogado del supuesto descuartizador de Majadahonda
, Marcos García Montes, quien ha anunciado que pedirá la exención de responsabilidad
criminal para su cliente debido a su “esquizofrenia paranoide permanente”. Así lo ratificó el magistrado a las puertas de la Audiencia Provincial de Madrid: “Las pruebas de los psicólogos y la psicopatopalogía entiende que la esquizofrenia paranoide es innaccesible, cíclica y progresiva y en este caso se proyecta. El fiscal dice que es episódica, pero nosotros creemos que es permanente. La acusación entiende que no hay enfermedad mental”, ha dicho.

Por otro lado, el letrado también ha pedido la libre absolución de Bruno H.V. porque asegura que “no dio autorización” para los registros de su casa y “no reconoce los hechos”. “No tiene ni idea de la máquina de picar carne”, ha añadido, indicando que será en el juicio cuando responda a otras pruebas e indicios contra él.

En conclusión, García Montes ha manifestado que su defendido no ha cometido delito “derivado de una prueba que es ilícita y no conduce a que se puede estimar”.

De momento, durante la mañana de hoy los abogados de las partes están seleccionando el jurado popular, compuesto de nueve personas y dos suplentes. Estaba previsto que a continuación declarara el procesado, una declaración que según su abogado durará unas cuatro horas. No obstante, si se demora mucho la configuración del jurado puede que se postergue hasta mañana martes.

La teoría no ha sido aceptada por la fiscal del caso quien ha descartado la eximente total por enajenación o enfermedad mental del acusado porque puso en marcha “actos lúcidos y complejos” para “intentar eludir su participación” en los crímenes de su tía y de una inquilina, como la creación de una sociedad para desviar dinero de la cuenta corriente de su tía, la falsificación de su firma o un viaje a Barcelona para presuntamente posicionar allí el móvil de la inquilina y despistar a la Guardia Civil.

Durante la exposición de los informes previos, que ha tenido lugar en el primer día de juicio en la Audiencia Provincial de Madrid, el Ministerio Fiscal ha detallado que el imputado, Bruno H., creó la sociedad empresarial ‘Obras y Reformas’, cuyo titular único era él, con la que realizó giros a la cuenta bancaria de su tía, Lidia, a la que según su informe mató en 2010 y descuartizó su cuerpo, para hacerse con 333.000 euros.

La fiscal también ha aludido al envío de mensajes desde el móvil de la presunta segunda víctima, Adriana, una mujer argentina a la que tenía arrendada una habitación de la casa de su tía en Majadahonda, con los que quería comunicar a la familia de la mujer que se había ido a Barcelona. Para ello, siguiendo el relato del Ministerio Público, llegó a viajar a la ciudad condal para posicionar este teléfono allí. Además, habría mandado una carta de despido voluntario a la hamburguesería donde trabajaba la inquilina.

Por todo ello, unido a la desaparición de ambos cuerpos presumiblemente utilizando una picadora de carne, lleva a la fiscal a apreciar que existen elementos “en la dinámica de cometer los hechos” que impiden eximirle totalmente de la pena por enfermedad mental. Eso sí, la fiscal le valora una eximente incompleta por esquizofrenia, una enfermedad que le han reconocido los médicos que han tratado al procesado.

En esta parte difiere con la valoración de la acusación particular de la ciudadana argentina y también en el punto de la catalogación de los delitos. La Fiscalía habla de doble homicidio, pero no de doble asesinato porque “no sabe la manera en la qué dio muerte” a ambas personas y, por tanto, desconoce si hubo ensañamiento o no se pudieron defender las víctimas.

Por su parte, el letrado de la familia de Adriana B.G, Marcelo Belgrano ha asegurado que el imputado sí cometió alevosía en ambos homicidios y que no tenía anulada su capacidad cognitiva ni volutiva a la hora de dar muerte a ambas víctimas, por lo que no le aplica ningún tipo de eximente. “No niego que pueda tener alguna clase de enfermedad mental, pero hay que saber cuándo tenía anulada esa capacidad”, ha dicho.

El abogado ha recordado que la investigación comenzó cuando el hermano de Adrina, Marcelo, llegó desde Argentina a la casa de Majadahonda para conocer el paradero de su hermana, ya que no la localizaba. “Cuando él se siente descubierto es cuando empieza a maquinar”, ha indicado. Igualmente, ha indicado al jurado popular que tenga en cuenta que se encontraron “restos de ADN” en la máquina trituradora propiedad del supuesto asesino guardada en el garaje.

Entrados en faena, el abogado de la defensa, Marcos García Montes, ha retomado la palabra para realizar una vehemente exposición en la que ha destacado el “tirón de orejas” que ha dado al letrado Belgrano por hablar de ADN en la picadora. “Habrá que esperar a que empiece el juicio y se presenten los informes de los peritos. No empecemos mal porque lo que mal empieza mal acaba”, ha apuntado.

También ha cargado contra la fiscal por haber asegurado que los autos de entrada y registro de las viviendas del procesado han sido correctos y se han respetado en todo momento los derechos de Bruno. “Los registros son nulos. No se entiende que le pidieran (al acusado) que les acompañara (a los guardias civiles) en los registros. Esto no es pedir que te acompañen a un partido de fútbol”, ha señalado García Montes. Por ello, ha pedido al jurado que no den como válida la afirmación de la fiscal.

Las fechas no cuadran

En otro orden de cosas, también ha cuestionado que si Lidia H.F desapareció en 2010 “nadie durante cinco años denunciara su desaparición”. En este punto, ha recordado que la familia de esta mujer no está ejerciendo durante el juicio la acusación particular. Los cinco hermanos de Lidia no tenían estrecha relación con ella y vivía de forma solitaria cerca de su sobrino, según se ha podido escuchar también durante el juicio. “Aquí ha fallado la Guardia Civil y el Ministerio Público”, ha subrayado el abogado del imputado.

Asimismo, ha preguntado de que se le acusa a su defendido cuando se dice en los informes del fiscal que las dos personas murieron “en lugar y fecha no determinada”. “¿Cómo se le dio muerte de manera voluntaria; y si se cayó en un río? No se determinan mecanismos de causación. ¿Cómo podemos saber si lo hizo mi defendido?”, ha inquirido García Montes aludiendo al principio de seguridad jurídica.

Además, ha afirmado que “una gota de sangre en una picadora no significa que hay restos humanos, una supuesta prueba que a su juicio ha sido “mal obtenida”. “El procedimiento no se ha acomodado a las reglas de la prueba. Se han hecho una cantidad de ilegalidades y ha habido una mala investigación de solemnidad. Especialista de homicidios, cero patatero”, ha apostillado el letrado.

Ya en las escalera de la Audiencia Provincial, Marcos García Montes ha insistido en la existencia de eximente completa de su cliente porque cree que su enfermedad mental es “más grave y severa que la de Noelia de Mingo”. “Ha habido locos egregios que ha sido presidentes de Gobierno que han sido presidentes del Gobierno y médicos. La enfermedad mental no es tan detectable”, ha argumentado.

Según ha explicado, actualmente el procesado está medicado y en la cárcel no quería tomar fármacos pero el juez le obligó. “Hoy he visto de aquella forma, es un hombre que no está en este mundo, en otra historia. He hablado con él y es como una persona que no estaba en este procedimiento. El retrato robot lo hará él porque declarará a todas las partes. Estaba en otro mundo, como habitualmente está cuando hablamos con él. El problema es que si lo está filtrando por esa mente enferma lo entiende o no lo entiende, aunque él esté prestando atención. Creo que su delirio es permanente en el tiempo y no tienen espacios en que están conciertes o inconscientes”, ha detallado el letrado.

Este martes declara el acusado a partir de las 10 horas, una declaración que se espera larga. Se habilitará la sala de abajo, ya que en la sala de la primera planta en la que hoy ha comenzado el juicio carecía de aire acondicionado. También declarará la novia del acusado, Bárbara, su madre y la hermana, así como familiares de la tía desaparecida.

Actualmente el procesado está medicado. En la cárcel no quería tomar fármacos pero el juez le obligó

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