“El futuro de la policía es hacer más servicios que no sean de índole policial”

Se podría decir que fue el embrión del despliegue de los Mossos d’Esquadra en Catalunya, porque formó parte de la tercera promoción de Mossos y formaba parte del centenar de policías que inauguraron la comisaría de Vic en 1994. Un veterano dentro del cuerpo que desde hace cuatro años está al frente de la de Sabadell, quizás por eso defiende las actuaciones de los Mossos ciñéndose a la ley, sin entrar a valorar si son justas o injustas. La experiencia, sin embargo, no le impide ser muy favorable a los cambios.

El intendente Josep Guillot, actual jefe de los Mossos en Sabadell, ha vivido una época agitada en Sabadell y marcada por los estragos de la crisis. La relación con la comunidad gitana, la prevención del yihadismo o la afloración de grupos neonazis son algunos de los conflictos con los que ha lidiado recientemente. Presume de comisaría y del trabajo que se realiza en ella, con iniciativas que sirven de modelo para otras. Este barcelonés de 52 años -sin tradición familiar en el cuerpo y procedente de la investigación privada- ensalza el diálogo como base del trabajo diario y colecciona en su despacho muestras de las buenas relaciones con la comunidad, una herramienta que defiende para desencallar o resolver conflictos. También, asegura, la coordinación con el resto de cuerpos policiales es clave para tener éxito.

Comisaría de los Mossos d'Esquadra en Sabadell
Comisaría de los Mossos d’Esquadra en Sabadell
(Flick’r / Mossos d’Esquadra)

Diez años del Área Básica Policial (ABP) de Sabadell y cuatro de su llegada, casi la mitad. ¿Ha imprimido su sello?

Heredé una comisaría muy bien organizada, tanto por parte del intendente que la abrió, Antoni Vergés, y después por Alfons Sàrrias, a quien le cogí el relevo. Es una ABP de primera división y está catalogada como una de las mejores de Catalunya por muchos factores: población, envergadura y nivel de incidencias. Además, Sabadell es la quinta gran capital de Catalunya, con 209.000 habitantes. Sin embargo, en el primer y segundo año, tras la inauguración, hubo un incremento importante de los hechos delictivos.

¿A qué lo atribuye?

A la facilidad que se ha dado para denunciar a la ciudadanía. También digo que no queremos cifra negra, que es aquella persona víctima de un hecho delictivo y que por el motivo que sea no quiere denunciar. Por eso animo a la población a hacerlo, por pequeño que sea el suceso si considera que hay delito. Si es así, podremos hacer un buen diagnóstico y preparar una buena solución.

Decía que habían subido los hechos delictivos los dos primeros años, ¿cómo ha sido 2016, visto en perspectiva?

A partir de 2009 se produjo una bajada continua de las infracciones penales. En 2016, con datos hasta 30 de noviembre, hubo unos 14.600 y, por tanto, ha seguido el descenso. ¿Cómo se consigue? Aplicando dos métodos que ya señaló hace tiempo el jefe de los Mossos, Josep Lluís Trapero: dando sentido a la patrulla, que pocas veces sale sin una misión en concreto y, a la vez, está conectada con el 112 para dirigirse de inmediato, si puede, a la urgencia que surja. Y también a la inteligencia policial, para poder hacer buenos diagnósticos y actuar mejor en el futuro.


Tenemos un ‘Google Earth’ que gestiona y relaciona los incidentes que se producen”

Por ejemplo, en esta ABP tenemos un Google Earth que gestiona y relaciona los incidentes que se producen, una vez se introducen los datos. Obviamente hay un trabajo previo de diseño y esto se está exportando a otras comisarías como un modelo a seguir. También tengo que decir que ha aumentado el robo en el interior de vehículos y eso que es un hecho delictivo que era residual, porque con la desaparición de los radiocassette habían descendido paulatinamente. Gracias a la inteligencia policial sabemos cuándo y dónde pasa. Así se pueden hacer campañas específicas, aunque también se necesita de la colaboración ciudadana.

Esta comisaría está alejada del centro de la ciudad y próxima a barrios con más problemas de convivencia. ¿Cómo es la relación con la comunidad?

Es un aspecto del que estoy muy satisfecho. Por ejemplo, aquí tenemos la vara gitana que demuestra el respeto que nos tienen por el trabajo que hacemos. Y los detenemos igual cuando es necesario, claro. Pero ha permitido conocernos mejor y ayudarnos. Así, en los conflictos que surgen, nos autorizan a que hagamos mediación. Además si tenemos que efectuar alguna detención en una comunidad concreta, hablamos con el responsable y nos lo traen ellos mismos.


Si tenemos que efectuar alguna detención [a un gitano], hablamos con el responsable de esa comunidad y nos lo traen ellos mismos”

¿Es muy habitual?

En algunos casos. Hace tres años, en un control en la Zona Hermética, se nos escapó una furgoneta y hubo una persecución por Sabadell. Al final acabó en el norte de la ciudad, los agentes la interceptaron y detuvieron a una persona. Cuando se estaba produciendo la detención, empezaron a llegar familiares y amigos. Se reunieron una cuarentena de personas. Imagina la situación: dos Mossos efectuando una detención, rodeados por toda esta gente y pasada la medianoche. Tuvieron que usar el arma de fuego, con un disparo al aire para calmar la situación, porque era de riesgo. Los dos policías se marcharon, porque tenían miedo, también son humanos, y dejaron al detenido. Al día siguiente, hablé con el Consejo Gitano y me lo trajeron a comisaria. Es una anécdota, pero evidencia esta importancia de las relaciones con la comunidad. Pero no sólo con este colectivo, con todas las realidades que hay en Sabadell. De esta manera, se puede minimizar el conflicto y la solución es relativamente fácil.

Cerca de aquí, en la Biblioteca del Nord, varios trabajadores han dejado su puesto por agresiones. El último incidente se produjo hace pocas semanas.
Choca con lo que dice…

Confirma que tenemos que ir en esta línea. Ahora hay en marcha un proyecto interesante del Ayuntamiento, llamado Ágora, en el que participo juntamente con el jefe de la Policía Municipal de Sabadell y la Oficina de Relaciones con la Comunidad (ORC) de la comisaría. Nos reunimos mensualmente para trabajar en barrios con más dificultad. Y lo hacemos precisamente en la Biblioteca del Nord, para trabajar cómo vehicular que sea un sitio seguro. Se tienen que estudiar qué medidas de seguridad físicas se pueden poner para que, cuando se apruebe el reglamento interno, se pueda limitar la entrada a algunas de las personas que no acepten las normas. Esto lo tenía que hacer el bibliotecario él solo y no podía ser, ahora ya hay una persona de seguridad. En estas reuniones también hay asociaciones del barrio y tengo que agradecer la colaboración de Manuel Heredia como representante del pueblo gitano. Puedo decir que se están tomando decisiones para vislumbrar un final.

Agentes de los Mossos y la Guardia Urbana de Sabadell, acompañados por el concejal de la Policía
Agentes de los Mossos y la Guardia Urbana de Sabadell, acompañados por el concejal de la Policía
(ACN | María Bélmez)

Uno de los servicios en esta ABP es el grupo de atención a las víctimas de violencia de género, una lacra que no se reduce.

Hacemos la supervisión de casi 700 casos de violencia domésticas y 400 de género. Tenemos controladas a 400 mujeres, porque estamos encima con un trabajo que es casi de psicólogo… y eso que no lo son, porque lo realizan cuatro o cinco Mossos. Esto significa un gran esfuerzo en recursos humanos. Son tareas para las que se forman específicamente, por ejemplo en la escuela de Policía de Catalunya, donde los preparan para dar confianza a la víctima y que así acabe denunciando. Porque si no lo hace, no la podemos ayudar. Es un trabajo de hormiguita que sirve para salvar vidas ¡Salvar vidas!

Con datos de la línea de atención contra la violencia machista, el Vallès Occidental es después del Barcelonès la que más llamadas ha registrado: más del 10% del total en Catalunya.

El Vallès cuenta con dos de las ciudades más pobladas de Catalunya, Sabadell y Terrassa, por lo que es lógico que el volumen de hechos que suceden se concentren en esta área. Por eso es importante la coordinación con todas las comisarías del área, porque nos da calidad y una policía muy cohesionada. Trabajamos ya con el proyecto que comentó el conseller Jordi Jané de reactivar el concepto de Policía de Catalunya, porque hay transversalidad con todos los cuerpos.


El grupo de atención a las víctimas de violencia de género hace un trabajo de hormiguitas que salva vidas”

La Policía Municipal de Sabadell está en proceso de cambio, con un traslado de personal nocturno al turno diurno que ha provocado malestar en el cuerpo. ¿Los Mossos han tenido que hacer un extra de trabajo estos últimos meses?

No ha habido un incremento de incidentes durante la noche. Ahora que han pasado dos meses de esta modificación, puedo decir que no ha representado para nada un mayor patrullaje de Mossos porque quedara el servicio descubierto. No es mi competencia valorar esta reestructuración en el cuerpo local, pero los cambios son necesarios y así se mejoran ciertas cosas, porque las necesidades y los tiempos han cambiado. El futuro de la policía es hacer más servicios que no sean de índole policial. Entre todos debemos conseguir que la policía no sea la solución, en muchos de los temas debemos ser la última vía.


El yihadismo salpica también al Vallès, como demostró la gran redada de 2015. ¿Cómo está ahora la situación?

Estamos en Nivel 4,así que el riesgo existe. Por eso la Región Metropolitana envió a Mossos con arma larga a las ferias de Navidad. Llevamos dos años, desde el atentado contra Charlie Hebdo, que no ha pasado ningún hecho delictivo grave en materia yihadista ni en Catalunya ni en España. Hay muchos factores que influyen, pero alguna cosa estaremos haciendo bien. Las operaciones conjuntas con Guardia Civil y la Policía Nacional han dado buenos resultados y hemos de seguir esta línea.

El intendente de los Mossos de Sabadell, Josep Guillot, en una de las reuniones con los agentes que tiene a su mando
El intendente de los Mossos de Sabadell, Josep Guillot, en una de las reuniones con los agentes que tiene a su mando
(Juanma Peláez)

En el operativo de 2015 en Can Llong, el detenido era el peluquero del barrio y los vecinos no tenían la más mínima sospecha.

Un cambio que ha experimentado el cuerpo, por el que me quito el sombrero, es que todos los agentes hacemos información, a diferencia de años atrás que era una tarea solo de un grupo reducido. De esta manera, cualquier sospecha que exista sobre yihadismo se traslada a los Mossos y se activan las alarmas. Es un volumen de trabajo descomunal, pero la ciudadanía nos ayuda mucho. Todo se analiza. En paralelo a esta prevención e inteligencia máxima, se nos tiene que visualizar en la calle. Si no fuera así, se perdería el trabajo preventivo. Aunque es cierto que nada de esto impide que el tarado de turno actúe en cualquier sitio y en cualquier momento…

En los últimos años han reaparecido los grupos de extrema derecha que alteran la convivencia en Sabadell y alrededores. ¿Qué hacen los Mossos al respeto?

Cualquier incidente que afecta a la seguridad ciudadana es preocupante y esta afloración lo fue. Creo que el enfoque que le dimos, juntamente con la Policía Municipal, fue muy acertado. Se trabajó desde muchos vectores diferentes en un tema que no era nuevo. Este grupo estaba vinculado, de una manera u otra, a Hooligans Vallès del CE Sabadell y la media de edad era de entre 35-40 años. Es decir, estaba consolidado, pero no se había incrementado y esto nos dio un punto de tranquilidad. Y trabajamos, en primer término, la mediación: conversamos con las partes y buscamos las maneras de desactivar la crisis. Participó la Oficina de Relaciones con la Comunidad (ORC) e incluso algunos miembros de esta formación de extrema derecha estuvieron en comisaría conversando para mejorar la situación. También se hizo un buen trabajo, a través del alcalde, con Fiscalía de la lucha contra el odio y la discriminación para que todos los hechos constitutivos de delitos se pudieran vehicular. Asimismo se intentó rebajar el enfoque mediático y trabajar desde el punto de vista penal.

Operativo de los Mossos d'Esquadra en el barrio de Can Llonch de Sabadell, en 2015
Operativo de los Mossos d’Esquadra en el barrio de Can Llonch de Sabadell, en 2015
(Jordi Pujolar / ACN)

¿Cuántas denuncias hubo?

Una en la Policía Municipal y ninguna en los Mossos. Y eso que hubo cuatro incidentes. Pedimos que se denunciara, porque de lo contrario es una herramienta menos que tiene la policía para actuar. Intentamos tratar los problemas en la justa medida, no se puede ser desproporcionado nunca. Tenemos que actuar estrictamente de acuerdo con la ley. Si hay infracción penal actuamos y si la hay administrativa, también. No nos podemos mover por sentimientos. Al final, todo este trabajo conjunto nos permitió que la crisis desapareciera. Es un tema que tratamos con mucho cuidado y dedicando muchos esfuerzos. Creo que nos ha dado un buen resultado.

En noviembre se conoció la denuncia, bajo el amparo de la Ley de Seguridad Ciudadana, a uno de los organizadores de la manifestación antifascista de abril en Sabadell. ¿Medidas así no alimentan el debate sobre la falta de contundencia policial contra los grupos neonazis?

No se busca criminalizar a nadie. Los Mossos d’Esquadra no denuncian a un gitano, un pakistaní, un militante de extrema derecha o un okupa, denuncian a un infractor. Actuamos de acuerdo con la ley y no por requerimiento de uno de los bandos. Esto es lo que nos da seguridad jurídica, porque luego tendremos que defender nuestra acción. A posteriori están las interpretaciones o las etiquetas, pero no va por aquí. Ese día de la manifestación hubo ocupación de la vía y el espacio público se debe preservar. Se denunció que hubo una concentración no comunicada, cuando se está obligado a hacerlo. Es un simple trámite para que la ciudad se organice antes de cualquier protesta.

Cualquier sospecha sobre yihadismo se traslada a los Mossos y se activan las alarmas”
Loading...