El hermano del cazador: “No nos lo podemos creer”

La mañana del sábado del 21 de enero ha marcado un antes y un después para tres familias que, sin duda, retrocederían mil veces en el tiempo para evitar que el joven cazador de 28 años Ismael Rodríguez Clemente disparara con una escopeta, que no era suya y sin el permiso de armas que requería, contra los dos agentes rurales Francesc Xavier Ribes y David Iglesias Diaz, provocándoles la muerte.

“No tiene excusa, no lo defiendo”, ha comentado a La Vanguardia Daniel Rodríguez, hermano del detenido, que se autoinculpó llamando al 112 justo después de los hechos. La familia Rodríguez Clemente no puede salir de su apenado asombro por todo lo ocurrido. “No nos lo creemos, no puede ser”, añade Daniel, que también explica que no ha podido hablar todavía con su hermano. “Todo es muy confuso, las noticias nos llegan a través de la prensa”.

En el otro lado de la balanza están las familias de los dos agentes, los primeros que mueren en acto de servicio desde la creación del cuerpo hace 30 años. Francesc Xavier Ribes de 43 años y de Soses, estaba casado y tenía un niño de diez años. Su compañero David Iglesias Díaz, de 39 y natural de Lleida, aunque domiciliado en Alcoletge, también estaba casado y era padre de una niña de siete. La Generalitat ha decretado este domingo día de luto en su memoria.

 

La abogada del cazador, que pasará el martes a disposición judicial y no el lunes como se había dicho inicialmente, asegura que su cliente está “muy arrepentido y destrozado” y no se explica su reacción. “No había voluntad liberada de matar”, ha expuesto. En cambio, el conseller de Interior Jordi Jané, aseguró ayer todo lo contario en su comparecencia ante los medios para explicar los hechos. Actuó “intencionadamente, violentamente y fuera de sí”, afirmó.

No hay testigos directos de los hechos. Ismael Rodríguez, de Vacarisses, fue a cazar a Aspa junto con otros compañeros, pero se encontraba solo cuando llegaron los dos agentes rurales y le requirieron los documentos en un control rutinario. Ahora, todavía permanece en la comisaría de los Mossos de Lleida.

No hay testigos directos de los hechos
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