El juez encarga más pruebas para tratar de ver si Diana Quer sufrió agresión sexual

Valeria dedicó los últimos días a confeccionar un cartel con la mejores fotografías de su añorada Diana. Le costó elegir. Muchos momentos buenos truncados de madrugada por la violencia de José Enrique Abuín Gey, cuando ella apenas tenía 18 años. Su hermana, sus padres, sus familiares y amigos la despidieron ayer en el cementerio de Tres Cantos, en Madrid. Una ceremonia íntima presidida en el altar por el panel repleto de sonrisas de Diana.

La investigación prosigue. Ayer se conoció el primer informe preliminar de la autopsia firmada por el forense Fernando Serrulla. Del estudio del cuerpo se ha llegado a la conclusión de que hay “signos compatibles con la estrangulación” y que por tanto se trató de una muerte de carácter homicida. El Chicle no atropelló accidentalmente a Diana aquella madrugada del 23 de agosto del 2016, como declaró a la Guardia Civil. Los cuerpos hablan y el de la joven ha contado que fue estrangulada. No concreta si su asesino la ahogó con sus manos o con la ayuda de la brida que los buzos localizaron en el fondo del pozo, tras vaciarlo de agua.

Tampoco han podido confirmar los forenses si la joven sufrió una agresión sexual, pero tampoco la descarta. De hecho, ya se han enviado al Instituto Nacional de Toxicología de Madrid distintas muestras para proseguir con los análisis. Será un trabajo exclusivamente de laboratorio, con microscopio, en el que los forenses tratarán de encontrar alguna lesión compatible con un delito sexual. No será fácil. También han enviado a ese mismo instituto la brida que los buzos hallaron en el pozo, para tratar de ver si hay restos de ADN pese a los 496 días que el cuerpo de la joven y la brida permanecieron sumergidos.

La Guardia Civil inspecciona con la ayuda de tres perros la nave en la que estuvo escondido el cuerpo

Cuando estas nuevas pruebas concluyan se redactará un único informe que recogerá las conclusiones de los distintos equipos de forenses que han trabajado con los restos de Diana. Ese atestado servirá al juez y al fiscal para determinar de qué delitos acusan a l Chicle y por los que en su momento deberá ser juzgado.

El escrito de la autopsia ha dejado en una situación complicada al letrado del acusado, Ramón Sierra, quien ya advirtió que sólo proseguiría con la defensa de l Chicle si no se confirmaba que hubo una agresión sexual.

Otro letrado de su despacho se desplazó ayer hasta la vieja nave de la parroquia de Asados en cuyo interior estuvo escondido el cuerpo de Diana. El juez Félix Isaac Alonso dirigió una inspección del almacén en el que estuvieron presentes los abogados de las distintas partes, y los guardias civiles de la policía judicial de la comandancia de la Coruña, que junto a la Unidad Central Operativa, se encargaron de la investigación los últimos 16 meses. Tres perros de la unidad canina tuvieron un papel relevante.

Los investigadores abandonaron la nave con varias bolsas. Habrá que ver si encontraron algo de interés policial. El Chicle contó que había quemado la ropa de la joven, menos el bolso, que fue localizado en el interior del pozo, junto a la brida.

En cualquier caso, el abogado de los padres de la víctima, Ricardo Pérez Lama, ha solicitado una reconstrucción de los hechos en presencia de l Chicle. No tardarán mucho en regresar a una nave en la que no dejan de llegar ramos de flores en señal de respeto a la joven Diana.

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