El jurado declara culpable de homicidio al descuartizador de Majadahonda

Un jurado popular ha declarado al presunto
descuartizador de Majadahonda
culpable de mata

r a su tía en 2010 y a su inquilina en 2015, cuyos cadáveres luego troceó, al considerar que la esquizofrenia paranoide diagnosticada al acusado solo anuló parcialmente su voluntad cuando cometió los crímenes.

Los miembros del jurado se han adherido por unanimidad a la tesis de la Fiscalía, que pidió 29 años y 10 meses de cárcel para Bruno H.V. al apreciar como atenuante su enfermedad.

Ateniéndose al dictámen, la acusación particular ha pedido una condena de 12 años y cinco meses por cada uno de los dos delitos, y dos por los tres restantes. Ha pedido 100.000 euros para los padres y 50.000 para los padres de las víctimas, como responsable civil.

La acusación particular ha pedido una condena de 12 años y cinco meses por cada uno de los dos delitos,

Por su parte el abogado de la defensa, Marcos García Montes, ha pedido las penas mínimas: 10 años por el homicidio, dos años por la estafa, uno por la tenencia ilícita de armas y otro por la falsedad documental. Ha anunciado que recurrirá el fallo por “nulidad” al entender que no se habían efectuado bien las votaciones.

Durante el juicio, el jefe del servicio del laboratorio de la Guardia Civil de Tres Cantos declaró que el sótano del presunto descuartizador de Majadahonda desprendía un “característico olor a carne y sangre fresca” en el momento en el que fue inspeccionado por la policía.

La pareja del acusado ha tenido un papel fundamental durante la instrucción del caso. Bárbara G. Y., ha reconocido que es “consciente de lo que es y a dónde puede llevar la esquizofrenia paranoide que padece –Bruno Hernández–: a eliminar a una persona”. La mujer, que testificó protegida por un biombo, aseguró, que entre el 1 y el 5 de abril (cuando Adriana Gioiosa desapareció) apenas vio al imputado. Algo extraño ya que, hasta la fecha, lo hacían a diario. Preguntado por ese cambio de actitud, Bárbara señaló que el acusado argumentó que “estaba realizando un trabajito y que tenía que terminarlo. Pero no me dijo cuál. Yo sabía por su Whatsapp que no estaba bien, que pasaba algo”, relató la mujer.

“Ahora no puedo, estoy haciendo un trabajito”

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