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El Papa mantiene su agenda litúrgica en Semana Santa aunque se desconoce si participará en el Vía Crucis

ROMA, 26 Mar. (EUROPA PRESS) –

El Papa –que arrastra una gripe desde febrero que le ha impedido durante todo este mes de marzo leer textos largos en voz alta– arrancará la Semana Santa de este año con la celebración de la misa crismal en la basílica de San Pedro en presencia de todos los sacerdotes de Roma, si bien es aún una incógnita su presencia en el Vía Crucis del Coliseo del Viernes Santo a las 21.15 horas.

El arzobispo Diego Ravelli, maestro de ceremonias papales, hizo pública la agenda de Francisco para Semana Santa y dio por hecho que iba a presidir el Vía Crucis en el Coliseo el viernes 29 de marzo. Sin embargo, algunos medios italianos ponen en duda que el Papa vaya a estar presente en este acto cuya tradición recoge la persecución que sufrieron los primeros cristianos por el Imperio Romano.

El año pasado, por ejemplo, el Pontífice estuvo hospitalizado por una bronquitis y tuvo que cancelar su presencia en el Vía Crucis — que se celebra de noche y suele presidir desde un palco habilitado en el Monte Palatino al aire libre– debido a las bajas temperaturas que se registraron en la capital italiana, según indicó entonces la oficina de prensa Vaticano.

En este sentido, algunos periódicos italianos han dado por hecho que el Papa se saltará esa cita. Además de los síntomas gripales, Francisco ha aparecido en las últimas semanas fatigado y ha usado la silla de ruedas para desplazarse en todo momento. El pasado sábado, en una audiencia con los periodistas de la RAI, el Pontífice aseguró con humor que en el pasado, los papas usaban «la silla gestatoria». «Pero los tiempos han avanzado y yo uso esta», añadió.

Está previsto que el jueves por la tarde, el Papa se traslade del Vaticano a una cárcel de mujeres de Roma, la ‘Casa Circondariale di Rebibbia’, donde celebrará la Conmemoración de la Cena del Señor en recuerdo de la institución de la Eucaristía y lavará los pies a doce personas.

El Viernes Santo además del Vía Crucis, celebrará la misa de la Pasión del Señor a las 17.00 horas en San Pedro. Después, la noche del 30 de marzo, Sábado Santo, el Pontífice presidirá el rito de la Pasión, la única del año en la que no hay consagración en señal de luto por el martirio de Jesús.

La Semana Santa del Papa concluirá el Domingo de Resurrección con dos ceremonias: una misa en la plaza de San Pedro, sin homilía, seguida por el largo discurso pascual y la bendición Urbi et Orbi desde el balcón central de la basílica, para rezar por la paz en el mundo.

El portavoz de la oficina de prensa del Vaticano, Matteo Bruni, ha confirmado que el Papa presidirá las grandes citas litúrgicas que tiene por delante, pero algunos medios también ponen en duda que, por ejemplo, pueda leer personalmente la homilía o el discurso previsto.

Francisco lleva encadenando problemas respiratorios todo el invierno. En diciembre se vio obligado a cancelar una visita prevista a la cumbre climática COP28 en Dubai debido a una inflamación pulmonar y en marzo del año pasado fue tratado en el hospital por bronquitis. También ha sido operado en los últimos años del colon y de una hernia en el abdomen, además de sufrir un problema continuo en la rodilla que ha reducido su movilidad.

Sin embargo, el Papa ha descartado dimitir y ha zanjado que por el momento no ve «motivos serios» para hacerlo. «No veo condiciones para una dimisión. Las cosas cambiarían si se produjera un impedimento físico grave, y en ese caso ya he firmado al inicio del Pontificado la carta con la renuncia que está depositada en la Secretaría de Estado. Si esto ocurriera, no me llamaría Papa emérito, sino simplemente Obispo emérito de Roma, y me trasladaría a Santa María la Mayor para volver a ser confesor y llevar la comunión a los enfermos», reveló el Papa en su libro de memorias en ‘La vida. Mi historia en la Historia’, de la editorial HarperCollins que salió a la venta el 20 de marzo.

Precisó, no obstante, que «ésta (la dimisión) es una hipótesis lejana». «Realmente no tengo motivos tan serios para pensar en una renuncia», continuó.