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El papel de las empresas para erradicar la desigualdad generada por la pandemia

   MADRID, 20 Feb. (EUROPA PRESS) –

   El Observatorio Empresarial para el Crecimiento Inclusivo (OEPCI) ha publicado su IV informe anual que, en esta ocasión, lleva por lema ‘Crecimiento inclusivo. En busca de una prosperidad compartida’ y en el que precisamente aboga por el crecimiento inclusivo para superar la situación actual e incide en el papel del sector privado para combatir la pobreza y la desigualdad que se han agudizado durante la pandemia.

   Según el informe, la desigualdad es, junto al cambio climático, uno de los grandes desafíos a los que se enfrenta la humanidad en un mundo globalizado e interconectado. Además, con la COVID-19, han surgido nuevos indicadores que reflejan la pobreza o desigualdad.

   En este sentido, los autores del estudio afirman que, por ejemplo, en España hay 235.000 hogares que solo tienen acceso a internet a través del teléfono móvil, lo que influirá en el nivel educativo de muchos niños y jóvenes. Por otro lado, el Banco Mundial calcula que 115 millones de personas caerán en situación de pobreza extrema (menos de 1,90 dólares al día) por causa de la COVID-19, entre otros datos.

   Por todo ello, los autores del documento argumentan que la visibilidad de la pobreza y la desigualdad «puede transformarse en oportunidad para enmendar la situación» pero que «conseguirlo es responsabilidad de todos».

   «Y solo lo lograremos con un esfuerzo conjunto de toda la sociedad, empresas e instituciones. El liderazgo del sector empresarial es clave en este esfuerzo para que, junto a la necesaria y rápida reactivación económica, se logre que ese crecimiento beneficie a toda la sociedad y contribuya a una prosperidad más amplia y compartida», aseguran.

   Precisamente, el filósofo Peter Drucker difundió en su libro ‘The Practice of Management’, en 1954, que lo que no se mide no se conoce y, por tanto, no se puede mejorar. Por ello, los autores del estudio señalan que medir la contribución social supone «un gran reto y a la vez una gran oportunidad para las empresas» por lo que tratan de guiar a las compañías en su compromiso con el crecimiento inclusivo a través de sus negocios, más allá de la filantropía y la acción social.

   «Como empresa, buscar una prosperidad compartida no tiene por qué significar renunciar al beneficio económico y al éxito empresarial. Quizá sí una manera diferente de medir el primero y entender el segundo. Es posible contribuir con soluciones empresariales que generen impacto y mejoren la vida de las personas más vulnerables. Es el momento de actuar con propósito teniendo en cuenta una mirada a largo plazo y hacia la sostenibilidad», indica el informe al respecto.

   Por todo ello, también proponen buscar alianzas que se puedan sostener a largo plazo, compartir propósitos y estrategias, identificar los objetivos de forma clara y considerar el crecimiento inclusivo como un cambio en el modelo empresarial pues, a su juicio, el compromiso comienza en el interior de las organizaciones y cualquier organización puede contribuir.

   Además, recomienda adaptar el impacto social a la capacidad de la organización, responder a las demandas reales con capacidades reales, vincular negocio y compromiso social, garantizar la diversidad en los órganos de dirección y equipos de trabajo, apoyarse en dinámicas y procesos ya asentados como retribuciones variables u obligaciones de reporting; o actuar con transparencia.

   De este modo, los expertos concluyen que el crecimiento inclusivo es una nueva forma de entender el propósito empresarial por lo que tanto CODESPA como una serie de socios estratégicos de la fundación (como el IESE Business School, The Boston Consulting Group, Deloitte y Open Value Foundation, entre otros) han iniciado el proyecto Prosper4ALL, que aspira a crear un marco de análisis y medición del compromiso de las empresas en la búsqueda del impacto social y la inclusión a través de sus áreas de negocio y hacia todos sus grupos de interés.

INDICES PARA MEDIR LA DESIGUALDAD

   La desigualdad es tratada en la publicación del OEPCI desde una perspectiva sociológica, política y económica. En relación con la desigualdad económica, hace referencia a uno de los baremos más utilizados, el índice de Gini, a pesar de que no considera nuevas formas de pobreza presentes en España, como la pobreza laboral, infantil o energética.

   Para mejorar la medición de la desigualdad nació el Índice de Desarrollo Inclusivo (IDI), promovido por el Foro Económico Mundial. Esta herramienta añade al análisis otras variables, como la esperanza de vida, los índices de pobreza y la ratio de dependencia. Según este baremo, en comparación con el resto de países europeos, España ocupa la posición 26 de 29.

   El informe también hace alusión al Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). El IPM considera dimensiones como la educación, la asistencia sanitaria y el grado de bienestar social.

   Además, recupera los datos del Indicador AROPE de la Red Europea de Lucha contra la pobreza y la Exclusión social (EAPN), que ofrece una radiografía del impacto de la pobreza y la exclusión social en España. Según los registros, en España, el porcentaje de ciudadanos en situación de pobreza relativa es del 26%.

   El OEPCI también ha querido contribuir a estas propuestas de medición con una herramienta para medir el grado de crecimiento inclusivo en las empresas. En palabras de Mónica Gil-Casares, coordinadora del proyecto y directora de Investigación en CODESPA, el proyecto –ahora en fase piloto– «responde a una necesidad que está presente en muchas corporaciones: medir su impacto social; tener datos para potenciar la «S» de los criterios ASG (ambientales, sociales y de buen gobierno corporativo)».

   En la investigación han participado 31 empresas privadas, 10 Fundaciones y organizaciones empresariales, 6 centros de investigación, 2 organismos públicos, organismos internacionales y ONG. El informe ha contado con el apoyo de la Agencia Española para la Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y el Instituto de Comercio Exterior (ICEX).

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