El pistolero de Gavà asegura que no quiso herir a los policías

La titular del juzgado número 8 de Vilanova i la Geltrú, que ayer estaba en funciones de guardia, decretó a primera hora de la mañana el ingreso en prisión sin fianza de Jordi Casas Cordero, de 44 años. El hombre se acogió a su derecho a no declarar. Pero fuera de los juzgados si habló, muy poco, sólo para dejar constancia de que no era su intención disparar contra los dos policías de Gavà. “Aquello fue un error”, explicó. Cuando le preguntaron con qué intenciones fue esa tarde al tanatorio con un subfusil y munición en la mochila, entonces guardó silencio.

La magistrada le imputa dos delitos de asesinato y tres tentativas de homicidio. Está acusado de los crímenes de un cocinero en un bar de Vilanova, el 29 de junio, y de un camionero jubilado, tres días después, en su casa de Miami Platja. Tras su arresto se supo que esta última víctima era el padre de una antigua pareja de Jordi Casas, a la que hacía siete años que no veía.

Hora y media de persecución con tiroteo de la policía incluido

Los Mossos d’Esquadra le detuvieron el jueves por la tarde agazapado en medio del bosque, tras una hora y media de persecución que mantuvo en vilo a las fuerzas de seguridad y a la ciudadanía que siguió en directo, minuto a minuto a través de los medios de comunicación y las redes sociales, el tiroteo, la fuga, la persecución y su captura.

En el operativo participaron buena parte de las unidades especializadas de la policía catalana. El Grupo Especial de Intervención (GEI) ya estaba de camino. Pero quienes se adentraron en el bosque guiados por el copiloto del helicóptero de la policía fueron agentes del Arro de la Región Metropolitana Sur. Ellos son los mossos con mono azul marino y una tira de color rojo en los hombros que habitualmente están en Barcelona reforzando los dispositivos de orden público. En las imágenes aéreas del arresto se les ve, pistola corta en mano, adentrarse en el bosque hasta dar con el fugitivo, que en ese momento ya estaba herido de bala y no opuso resistencia.

Vehículo de los policías de Gavà tiroteados la semana pasada Vehículo de los policías de Gavà tiroteados la semana pasada (EFE)

Unas horas antes de esa detención, este veterinario de 44 años, superdotado, que en los últimos tiempos había dejado de trabajar y vivía aislado con decenas de gatos en un apartamento alquilado en la urbanización Muntanya del Mar de Canyelles, disparó a bocajarro contra dos policías de Gavà. Ahora cuenta que esos disparos no estaban en sus planes.

Ese día en el tanatorio de Gavà estaban los familiares del camionero al que había matado de dos disparos cuando el hombre acababa de fregar los platos de la comida en la cocina de su casa de Miami Platjà. Jordi Casas había estado antes en esa vivienda. Pero pilló desprevenida a su víctima.

Falta por encontrar la relación entre el detenido y el joven cocinero húngaro que fue acribillado en el bar el Sindicat del Vi de Vilanova. La víctima, de 30 años, hacía sólo cuatro meses que había llegado a España y llevaba dos trabajando en el establecimiento.

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