El pistolero de Gavà fue yerno de una de sus víctimas

Pues no todas fueron víctimas elegidas al azar. Al menos no lo fue Miguel Martín Vargas, de 63 años, tiroteado el domingo en la cocina de su casa de Miami Platja. Una hija de la víctima fue pareja durante seis años de Jordi Casas Cordero, el hombre de 44 años detenido en Canyelles tras haber disparado, hora y media antes, contra dos policías en Gavà.

La mujer declaró ayer en los Mossos d’Esquadra que la relación con el presunto asesino de su padre terminó hace siete años de forma amistosa, que en alguna ocasión se habían vuelto a ver y que nunca pudo imaginar esta tragedia.

La clínica veterinaria que el presunto asesino tenía con un socio en Corbera empezó a tener problemas económicos y él canalizó su frustración dedicándose por entero a las armas

La relación con la víctima de Miami Platja está clara. Pero, ¿y con las víctimas del bar de Vilanova i la Geltrú? Los investigadores buscan esa vinculación. La superviviente, Gabriella, de nacionalidad húngara y socia con otro compatriota del bar el Sindicat del Vi, ya declaró en su momento que no conocía al pistolero que el pasado día 29 de junio irrumpió en su local, cuando aún estaba cerrado al público, y les empezó a disparar. Un cocinero de 50 años y que apenas llevaba tres meses trabajando con ellos murió en el acto. Ayer, la mujer volvió a ser interrogada y reiteró no haber visto en la vida a ese hombre.

Pero ¿por qué? La expareja de Jordi fue incapaz ayer de encontrar lógica a su espiral de violencia. El jueves se hallaba con el resto de su familia y amigos en el tanatorio de Gavà enterrando a su padre cuando oyó los disparos en el exterior. El pistolero llevaba un rato merodeando por el tanatorio y alguien alertó a la policía. Cargaba con un arma larga, varios cargadores y mucha munición. ¿Con qué intención? Se le preguntará cuando reciba el alta hospitalaria y pueda declarar.

La mujer recordó que la relación de pareja se terminó cuando el hombre empezó a tener problemas a raíz de la muerte de su padre. La clínica veterinaria que tenía con un socio en Corbera empezó a tener problemas económicos y él canalizó su frustración dedicándose por entero a las armas. Se sacó la licencia de tiro olímpico y empezó a coleccionar material.

El hombre, relató su expareja, es superdotado, con un coeficiente intelectual fuera de lo común que le facilitó en su momento sacarse con matrícula de honor la carrera de Veterinaria

El hombre, relató su expareja, es superdotado, con un coeficiente intelectual fuera de lo común que le facilitó en su momento sacarse con matrícula de honor la carrera de Veterinaria. “Era un buen hombre”, declaró la hija de una de las víctimas, hasta que empezó a delirar. “A veces decía que era el nuevo mesías”.

En los últimos tiempos, Jordi no trabajaba y vivía cada vez más aislado en un apartamento que alquiló en la urbanización Muntanya de Mar de Canyelles, donde fue detenido el jueves por la tarde. Los Mossos registraron ayer su vivienda y un segundo vehículo a su nombre. En la casa hallaron un auténtico arsenal.

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